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Fran Rees, el rapero alicantino que narra en su libro las enfermedades que han marcado su vida

Fran Rees, el rapero alicantino que narra en su libro las enfermedades que han marcado su vida
  • De rapero a escritor, Fran Rees debuta con Príncipe de Cristal, un relato autobiográfico sobre anorexia, ansiedad y cáncer

Francisco Oliver Zafra, mejor conocido como Fran Rees, es un joven sin tapujos. Con apenas 30 años se ha lanzado al mundo de la literatura con Príncipe de Cristal, un relato autobiográfico que narra sus vivencias y experiencias con las tres enfermedades que han asolado su vida: anorexia, ansiedad y cáncer.
 
Conocido en el mundo del rap español, Fran Rees ha cambiado el micrófono por el papel, aunque, como él mismo afirma, “lo que nunca dejaré de hacer es escribir”. Enamorado de todo lo relacionado con el mundo de las letras, Fran Rees se convierte en el Príncipe de Cristal que lucha ferozmente contra todo lo que se interponga en su camino, aunque eso implique tener que hacer un recorrido por todas aquellas batallas de las que no pudo salir victorioso.
 

¿Cómo surge Príncipe de Cristal?

Yo empecé a escribir como terapia. Era una manera de poder sacar lo que llevaba dentro. Al fin y al cabo, no deja de ser una tarea que me encargó mi psicóloga a modo de ejercicio, y a mí que me encanta la literatura, pues me lancé a ello. Empecé a escribir y a escribir, hasta que me dí cuenta de que tomaba forma, y decidí convertirlo en autobiografía, pero sin pretensiones de nada. Lo quería para mí.

¿En qué momento ese ejercicio de “autoterapia” se convierte en una publicación? 

Es un poco rocambolesco. Yo cuando terminé de escribir dejé a dos muy buenos amigos míos y a mi madre que lo leyesen, y fueron ellos quien se empeñaron en la idea de que el libro tenía que publicarse. A mí me daba un poco de miedo esa idea. Siempre le he tenido mucho respeto a la literatura. Entonces, uno de esos dos amigos, que había trabajado conmigo en el mundo del rap, se puso en contacto con la editorial Mueve tu lengua, con la que ya había trabajado él anteriormente, y les dejó caer la idea. Al principio fue muy complicado porque eran reticentes hasta para leerlo, puesto que ellos ya tenían el año cerrado. Pero mi amigo insistió e insistió hasta que les convenció para leerlo, y parece que les gustó porque acto seguido el libro se publicó.

¿El proceso de escritura era conocido por alguien de tu círculo cercano?

Que yo estaba escribiendo lo sabían mi madre, mi mejor amigo, y mi novia de por aquel entonces, pero nadie se esperaba que se convirtiese en un libro hecho y derecho. El proceso de pura escritura fue muy personal y austero, ya que no dejaba de ser algo para mí. Luego cuando ya vi que tomaba forma también lo tuve muy callado. Hasta que no firmé el contrato de publicación con la editorial no dije nada del libro.

¿Cuál ha sido el aspecto más difícil a la hora de escribir el libro?

Rememorar. Reencontrarme con mi pasado y tener que volver a enfrentarme a mis demonios, y todo lo que ello conlleva, me era muy doloroso en ocasiones. Al fin y al cabo, yo siempre digo que lo mejor y lo peor del libro es el hecho de que todo lo que se narra es verdad.

Viéndolo ahora con perspectiva, tus comportamientos y actitudes narradas en Príncipe de Cristal ¿hay veces en las que ni tú mismo puedas creerte que actuaras (en ocasiones) de la manera en que lo hiciste?

Por supuesto, pero tanto para lo bueno como para lo malo. En todas las partes del libro. No entiendo como he podido hacer muchas de las cosas que hice. No entiendo cómo he tenido en algunos casos la fuerza para hacerlo, y en otros casos, cómo he podido ser tan egoísta. Hay cosas de las que estoy muy orgulloso, y de otras estoy profundamente arrepentido.

El papel de su familia es muy relevante a lo largo de todo el libro, sin embargo, muchas veces hace referencia a su desconocimiento o incapacidad para poder hacer frente a la situación ¿ha variado esta situación debido a todo lo sufrido por su familia estos años?

Mucho. Mi familia, desgraciadamente, se ha topado con la anorexia, la ansiedad y el cáncer, y hemos tenido que luchar continuamente contra ellas. Ahora mismo cualquiera de nosotros somos “expertos” y capaces de aconsejar sobre lo que es ya no solo ver a la enfermedad, sino sufrirla de primera persona. Estamos muy concienciados en todo el ámbito de la salud mental y la enfermedad.


