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Por J. P. Enrique
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Borriana, potencia turística de primer nivel

    Desgranando una hoja tras otra del calendario, hemos llegado al mes de mayo del año 2067, fecha en la que Borriana se ha consolidado como  uno de los destinos turísticos  del mundo gracias a las singularidades que alberga.

    Nelson Ibranovich es un guía turístico. Hoy, bajo el tórrido sol de Mayo a  causa del efecto invernadero al que no se quiso combatir, se dirige hacia el aeropuerto, montado en un lujoso y confortable bus eléctrico propiedad de la empresa Topamí para la que trabaja como autónomo (los asalariados con derechos ya no existen) para recoger a un grupo de turistas nipones que acuden por primera vez a nuestra ciudad.

    Tras darles la bienvenida, nuestro hombre comienza hablándoles de Borriana, la ciudad que se disponen a visitar.

    Esta ciudad, antaño, fue una ciudad muy próspera desde principios del s. XIX    hasta 1.970. Para situarnos basta el dato de que hubo en ella nada menos que 400 comerciantes dedicados a comprar y distribuir naranjas en los mercados del interior y en Londres, Marsella, Frankfurt, París o Ámsterdam. En aquellos años la riqueza fluía. Entró muchísimo dinero cultivando y traficando con una fruta apetitosa con la forma de un minúsculo sol que, extrañamente maduraba en pleno invierno.  El orgullo mezclado con la riqueza de aquellos años hizo mella en sus habitantes que exhibieron su riqueza o aparentaran ser ricos. “Fanfarrons”  era el adjetivo con el que se autodenominaban y aún les denominan los pueblos vecinos.

    Els fanfarrons pagaban fiestas si reparar en costes. “La actuación de esta noche en el cabaret se va a celebrar solo para mí y mis amigos. Me quedo con todas las entradas”. Ante un castellonense, un fanfarróencendía un billete de mil pesetas para, con su luz, buscar una moneda perdida que se le había caído al de la capital. Otro del gremio de los así apodados dió una buena propina al botones del hotel en donde se hospedaba para que cada quince minutos fuera diciendo por los altavoces: Sr. Tal de Burriana, conferencia desde New York. Y luego: Sr. Tal de Burriana conferencia desde Paris,…  A un personaje que  llamaban por teléfono tan frecuentemente debería ser muy, muy importante. Al menos es lo que intentaba que pensaran los clientes del hotel, mientras el fanfarró, engreído, cruzaba el hall dirigiéndose hacia la cabina telefónica para escuchar un pitido sin nadie al otro lado del hilo telefónico.

    La ciudad -siguió diciendo el guía turístico- tras años de esplendor cayó en una profunda crisis. La fruta de oro que la llevó a la cumbre fue también la que  hundió a los agricultores hasta el abandono de sus “fanecades” tras décadas de sacar dinero de otros sitios para tapar los déficits de sus naranjales. No obstante ese abandono citrícola tuvo algo positivo: logró que el hábitat se inundara de especies. Es por eso que hoy es un lugar famoso para el avistamiento de animales.

    El programa de hoy -dice el guía- no va a decepcionarles. A la llegada a la ciudad veremos  enormes extensiones de zarzales que esconden la vida salvaje que a Uds. les ha llevado a venir a visitarnos.

    Nos desplazaremos a una de las cabinas de avistamiento de fauna que el ayuntamiento ha instalado en diferentes lugares estratégicos de unos campos. En silencio podremos ver o escuchar zorras, aguiluchos, conejos, garcetas, roedores de variados tamaños y colores (ratones y topos y ratas como conejos) liebres, jabalíes, múltiples especies de serpientes, nutrias, erizos,… En fin un elevado número de animales que casi han desaparecido en otros hábitats y que aquí viven en todo su esplendor. Por eso esta ciudad es un destino obligado para quienes quieren conocer lugares interesantes únicos en el mundo.

    Ya al atardecer visitaremos la no menos famosa “acera de los postes”, única en todo el planeta. Es una vía que va desde el camino del Ecce-Homo hasta el inicio de la Serratella.  La acera de poco más de medio metro de ancho se  construyó para instalar en ella 50 postes, señales de circulación y farolas. Imposible pasar por ella incluso solo y sin un carrito. Ya lo comprobaran. Se trata de una experiencia única.

    Cuando se construyó, se dice que algunos vecinos fueron al bar y que mientras trasvasaban el liquido hecho con cebada desde el botellín a su estómago, despotricaron de lo lindo “Menut emprastre” “Una cera que no serveix per a passar”. Las críticas acabaron ahí un minuto antes de irse  todos  a sus casas tan tranquilossintrasladar una sola queja o sugerencia a ninguna autoridad o estamento. Es una característica propia de los habitantes de este municipio. Tampoco dijeron nada cuando se construyó una depuradora junto al mar y también callaron cuando desde Onda les fueron mandando camiones y camiones de sustancias peligrosas que vertidas al mar acabaron convirtiendo en no aptas  para el baño los kilómetros de costa que van desde la escollera de poniente hasta más allá de Nules.

    Espero -acaba diciendo el guía-  que disfruten en la apasionante jornada que les espera y se lleven un buen recuerdo. Y estoy seguro de que nunca olvidarán su estancia aquí entre nosotros contemplando un hábitat natural único en el mundo. En un futuro viaje tendrán ocasión de descubrir otras singularidades que alberga esta interesante población.

     

    PD Cuando el turismo es excesivo en Paris, el Machu Pichu, la Sagrada Familia o en Madrid, hago memoria de lo poco (digo poco  y quiero decir nada) que se han ocupado de él los diferentes gobiernos de esta ciudad.

    No solo no lo han cuidado sino que se cometió la torpeza de situar una depuradora pegada al mar, a la que a los residuos locales se añaden los  peligrosos que nos traen desde Reciplasa conocidos como lexiviados   sabiendo que en nuestra EDAR no pueden ser tratados.

    Estaría bien que se dieran pasos de una vez a favor de un turismo ordenado y sostenible que respete el Arenal, la costa y el paraje del Clot  como bienes únicos  de incalculable valor.

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    comentario 1 comentario
    Vicent Bosch i Paús
    Vicent Bosch i Paús
    06/08/2017 10:08
    No és exclusiva de Borriana.

    A l'Alcora quasi passa el mateix. Sols pobles com Cabanes, Vilafamés, les Useres i algun que altre que pot haver-hi, no succeeix. Al meu poble també solem dir facilitaris, ara un poc en desús.

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