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Cultura troba una sepultura visigoda en el jaciment de l'Horta Vella

Cultura troba una sepultura visigoda en el jaciment de l'Horta Vella

    El equipo de arqueólogos que está realizando unas excavaciones en el yacimiento de la villa romana de l'Horta Vella en Bétera ha encontrado una sepultura visigoda en forma de cista de más de 3 metros de largo por 1,5 metros de ancho de forma ovalada.

    Las actuaciones arqueológicas ha recuperado otros materiales de gran valor como son varias monedas visigodas que sitúan muy aproximadamente la cronología de la fase artesanal a finales del siglo VII, además de muros destruidos de pequeños hornos y cerámicas en buenas condiciones para su restauración de la época tardo antigua (siglos VI-VII).

    El secretario de autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona, y la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, han visitado los restos arqueológicos encontrados acompañados por la alcaldesa de Bétera, Cristina Alemany.

    La valoración de los restos encontrados refuerza la importancia de l'Horta Vella de Bétera para conocer la evolución de la explotación del territorio situado al norte de Valentia desde época imperial romana hasta el final de la tardoantigüedad, y porque este yacimiento permite profundizar en el conocimiento de las condiciones de vida que se daban en los establecimientos rurales romanos que perduran en tierras valencianas más allá del siglo VII.

    El yacimiento romano de l'Horta Vella se localiza en el extremo sur de la partida del mismo nombre en el municipio de Bétera y se extiende sobre una gran área, en el margen derecho del barranco de Carraixet. Los restos constructivos visibles y visitables en la actualidad ocupan mas de 1.000 m².

    Los trabajos llevados a cabo a lo largo de las 11 campañas en la villa romana de l'Horta Vella han permitido documentar una secuencia cultural que se puede dividir en cuatro grandes fases: la primera es la Imperial, que se inicia a finales del siglo I o principios del II, para finalizar a mediados del V. Este es el momento al que pertenecen la gran mayoría de las estructuras conservadas, destacando entre ellas el circuito termal. En la segunda fase, la antigüedad tardía, siglos V-VIII, se produce una transformación importante que cambia radicalmente su antigua fisonomía y la villa se convertirá en una granja que perdurará hasta la llegada de los musulmanes en el S VIII. La tercera fase o paleoandalusí no aporta niveles constructivos, pero se sabe que se trata de un momento en el que la superficie ocupada es mínima y su funcionalidad. La cuarta fase corresponde con la época medieval-moderna- contemporánea (siglos XIV-XIX).

    Las excavaciones se realizan por arqueólogos de la Dirección General de Cultura y Patrimonio y de la Universitat de València en un programa de colaboración de intervenciones arqueológicas con las universidades valencianas.

     

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