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Camins de l´Alcora
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Por Vicent Albaro
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Canto de pájaros

27/06/2012
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Debe ser por aquello tan manido de: canta como los ángeles. Y como los ángeles y las aves tienen alas, todo queda en celestial familia. En los años cincuenta al niño prodigio Joselito, le llamaban el pequeño ruiseñor en alusión a sus gorjeos sostenidos en melodías legendarias como ¡Ay, Campanera! La comparativa del cante con la voz de las aves es una constante desde remotos tiempos, el poeta Virgilio también se refiere a este hecho, que no deja de ser una reverencia admirativa al bello trinar de los pájaros cantores.

Yo recuerdo a mi abuelo materno al final del verano, pelando panochas de maíz en la calle, a la fresca junto al vecindario. La fresca no era un programa de televisión en diferido o pregrabado, era la vida misma, tan real, instantánea, a veces cruel y siempre a pelo. Los vecinos del Peiró se reunían a la fresca en coros de sillas, y los de todo el pueblo también. Allí se podían escuchar las mil y una historias, si tenías buena oreja de chiquillo avispado. Los más viejos contaban sucedidos y las mujeres cotilleos de lavaderos. En una noche de esas, aprendí yo con seis años a no levantar piedras sin mirar debajo, cuando el tío Balbino enseñaba a todos, la pantorrilla hinchada como un boto, con cataplasma de machucada joliverda, donde le picó un escorpión, que le subía por dentro del camal del pantalón, mientras hacía una pared de piedra seca. Y se me quedó grabado lo de las veinticuatro horas de un dolor inhumano e insoportable. Ojo, ni una ni dos horas, veinticuatro.

Volviendo a mi abuelo materno Nelo Colás, en esas noches se colocaba en la boca un pequeño cilindro de latón, y al inspirar y expirar, gorjeaba notas musicales que iban desde suaves y armónicas hasta acabar en un rápido frenesí. Era como una atracción de feria pero en casolano, aplaudíamos y la chiquillería le pedíamos más y más, hasta agotar sus pulmones y su paciencia, contando lo que hacían los tordos al entrar en el algarrobo del parany. Aquellos trinos del reclamo de latón, acompañaron a aquel viejo labrador desde la cuna al sepulcro. Yo mismo el día de su entierro, le coloque sobre las manos que rodeaban un rosario, un ramito de hierbas medicinales y su reclamo de latón. Murió en el mes de febrero y tapando su nicho el sepulturero, un zorzal voló sobre nuestras cabezas. Era la última reclamada de mi abuelo, aún después de muerto. Como Mio Cid.

Y es que muchos hombres tienen pájaros en la cabeza. Se les metieron desde niños, y ni la madre que los parió a fuerza de cachetes y amenazas pudo con ellos. Aún con la desdeñosa sentencia de: “!Es que siempre tienes pájaros en la cabeza!. Que ojo, dicha con mala saña, llega a doler. Pues mira por donde, fuimos creciendo aquellos niños de las veladas de las panochas de maíz pueblerinas, y con el tiempo, el canto del reclamo de latón se hizo popular en concursos y manifestaciones de los pueblos. Competiciones entre expertos de imitación del canto de los pájaros, se fueron extendiendo por pueblos y comarcas valencianas, incluso en otras hermanas de la ribera del río Ebro. Todos tocaban más o menos similar, con sus pausas y notas aflautadas del zorzal en celo (Turdus Philomelos). Era como si todos sus practicantes hubieran asistido a las clases del mismo profesor. Nada más lejano de la realidad.

Pero con el tiempo los amantes del reclamo, los que seguimos siendo niños con pájaros en la cabeza, y que lo único que ha cambiado es, que ya no es tu madre quien te sentencia, sino tu mujer. Pues a esos mismos nos hicieron modernos y europeos, y viajamos a Francia y a Italia. Y resulta que en esos lugares, también imitan el canto del zorzal como nosotros. Es más, imitan toda clase de zorzales y la colección de los pajaritos de San Antonio enteros. ¿Recuerdan?. “Salgan verderones/ y las cardelinas,/ también cogujadas/ y las golondrinas.”
Los imitan con tal perfección, que los graduados como mi difunto abuelo no pasaron la escuela primaria del reclamo. Estos cantan como un zorzal auténtico, y hasta gesticulan poses de celo como ellos. La Madre de Dios, hay un italiano llamado Giorgio Rizzo que canta como un zorzal, un canario, una alondra, como el emplumado entero que quieras…que prodigiosa habilidad y qué hermosa perfección. Aún conservo la tarjeta de presentación de este Caruso o Pavarotti del reclamo: Giorgio Rizzo – chioccolatore – imitatore canto degli uccelli.

Pero es que aparte de los italianos, a los franceses hay que echarles de comer aparte, siguen la misma línea artística que los espaguetis cantores. Y que hay de los españoles, pues las nuevas generaciones se han adaptado a estos maestros norteños, y les andan a la zaga con alguna victoria conseguida en los campeonatos europeos que se libran por estos países, cada año. Así que el modesto y diminuto artefacto de latón, que tocaba mi abuelo en la fresca del verano pelando panochas de maíz, era el mismo que tocaban los abuelos franceses e italianos, sin haberse conocido nunca entre ellos. ¡Qué bella coincidencia antropológica!.!Qué cultura mediterránea tan secular!.

Y a estas alturas se preguntarán: ¿A qué viene tanto vocablo plumífero? Pues muy fácil, esté próximo sábado 30 de junio, sino tiene mejor cosa que hacer, acérquese al Centro Cultural La Marina del Grao de Castellón. A eso de las 19,00 h. se celebra el XV Concurso Europeo de Reclamo Bucal. Allí podrá ver todo lo que he narrado hasta aquí y más. Se sorprenderá de la virtuosa habilidad de los participantes, así como de los armónicos cantos de los veros maestros. No exagero un ápice. Ver para creer. Canto de pájaros auténticos, emitidos por la boca humana, por medio de un diminuto artefacto, que evolucionó a través de los siglos desde el hueso de albaricoque.

Una lección pura de historia, cultura y tradición. Y aún hay algunos que a esto le tienen inquina, y piden su abolición. De pena, penita, pena. Pájaros en la cabeza, si; pero con un corazón inmenso de amistad y fraternidad. Como el de nuestro amigo José Sebastiá Notari, de Vila real, fallecido recientemente y un consumado maestro en estas lides europeas, así como profesor de la escuela moderna de su ciudad donde se forjan los futuros campeones, y que Dios mediante, llevará pronto su nombre. Torititit…torititit, trio, trio, torititit chi pret, chi pret, uio …

 

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Elmiso
Concursos
El primer concurso se hizo en Vila real, se radió en directo y fue todo un acontecimiento, despues siguieron muchos pueblos de nuestras comarcas, incluyendolos en las fiestas patronales. Ese arte no deberia perderse.
Enviado el 27/06/2012    
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