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¿Quién ganó y quién perdió las elecciones del 21D?

    Cuando finaliza el año, es el momento propicio para efectuar los bances empresariales, de la marcha de cada país, y por supuesto una buena ocasión hoy,  para hacerlo de las recientes elecciones autonómicas del 21-D y sus resultados.

    La visión del balance que modestamente he hecho, es que las elecciones autonómicas en Cataluña, por los resultados que se han obtenido en las urnas, desde mi sincera  opinión, “No las ha ganado nadie”, salvo la incertidumbre resultante, a la que no se le puede discutir el triunfo, y además con mayoría absoluta, si nos empeñamos en encontrar un vencedor.

    Pero las elecciones “las han perdido todos, absolutamente todos” y cada uno de los partidos que pertenecientes a un bloque o al otro, en el que estaba y sigue estando fragmentada, la sociedad catalana. “Y las han perdido también, todos los catalanes, con total independencia del partido al que emitiesen favorablemente su voto”.

    Y si hemos llegado a una situación similar, después del 21-D en Cataluña, conviene señalar que la superación de esa fractura institucional, política y social del dramático mapa de partidos, los mismos y con los mismos objetivos cada uno de ellos, va a exigir en primer lugar el acabar con la discriminación de los que “se consideran vencedores, a los que consideran vencidos”.

    Porque de lo que se trataba y se sigue tratando, no es darle la vuelta a la tortilla, para invertir los términos, y que sean los hasta ahora discriminados, los que actúen discriminando a la otra parte de catalanes.

    Porque de lo que se trataba, y se sigue tratando es de forjar una sociedad, un Parlament y un Govern de todos los catalanes sin exclusión alguna.

    Pero, de hecho, las elecciones del 21-D las han perdido Cataluña y España, el pueblo catalán y el español. Los derrotados se encuentran tanto en el bloque independentista como el bloque de partidos constitucionalistas.

    Y hasta que el Nacional-separatismo “no se desmorone en su voluntad de romper con España” como un castillo de naipes, para dar paso a la convivencia en una Cataluña de Libertad y Progreso. Todos los partidos que quieren contribuir al advenimiento de ese acontecimiento, se tienen que dar cita para acordar el establecimiento de esa convivencia en la sociedad Catalana.
    Tarea nada fácil, pero necesaria, para liberar los sentimientos de las personas que se han ido forjando durante 35 años, “víctimas de los atropellos de hipotéticos enemigos y ladrones”, que se han inventado desde cada partido independentista PDeCAT, ERC y CUP, para desarrollar las ansias en una gran parte de la población por la consecución del Proces separatista.

    Pero si nos detenemos, a un análisis de las reacciones de cada partido, después del 21-D, podremos constatar las dificultades que se van a tener que superar, para lograr los escenarios de convivencia y recuperación económica y social en Cataluña, precisamente porque nadie ha ganado.

    Si empezamos por el PP, que ha quedado súper-reducido en el nuevo Parlament, el fracaso obtenido no es solo el resultado de la crisis del PP en Cataluña, sino también el fracaso de las políticas del Gobierno de Mariano Rajoy.

    Pero el resultado del análisis de esos resultados por el PP, no puede sorprendernos, la única conclusión de los mismos las ha expresado Mariano Rajoy: “La advertencia al futuro Govern, que si no respeta la ley, la aplicación del 155 y sus consecuencias, se repetirán.” Y que: “No tiene la intención de adelantar la convocatoria de las elecciones generales”.

    O sea con un fracaso político tanto de Puigdemont y Junqueras, como de Albiol y Rajoy, estos no tienen intención de mover políticamente una micra en sus políticas.

    Porque el balance de los grupos independentistas, PdCAT, ERC y CUP, que no solo han salido fragmentados, y disminuidos en sus resultados, - aunque entre los tres tengan 70 escaños -, van a tener creo yo, serias dificultades para lograr “La restitución del anterior Govern” y que Puigdemont sea el President, mediante “la investidura  vía planetaria”, siempre claro, que no los detengan y no lo juzguen por los delitos que ha cometido, en cuanto pise el territorio del Estado Social y de Derecho que se llama España.

    Y si al final los escaños, son ocupados por los correspondientes reservistas, tampoco parece que vayan a renunciar a los nuevos intentos de un Proces II.

    Dificultades que, entiendo van a ser insuperables, si el Tribunal Supremo lleva a cabo los juicios oportunos a los actuales imputados por cometer delitos tipificados en el Código Penal.

    Pese a esa posibilidad, que se producirá judicialmente. No obstante, la sustitución de los que tengan que cumplir las condenas judiciales, por los suplentes que figuran en las correspondientes candidaturas, también ofrecen hoy una gran incertidumbre acerca de si van a actuar o no, en el marco de la legalidad vigente.

    Y la actitud de Ciudadanos pese a ser el partido más votado, después de sus dudas y renuncias de Inés Arrimadas a presentar un programa de Govern como futura Presidenta de la Generalitat, ha optado por aspirar a conseguir la Presidencia de la Mesa del Parlament.

    Su renuncia a ser la Presidenta, a mí me parece que se debe a la orientación de Albert Rivera para catapultar los resultados obtenidos a la esfera de los próximos comicios electorales y a como se resuelve el “Sorpasso al PP” o la fusión de ambos partidos.

    De todas formas Ciudadanos ha venido pronunciándose por: “Privatizar la sanidad, Abaratar el despido, Retrasar la edad de jubilación, Bajar las pensiones, Seguir con las políticas de recortes, y no apostar por inversiones en infraestructuras”, y esa tarjeta de presentación, es la de un partido de derechas cuyo futuro, no va a pasar por lo que haga en Cataluña, sino por sus alianzas con el PP de Mariano Rajoy.

    En cuanto a la formación de la alcaldesa Ada Colau, ha sido la gran perdedora que ha quedado muy lejos del papel que pretendían como fuerza equilibradora. Pero en mi opinión, Ada Colau, talismán para Podemos y emblema de los “Apartamientos del cambio”, eligió al cabeza de cartel y asumió más protagonismo, que líderes nacionales del partido de Pablo Iglesias. Pero su peso en la configuración de CAT En Comú-Podem, no le ha servido de nada, por su indefinición y ambigüedad que la han caracterizado como filo-soberanista antes y durante la campaña electoral.

    Y  en cuanto al balance del PSC, a mí me parece, que el reconocimiento de Iceta por emplear en la campaña, su propósito de si era President solicitaría un indulto para los encarcelados separatistas, no siendo acertado tampoco ha ensombrecido  para nada, lo acertado de la campaña tan importante que ha llevado a cabo.  De una campaña, que ha tenido como ejes, la  defensa del Catalanismo no independentista, y la recuperación económica- social y la convivencia, aunque no haya sido suficiente para desbancar al bloque independentista.

    Desde esta visión global de los resultados del 21-D, parece pues acertado que al título de estas Reflexiones, se pueda responder: “Que ningún partido ha ganado las elecciones del 21-D, y que todos los perdedores se encuentran en cada uno de los partidos independentistas o constitucionalistas”.

    Me hubiera gustado, que no hubiera sido así, porque solo la superación del “Proces soberanista” que ha defendido Miquel Iceta, y unos mejores resultados de su candidatura, hubiera hecho posible iniciar esa hoja de ruta inteligente y necesaria con posibilidades de reconstruir una Cataluña diferente. 

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