He recibido también varios correos, que conservo, y les desean a mis dos hijos, y a mi “maldito hijo de ,,,, del PP”, una serie de maldades que prefiero no reproducir.
He respondido uno a uno a todos los correos, y además respeto su deshago que es la consecuencia lógica de la invención de Francesc Colomer, que tras otro pleno esquivo con sus intereses envió una nota de prensa, con el creativo titular de “Barrachina desprecia a la discapacidad” y llama a las personas con discapacidad “los del carrito”.
Ambas afirmaciones son falsas, cité dos veces la palabra “carrito”, que es término habitual en el ámbito de la discapacidad, en referencia a la abusiva presencia de cargos del PSOE en una manifestación de la que dije, literalmente, que “…no sólo tienen derecho es que tienen razón todas las personas con discapacidad, sus familias y quienes les ayudan, tienen razón a pedirnos todo lo que ellos estimen conveniente, tienen razón.”
Sin embargo al portavoz socialista, como buen empleado de la factoría Rubalcaba, la verdad nunca le estropea un buen montaje. La mejor expresión de esta forma de hacer política es la web del PSOE de mi pueblo, dirigida por un ilustre matrimonio y su periodista, que sobre esta artificial polémica llega a escribir “al margen de las palabras parecía cuestionarse la capacidad de las personas en situación de dependencia para exponer libremente sus opiniones pronunciadas”.
Es fantástico, “al margen de las palabras”, el socialismo no juzga lo que dices o haces sino lo que cree que por el bien de su interés electoral deberías pensar, inaudito.
El PSOE extrema sus posiciones para hacer olvidar cuanto antes un pasado inmediato que no solo arruina nuestro presente sino que condiciona nuestro futuro, el de todos, especialmente el de las personas que más ayuda necesitan y con las que juegan maliciosamente.