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Revisiones médicas: por qué hacerse chequeos incluso sin síntomas puede marcar la diferencia

Revisiones médicas: por qué hacerse chequeos incluso sin síntomas puede marcar la diferencia
  • Los especialistas recomiendan controles periódicos según la edad para prevenir y detectar patologías

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El cuidado de la salud no debe comenzar cuando aparecen los síntomas. Las revisiones médicas periódicas se consolidan como una herramienta esencial para la prevención y la detección precoz de enfermedades, incluso en personas que se sienten completamente sanas.

El doctor Fernando Mestre, médico especialista en Urgencias y Emergencias y coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Vithas Castellón, subraya que “las revisiones médicas son fundamentales porque permiten detectar enfermedades que en sus fases iniciales no presentan síntomas, así como identificar factores de riesgo y mejorar el pronóstico mediante intervenciones tempranas”.

Detectar antes para tratar mejor

Entre las patologías más comunes que pueden identificarse en una revisión destacan las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado o las enfermedades renales.

Además, estas revisiones juegan un papel clave en la detección precoz de distintos tipos de cáncer, como el de mama, colorrectal, cuello uterino, próstata o piel, lo que incrementa significativamente las probabilidades de éxito en el tratamiento.

¿Cuándo empezar y con qué frecuencia?

Las recomendaciones varían en función de la edad y los factores de riesgo:

Entre los 18 y 35 años: revisión general cada 2-3 años, con control de tensión arterial y analítica básica.
A partir de los 30-40 años: control de colesterol y glucosa, vigilancia de lunares y, en mujeres, citologías y prueba del VPH. 
Desde los 40 años: chequeos anuales o bianuales con revisión cardiovascular y pruebas como mamografías. 
A partir de los 50 años: cribados más específicos como colonoscopias, pruebas de sangre oculta en heces o control prostático. 
Desde los 60-65 años: revisiones anuales centradas en enfermedades crónicas, visión, audición y vacunación. 

“La frecuencia de estas revisiones depende principalmente de la edad, los antecedentes familiares, los hábitos de vida y la presencia de factores de riesgo como el tabaquismo o el colesterol elevado”, explica el doctor Mestre.

El papel clave de los hábitos de vida

Los resultados de estas revisiones están estrechamente ligados al estilo de vida. Una alimentación equilibrada y el ejercicio regular ayudan a mantener niveles adecuados de colesterol y presión arterial, mientras que el sedentarismo, el tabaquismo o la falta de sueño incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y respiratorias.

Las revisiones también se adaptan a las características de cada persona. En las mujeres, se priorizan controles ginecológicos, mamarios y de salud ósea, especialmente tras la menopausia. En los hombres, se presta especial atención a la salud prostática y al riesgo cardiovascular.

Asimismo, los antecedentes familiares pueden adelantar o intensificar determinadas pruebas preventivas, reforzando la importancia de un seguimiento personalizado.

Un mensaje claro: prevenir es ganar tiempo

El doctor Fernando Mestre lanza un mensaje directo a quienes tienden a posponer estas revisiones: “Un chequeo médico no busca generar preocupación, sino todo lo contrario, ofrece tranquilidad. La detección precoz marca la diferencia entre un susto y una solución rápida”.

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