El libro comienza contigo contando las horas para que se acabe el día, algo que, desgraciadamente, hace mucha gente a diario como consecuencia de la depresión y la ansiedad ¿Por qué empezar el libro de esa manera?

Sinceramente, el libro empieza así porque en el momento de empezar a escribir no sabía ni lo que estaba escribiendo. Empiezo a escribir a modo de terapia, porque me lo pedía un poco el cuerpo. No me paré a pensar cómo abordar el comienzo. Luego ya, cuando lo tenía más avanzado, sí que tomé un cauce determinado. Podría tirarme el pisto y decir que empecé así por algo más sustancial o interesante, pero es que la verdad es esa. El primer capítulo en sí es un recorrido de lo que siento mientras lo escribo.

En el libro hay dos afirmaciones muy duras que pueden parecer contradictorias. En una afirmas que la anorexia es infinitamente peor que el cáncer, sin embargo, más adelante, haces referencia a la segunda como “lo peor que le puede pasar a una familia” ¿Cómo compaginan ambas afirmaciones?

Yo me refiero a que la peor vivencia que puede tener uno mismo es una enfermedad mental, que te acompaña cada minuto y está continuamente rondando tu cabeza. Estás viviendo con miedo continuamente, y tenerte miedo a ti es insoportable. Tienes miedo a todo. Todo es miedo y eso te lleva a una depresión. El miedo a uno mismo es incompatible con la vida. Con la anorexia estás continuamente contando calorías, no puedes salir a comer o cenar, ves cómo te apagas tú y a los que te rodean. Es lo peor que te puede pasar. En el caso del cáncer mi experiencia es distinta. Cuando ves que dos personas del mismo núcleo familiar enferman a la vez, el hogar adquiere un tono en el que no se puede vivir, porque al final se respira el dolor, el mal ambiente. Es casi tangible. No desconectas de eso. No hay respiro. Es todo sufrimiento por parte de todos. 

Durante toda tu vida has tenido que lidiar con la enfermedad continuamente. Sin embargo, ¿puedes sacar algunos momentos positivos de todo ello?

De la enfermedad en sí no puedes sacar absolutamente nada en positivo, más que nada porque la enfermedad que yo pasé, y atravieso, porque no te curas nunca, te mata por sí sola. La anorexia y la bulimia matan, y de maneras muy desagradables. De eso es imposible sacar algo bueno. Con lo que sí que puedes quedarte es con la gente que te acompaña durante el proceso, porque sabes con quien puedes contar y con quién no, pero con la enfermedad no se puede ser feliz ¿Tengo momentos felices? Sí, los tengo, pero a qué precio, y qué tipo de felicidad. Más que felices, son tiernos, y todos están ligados de una u otra manera al monstruo que es la enfermedad.

Tras haber tenido la oportunidad de escribir un libro, ¿Fran Rees a partir de ahora tiene la intención de ayudar a la gente, o de ayudarse a sí mismo?

Como ya he dicho antes, este libro lo escribí sin pretensión de nada. Es más, económicamente no me va a reportar casi nada. Ahora lo que más ilusión me hace es poder ayudar a la gente. Quiero ser esa persona que yo no tuve. Que esa gente que está atravesando un mal momento no sienta la soledad que yo sentí. Y, al fin y al cabo, eso también me sirve a mí de como apoyo. Me han llegado mensajes preciosos de gente que lo ha leído y eso hace que me sienta un poco más útil. Príncipe de Cristal es una de las pocas cosas de las que puedo decir que me siento verdaderamente orgulloso.

¿Qué le depara el futuro a Fran Rees?

Sinceramente no lo sé. Si algo me ha enseñado esta vida, y me ha aconsejado mi psicóloga, es que trate de vivir el momento. Que no anticipe las cosas, porque si no es imposible que disfrute. Como tal, no sé qué pasará en el futuro, pero el mundo de la comunicación me apasiona. Mentiría si no dijese que tengo un proyecto, también literario, entre manos, más ambicioso que Príncipe de Cristal. Sería una novela, no autobiográfica, claro, porque ya lo he contado todo. Si puedo ser alguien capaz de ayudar a los demás, y mi ejemplo puede servir para aquellos que lo están pasando mal, bienvenido sea.
 
 
 
 
 

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