25 de mayo de 2020 25/5/20

Xàtiva incluye por primera vez un besamano a la Mare de Déu de la Seu en sus fiestas patronales

  • Con motivo del Año Santo Jubilar, tendrá lugar hoy

La localidad valenciana de Xàtiva celebra desde ayer, lunes, sus fiestas patronales en honor a la Mare de Déu de la Seu, a cuya intercesión se atribuye el final de una epidemia de peste que azotó durante el siglo XVII la localidad, con la celebración por primera vez de un besamano a la Virgen, que tendrá lugar hoy, martes.

El besamano ha sido organizado con motivo del Año Santo Jubilar que celebra la iglesia de Santa María, concedido por el papa emérito Benedicto XVI por el 600 aniversario desde que fue erigida como colegiata por el papa Benedicto XIII en 1413, según ha indicado hoy el abad de la colegiata Arturo Climent.

“En 1600 la epidemia de peste cesó en la localidad después de que los vecinos sacaran en procesión a la imagen de la Virgen y la llevaran al convento de Santa Clara. Allí, la figura de la Virgen movió su mano derecha, en la que lleva un lirio de plata y en ese momento cesó la enfermedad”, ha añadido.

De esta manera, hoy, de 10.30 a 14 horas, todos los fieles que lo deseen podrán acercarse a la imagen de la Mare de Déu para besarle la mano del Lirio y por la tarde, a partir de las 17 horas la colegiata estará abierta hasta que pase el último de los fieles.

Asimismo, ayer tuvo lugar una misa solemne en la Seo y posteriormente la imagen actual de la patrona, una talla de madera policromada de Mariano Benlliure, que data de 1943 y que reemplazó a la original quemada en 1936, salió en procesión después de 12 años. “Se da la circunstancia que la imagen de la Virgen solo sale de su camarín, en el altar mayor de la Colegiata, cada 25 años o en celebraciones especiales”, ha explicado.

Por otro lado, el próximo 13 de agosto Xàtiva celebrará la festividad litúrgica de sus tres beatos claretianos, mártires de la persecución religiosa de 1936 con una solemne misa en la colegiata en la que se darán a besar las reliquias de los tres mártires.

José María Blasco, Eduardo Ripoll y José Amorós fueron detenidos en el colegio de formación religiosa que su congregación tenía en Barbastro (Huesca) a principios de julio de 1936. Después de unos días de cautiverio fueron fusilados junto con 48 compañeros más el 15 de agosto de 1936 mientras perdonaban a sus verdugos.

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