25 de septiembre de 2020 25/9/20

El servicio de Oftalmología del Lluís Alcanyís recomienda revisiones periódicas en el día mundial contra el glaucoma

  • Hay que llamar la atención sobre una enfermedad que constituye la segunda causa de ceguera en el mundo

Desde el servicio de Oftalmología del Lluís Alcanyís recuerdan que el glaucoma es una enfermedad oftalmológica “silente” y que se ha convertido en la segunda causa de ceguera en el mundo occidental, únicamente superada por la retinopatía diabética. En la actualidad se estima que hay en todo el mundo unos 45 millones de invidentes por glaucoma, el equivalente a toda la población española.

El número total de personas que presentan esta enfermedad es elevado, pues su prevalencia oscila entre el 1.5% y el 2% en las personas mayores de 40 años. Es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. La forma más frecuente que corresponde al 90% de los casos es el glaucoma de ángulo abierto también llamado glaucoma crónico simple.

El glaucoma es una enfermedad de los ojos que consiste en una neuropatía óptica por pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y el nervio óptico. Los síntomas principales son defectos en el campo visual y pérdida de visión. Según el dr. Miguel Ángel Almela, coordinador del servicio de Oftalmología del Hospital de Xàtiva, el toque de atención a la población se debe dar porque “el glaucoma se caracteriza por no dar síntomas que puedan alertar a la población del desarrollo de la enfermedad, es una patología silente “ por ello el especialista recomienda “que si no se está diagnosticado y se cumplen los factores de riesgo como tener antecedentes familiares que padezcan esta enfermedad, una edad avanzada y una alta presión intraocular se pida cita con el oftalmólogo en el Centro de Especialidades El Espanyoleto para hacer las pruebas oportunas y descartar la patología”.

Almela ha comentado que “si ya se está diagnosticado es imprescindible que se cumplan las indicaciones médicas”. El tratamiento suele realizarse, en su primera fase, con el uso de diferentes colirios que “intentarán rebajar la presión intraocular” según el especialista. En caso que la acción de los colirios no den el efecto esperado se puede utilizar el tratamiento láser y en una tercera fase se realizaría la cirugía que según el oftalmólogo consiste “en crear una fístula artificial para que salga el humor acuoso del ojo por debajo de la conjuntiva, reduciendo así la tensión intraocular”.

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