Estos días, al ir a renovar su tarjeta sanitaria le han dicho que no tiene derecho a asistencia “ya que hace tiempo que no cotiza a la Seguridad Social”. Ella, acaba de enterarse de lo que significa aquello de los “ajustes necesarios” que tantas veces ha oído por televisión y que pensaba que no iban con ella.
Ella, ahora ya sabe que para que la sanidad sea gratuita y universal (tal como dicen que sigue siendo los que hemos votado y con nuestro voto les hemos dado amplia mayoría absoluta) ella y su hijo pequeño han de quedar excluidos de ella.
El primero de los jueces
El primero de los jueces, mientras España se tambalea y el sufrimiento crece, él se va con dinero público a descansar los fines de semana con su séquito a hoteles de lujo de Puerto Banús. La fiscalía no ve delito en ello y el Ministro de Justicia cree que tras la denuncia y la absolución la justicia y Carlos Divar han salido reforzados. Algunos se dicen ¡claro, es que quien lo denunció fue defensor del juez Garzón! Y tan tranquilos.
El IBI y Cáritas
Ante las voces que reclaman que la Iglesia Católica no tenga una situación de privilegio con la exención del IBI, además de las subvenciones a los colegios concertados y la participación del 0,7% en el IRPF con la que Zapatero la premió para contener su ímpetu a manifestarse en la calle por temas como el diálogo con asesinos, apartada de la doctrina de Jesucristo que perdonaba al ladrón, se acercaba a una prostituta y defendía a los pobres frente a los poderosos. Ante esas voces que hablan de que la Iglesia contribuya a las arcas públicas, pagando como todos el IB de sus inmuebles dedicados a actividades comerciales, el primero de los obispos sale diciendo que si les obligan a pagarlo como acaban de hacer en la Italia de la sede vaticana, lo quitará de la aportación a Cáritas, utilizando a los más necesitados como arma arrojadiza y olvidando que a la institución humanitaria aportan dinero también muchos no creyentes.