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La brecha laboral que la IA podría ayudar a cerrar en la Comunitat Valenciana

La brecha laboral que la IA podría ayudar a cerrar en la Comunitat Valenciana
  • Solo el 33,6% de las personas con discapacidad en edad laboral trabaja o busca empleo en la autonomía, mientras seis de cada diez ven la inteligencia artificial como una oportunidad para mejorar su empleabilidad

La inteligencia artificial se ha instalado en el debate laboral como una amenaza para determinados puestos de trabajo, pero también como una herramienta capaz de abrir nuevas oportunidades si se diseña y aplica con criterios de accesibilidad. En la Comunitat Valenciana, donde solo el 33,6% de las personas con discapacidad en edad laboral tiene empleo o lo busca, esta transformación tecnológica puede convertirse en una palanca para reducir una brecha que todavía sigue siendo muy amplia.

Así se desprende del 15º informe Tecnología y Discapacidad, elaborado por la Fundación Adecco en el marco del Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas, que se celebra el próximo 15 de julio. El estudio analiza cómo perciben las personas con discapacidad el impacto de la inteligencia artificial en su acceso al empleo y en su vida diaria, a partir de una encuesta a 325 personas con discapacidad en búsqueda activa de trabajo, de las cuales un 10% reside en la Comunitat Valenciana.

Los datos reflejan que el 66,4% de las personas con discapacidad en edad laboral de la Comunitat Valenciana no trabaja ni busca empleo, una cifra que sitúa su tasa de actividad por debajo de la media estatal, del 35,4%, y muy lejos del 78,1% registrado entre la población sin discapacidad en la región.

La IA se ve más como oportunidad que como amenaza

El informe constata que la inteligencia artificial se percibe mayoritariamente como una oportunidad. En concreto, el 60,2% de las personas con discapacidad encuestadas considera que puede mejorar su empleabilidad, especialmente a la hora de elaborar un currículum, preparar candidaturas, entrenar entrevistas de trabajo o acceder a herramientas que faciliten la búsqueda de empleo.

Frente a esta visión positiva, un 30,3% considera que la IA puede convertirse en una amenaza, al entender que algunos puestos tradicionalmente desempeñados por personas con discapacidad podrían verse sustituidos por procesos de automatización. A ello se suma la preocupación por los posibles sesgos en los sistemas de selección basados en inteligencia artificial, que podrían levantar nuevas barreras en lugar de eliminarlas.

Además, un 9,5% mantiene una visión intermedia y reconoce tanto beneficios como riesgos, dependiendo de cómo se diseñen, implanten y utilicen estas tecnologías.

Por el momento, el informe señala que no existen evidencias de que la automatización asociada a la inteligencia artificial esté generando un impacto especialmente negativo en el empleo de las personas con discapacidad respecto al conjunto de la población. La exposición al cambio tecnológico, apunta el análisis, depende más del tipo de ocupación y de las funciones desempeñadas que de la discapacidad como condición personal.

Los sectores con más búsqueda de empleo están menos expuestos

Uno de los elementos que modera el riesgo inmediato es el tipo de sectores hacia los que se orientan actualmente muchas personas con discapacidad en búsqueda activa de empleo. Según el informe, predominan servicios auxiliares como conserjería, recepción o control de accesos; logística y transporte; comercio y ventas; limpieza y mantenimiento; y hostelería y turismo.

En concreto, el 50,2% busca empleo en servicios auxiliares, el 40,7% en logística y transporte, el 35,4% en comercio y ventas, el 32,9% en limpieza y mantenimiento y el 18,8% en hostelería y turismo. Se trata, en general, de actividades con una menor exposición actual al reemplazo tecnológico que otras ocupaciones más cualificadas e intensivas en información, como la programación, el análisis de datos, la generación de contenidos o determinadas tareas administrativas y de atención al cliente.

Esto no significa que estos puestos queden al margen de la transformación digital. La IA también puede modificar procesos, tareas y competencias en estos ámbitos, pero el impacto no parece concentrarse ahora en forma de sustitución directa del empleo.

Jóvenes y mujeres, perfiles a vigilar

El informe advierte, no obstante, de que algunos perfiles pueden afrontar mayores retos a medio plazo. Es el caso de los jóvenes con discapacidad que buscan su primer empleo, ya que muchas de las tareas de entrada al mercado laboral —como recopilar información, elaborar informes preliminares o realizar análisis básicos— son precisamente algunas de las funciones que la inteligencia artificial ya puede asumir con solvencia.

