16 de septiembre de 2019 16/9/19
Por Francisco Planelles
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Cualquier semejanza con una opinión, es pura coincidencia

Las opiniones, más que razones, son códigos que hay que saber interpretar.

No es necesario salir en busca de problemas, ya que los periódicos, a diario, te los traen a tu casa.

Cuando nuestro querido Presidente, sonriente y afable, nos informó por televisión que había presentado al Parlamento Europeo dos ejemplares idénticos del idioma catalán, uno por Cataluña y el otro por Valencia; tuve que poner en acción todas mis neuronas, tratando de distinguir si era una broma, si me estaba tomando el pelo, o si era un…

¿Qué nos pasa a los valencianos que nos dejamos manosear de tal manera?

Después de tantos siglos, ¿aún nos sentimos conquistadores?

Cataluña asumió como propio el Siglo de Oro valenciano. Y no coronó el Tibidabo con la fortaleza de Sagunto, porque espera a que Zapatero se la traiga.

Ser valenciá.

Un amigo catalán, con la benevolencia propia del que se siente superior, me reprochó: -Es que, los valencianos sois unos fanfarrones, hacéis una falla para después prenderle fuego.

Yo pensé para mí: -Ustedes, ¿serían capaces de guardarla para el año próximo?

Quizás no valoremos como corresponde lo que tenemos y lo que somos. Como xiquets, soñamos y soñamos, sin valorar como corresponde nuestras realidades. Que son muchas y muy hermosas.

Y no puedo menos que sonreír, al ver en mí lo que critico en otro.

Siempre pensé que hablaba en valenciano y ahora resulta que hablo en chino.

Doctores tiene la Madre Iglesia para que un monaguillo se ponga a decir misa. Pero resulta ahora que antes de don Jaime, en Valencia no había más que anguilas.

¡Paisos Catalans! ¡Queda bonic

No obstante, pienso el papelón que haría si un día en el Ateneo de Montevideo dijera algo así como “Los Países Españoles”.

Una cosa es que nos den razones, y otra muy distinta, que nos las quieran hacer tragar.

Las lenguas sirven para unir o separar. Cada ciudadano tiene el derecho y la obligación de vivir y convenir con su cultura. Pero es triste pensar en una lengua y tener que expresarse en otra.

Mucho más triste es comprobar que doctos señores borraron sin consideración aquellas palabras propias, mágicas e irremplazables que caracterizaron el embrión de nuestra personalidad.

Río revuelto, ganancia de pescadores.

Desde que mis antepasados, acompañando al Jaime I, se afincaron en Burriana, mucha agua pasó por el río Ana en su camino a la mar.

Y no creo deshonrarlos, al afirmar que aceptar la diversidad es la base fundamental de la unidad.

Me amparó Barcelona y me amamantó como a uno de sus propios hijos. Por lo tanto, me duele en el alma este desaguisado.

El castellano, como el ave fénix, renació en el español, glorioso idioma en el que conviven cien pueblos. Sin menoscabo de sus diferencias, que lo enriquecen.

Pero…

En un racó del meu cor
dorm la llengua dels meus pares,
amb qué plore i ric.
Com cuant era xicotet.
En la falda de ma mare.

 

 8 comentarios
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05/03/2010 02:03
Al Llop aullador

Sr. Llop disculpeme pero no puedo tomarlo en serio. Para su tranquilidad le dire que, es tanto mi gratitud y afecto por Cataluña que, el 80% de mis importaciones, aún tenienndo mejores ofertas por amistad las hago en Barcelona. Siga aullando a la Luna

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