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Un robo de cableado deja a oscuras el PAI Torre la Sal de Cabanes

Un robo de cableado deja a oscuras el PAI Torre la Sal de Cabanes
  • 3.000 personas tienen vivienda en este barrio costero que reclama más mantenimiento y servicios

Un barrio donde tienen vivienda 3.000 vecinos sin luz en las calles. Esta es la situación que se vive en el PAI Torre la Sal del municipio castellonense de Cabanes desde hace medio mes.

Un problema que se arrastra desde inicios de noviembre, cuando al parecer unos ladrones se llevaron el cableado eléctrico de la zona, por lo que las farolas ya no alumbran estas calles de la zona costera del municipio.

Al respecto, los vecinos denuncian que el Ayuntamiento no les comunicase la incidencia hasta que no preguntaron por lo sucedido y lamentan que sufren “más de 15 años de abandono”.

Y es que el problema del PAI viene de lejos, tras años de parálisis por litigios judiciales en la urbananización de esta zona, a medio camino del Prat de Cabanes-Torreblanca y el macro-complejo de Marina d’Or. Una urbanización costera que todavía está en proceso de recepcionarse por parte del Ayuntamiento, por lo que muchas calles son aún propiedad de la empresa urbanizadora.

“Esto parece la boca del lobo”, explica Lola, una vecina que pide que se reponga el alumbrado pronto para poder salir de casa con tranquilidad cuando cae la noche.

“Aquí vive gente todo el año, no solo verano, y pagamos nuestros impuestos”, denuncia esta vecina, que pide que se mantengan “al menos unos servicios mínimos en la avenida principal, como la limpieza de las calles y solares, el mantenimiento y la luz”.

Además de la sensación de inseguridad por la oscuridad, denuncian que “no se puede andar por las aceras por la cantidad de ramas que hay”, por lo que reclaman mayor limpieza al consistorio”.

“Al menos -explican- pedimos iluminación y salubridad en la zona ya recepcionada, en la avenida principal, donde el Ayuntamiento puede trabajar sin problemas” y que “se exija a la urbanizadora que limpie los solares que son de su propiedad”.

Y es que otro de los problemas que aducen los vecinos es el de la vegetación que abunda en los solares colindantes. “Hay ratas, culebras y jabalís y hace poco tuvimos un incendio en la vegetación y los vecinos tuvimos que tirar de extintores hasta que llegaron los bomberos para que no se extendieran las llamas por la zona”.

“Si a mi me dicen hace 15 años en que circunstancias estaría, pagando mis impuestos y sin servicios, posiblemente no hubieran comprado la vivienda”, reflexiona esta vecina.

Crisis y judicialización

El problema se inició hace unos años cuando el PAI quedó paralizado por la crisis económica y un contencioso judicial, un periodo en el cual dejaron de acometerse las infraestructuras básicas y el mantenimiento.

Paralizado por la crisis de 2008, de los siete bloques de 200 apartamentos cada uno que habían planeados, solo se construyeron finalmente tres, donde tienen vivienda 3.000 personas, según estimaciones de la asociación vecinal (un número similar al de personas empadronadas en todo el término municipal).

Además, el TSJCV declaró la nulidad de la licencia a Construcciones Castellón 2000 (empresa constructora de Marina d’Or) para la edificación de varias de las viviendas, por haberse incumplido la Ley Urbanística Valenciana (LUV).

Finalmente, se llegó a un acuerdo algunas zonas de la urbanización pudieron ser recepcionadas por el Ayuntamiento, con lo que la situación comenzó a desbloquearse, mientras que otras calles más allá de la avenida principal siguen todavía pendientes de este proceso para que acaben en manos del consistorio.

 

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