24 de noviembre de 2020 24/11/20

Villajoyosa posee uno de los 13 tachones decorados conocidos en el mundo ibero

Villajoyosa posee uno de los 13 tachones decorados conocidos en el mundo ibero - (foto 1)
  • Procede de una tumba de la necrópolis del Poble Nou y se ha descubierto al restaurar un conjunto de fragmentos de bronce por parte del Museo de La Vila

La Concejalía de Patrimonio Histórico ha informado de un nuevo hallazgo: un escudo que procede de la excavación de una tumba de la necrópolis del Poble Nou en el año 2001. En un principio no se pudo identificar como escudo por encontrarse en múltiples fragmentos diminutos, pero las líneas y los círculos que se adivinaban en los hacían intuir que se trataba de un arma defensiva, pero al comenzarse la restauración de la pieza se ha descubierto su importancia.

Los escudos íberos eran de madera. En la cara exterior solían tener una semiesfera de bronce (“umbo”) para proteger la mano y alrededor de ella un disco decorativo (llamado “tachón”). El tachón es la parte más vistosa de un escudo ibero, y consiste en una lámina de bronce con decoración en relieve. De la madera de esta pieza no se conserva ningún resto porque ardió en la pira funeraria.

El ajuar (ofrendas y objetos personales del difunto) que lo acompañaban en esta tumba de la segunda mitad del s. V a. C., consistía en dos copas y un frasco de perfume de cerámica griega, y unas pinzas de depilar también de bronce, según informa el Museo de La Vila Joiosa.

Hermano gemelo en Murcia
“Este tachón, según la clasificación de Fernando Quesada, el mayor experto en armamento ibero (a quien agradecemos su interés y la ayuda prestada) pertenece al grupo IA y tiene un paralelo casi idéntico en el cementerio ibero de los Nietos, en Murcia. La importancia de este hallazgo radica en que solo se conocen otros doce tachones en toda la Península Ibérica”, ha explicado el concejal de Patrimonio Histórico, Pepe Lloret.

“Lo que se conserva del escudo son fragmentos de una fina lámina de bronce de 1 mm. de grosor. El metal está completamente mineralizado: eso significa que el proceso natural de oxidación lo ha llevado a perder sus características metálicas de dureza y maleabilidad (es decir, que se puede doblar sin que se rompa), y ha vuelto a su estado mineral. Estas circunstancias, unidas a las altas temperaturas que alcanzó cuando se quemó en la pira funeraria, provocan una fragilidad extrema del objeto”, ha aclarado, por su parte, Antonio Espinosa, director de Vilamuseu (Red Municipal de Museos y Monumentos de Villajoyosa).

“La labor más ardua ha sido el ir ensamblando los pequeños fragmentos que dan forma al escudo, consiguiendo completar un tercio de la circunferencia. Actualmente la pieza esta siendo tratada para impedir que avance la corrosión y mejorar la limpieza de la superficie”, ha agregado Espionsa.

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