Esta situación podría reducir oportunidades iniciales para quienes todavía no han podido adquirir experiencia profesional ni desarrollar competencias como el criterio, la toma de decisiones o el liderazgo. En el caso de las mujeres con discapacidad, el riesgo se vincula a su mayor presencia en ámbitos como la atención al cliente, la gestión de información o el apoyo administrativo, áreas donde la automatización está transformando tareas y perfiles.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, subraya que “una mayor exposición a la automatización no debe interpretarse automáticamente como desaparición del empleo, sino como una transformación de tareas, procesos y competencias”.

“La clave es que nadie se quede atrás en esa transición, especialmente las personas con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras de acceso al mercado laboral. Para ello, debemos preparar a todas las personas y organizaciones para aprovechar el potencial de la IA desde criterios de accesibilidad e inclusión”, añade.

Tecnología para ganar autonomía, formación y empleo

Más allá del empleo, el informe destaca el impacto positivo de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la vida diaria de las personas con discapacidad. El 94,8% considera que estas herramientas contribuyen a aumentar su autonomía personal, especialmente por su capacidad para facilitar el acceso a la información, mejorar la comunicación con otras personas, realizar gestiones online o organizar el día a día.

También se valora su papel en la salud y el bienestar, ámbito en el que el 89,9% de las personas encuestadas percibe un impacto positivo, así como en el acceso a la formación. En este último caso, el 78,8% considera que las tecnologías favorecen un aprendizaje más igualitario, al eliminar barreras físicas y temporales y permitir adaptar contenidos y formatos a distintas necesidades.

En el ámbito laboral, el 93,6% de las personas encuestadas afirma que la digitalización facilita la búsqueda de empleo. Entre las ventajas más citadas figuran la posibilidad de enviar currículums en formato digital, acceder a plataformas especializadas, realizar entrevistas online sin desplazamientos o utilizar herramientas de inteligencia artificial para mejorar una candidatura.

Una vez dentro del mercado laboral, el 75,6% considera que las nuevas tecnologías también facilitan el desempeño profesional. El teletrabajo, los lectores de pantalla, los sistemas de subtitulado automático, los asistentes por voz, los teclados adaptados o las herramientas capaces de resumir y simplificar textos aparecen como recursos que pueden favorecer una mayor autonomía en el puesto de trabajo.

La cara B: coste, formación y accesibilidad

El potencial de la tecnología, sin embargo, no elimina las barreras. Según el informe, el 84% de las personas con discapacidad afirma encontrar algún obstáculo en su interacción con el entorno digital.

Las dificultades más frecuentes son las formativas y de usabilidad, señaladas por el 49,3% de las personas encuestadas. Casi la mitad considera que algunas herramientas resultan complejas o avanzadas, especialmente cuando no han recibido formación específica. Esta falta de conocimiento puede generar inseguridad, rechazo o miedo a equivocarse.

A ello se suman las barreras económicas, mencionadas por el 34,9%, vinculadas a la falta de recursos para acceder a dispositivos, conexión o herramientas adecuadas. Otro 15,2% apunta directamente a problemas de accesibilidad, al no estar todas las tecnologías diseñadas para responder a distintos tipos de discapacidad.

La directora de Inclusión de la Fundación Adecco, Begoña Bravo, resume esta necesidad de acompañamiento al señalar que “la clave no está solo en que existan nuevas herramientas, sino en que sean accesibles, comprensibles y estén acompañadas de formación”.

Una oportunidad que no puede dejar a nadie atrás

El reto, por tanto, no está solo en incorporar inteligencia artificial al mercado laboral, sino en garantizar que su desarrollo no agrande las desigualdades existentes. En una Comunitat Valenciana donde dos de cada tres personas con discapacidad en edad laboral no participan en el mercado de trabajo, la tecnología puede ser una oportunidad para abrir puertas, pero también un nuevo filtro si no se aplica con criterios inclusivos.

La formación digital, el acceso a herramientas asequibles, la supervisión ética de los sistemas automatizados y la adaptación de los puestos de trabajo serán claves para que la IA no se convierta en un privilegio para unos pocos, sino en una herramienta real de inclusión laboral.

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