21 de noviembre de 2019 21/11/19
Por Francisco Planelles
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El hambre y la obesidad

    Por primera vez en la historia

    El American Medical Association declaró a la obesidad como una enfermedad, informaron fuentes médicas locales.

    “A casi la mitad de los 78 millones de estadounidenses adultos y de los 12 millones de menores de edad que sufren de obesidad en Estados Unidos no se les aconseja perder peso para no molestar su sensibilidad.

    A partir de ahora, con el voto de la asociación norteamericana, el diagnóstico será obligatorio, y aumentarán las presiones sobre las empresas farmacéuticas para que aprueben nuevos fármacos anti-obesidad.

    En los últimos 15 años solamente dos medicamentos fueron autorizados. "Reconocer que la obesidad es una enfermedad servirá para enfrentar mejor este problema, que golpea a un estadounidense sobre tres", afirmó Patrice Harris, uno de los miembros de la asociación.

    Antes de la decisión, la obesidad era considerada un "factor de riesgo" para algunas enfermedades, como el colesterol alto y para patologías”

    Por primera vez “que yo sepa”. Paco Planelles, declara la prosperidad, como una enfermedad de muy difícil diagnóstico y de peor tratamiento.

    Es sabido que la desnutrición se supera con alimentos. Pero. . . Con qué, se supera la obesidad. ¿Con pastillas, o en el gimnasio?

    La prosperidad es en apariencia un remanso, en el que el hombre sin percibirlo, es arrastrado por la corriente a profundidades insondables.

    El celebro que aprendió a defendernos de la necesidad, aún hoy, es inoperante ante la abundancia.

    ¡El tiempo dirá!

    “Espero que lo haga en voz alta para que todos podamos oirlo”

    Los ignorantes discuten. Los sabios callan. Los inteligentes se marchan.

    Pronto se precisará de visado para ir al infierno.

    La juventud es un cheque sin firma. La vejez, un cheque sin fondos.

    El presente, hijo del pasado y padre del porvenir, muere al nacer.

    Los límites no se reconocen ni aún después de haberlos sobrepasado.

    El fútbol mitiga la frustración y despierta los instintos más primitivos.

    Comparar al hombre con un toro es la forma elegante de tratarlo de cornudo.

    Ser cornudo no es el problema; lo es, si los demás se enteran.

    Las deudas suelen perdonarse. Los favores jamás.

    A los leones los ponen en jaulas para protegerlos de los niños.

    A las jirafas se les alargó el cuello, de puro curiosas.

    La fe obra milagros. El pesimismo los devora.

    Los bancos más seguros son los de madera.

    Los tomates se pelan. Las cebollas se desvisten.

    A la noble campana la golpean y ella canta.

    El tiempo, como el mar, reduce las más irreductibles voluntades, en dúctiles arenas.

    No es lo mismo progresista que liberal. Si el progreso se sustenta en el canibalismo, yo soy vegetariano.

    Quien da una mano se queda manco.

    Cada cual vive hasta agotar su vida.

    La vara se arquea hasta que se quiebra.

    El mar atesora el más perfecto de los equilibrios. Lástima que el hombre aprendió a nadar.

    La sentencia del juez depende más del defensor, que de la gravedad de los delitos.

     11 comentarios
    jose megias verges
    jose megias verges
    25/06/2013 07:06
    hablando de fumar

    Hace 5 meses que no fumo ,pero me acuerdo cada dia,los que estamos cerca de la extremaucion ,estar gordos no representa ningun problema

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