22 de septiembre de 2020 22/9/20

Sale a la luz el altar mayor de la Iglesia del Convento de los Agustinos con dos tumbas de los primeros frailes

Sale a la luz el altar mayor de la Iglesia del Convento de los Agustinos con dos tumbas de los primeros frailes - (foto 1)
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    Sale a la luz el altar mayor de la Iglesia del Convento de los Agustinos con dos tumbas de los primeros frailes - (foto 2)

    La intervención arqueológica llevada a cabo en la Plaza de la Generalitat con motivo de la realización de una acometida de aguas pluviales, realizada por Vilamuseu (Concejalía de Patrimonio Histórico), bajo la dirección del arqueólogo Diego Ruiz con la participación del becario de formación en arqueología Miguel Sánchez, ha descubierto restos del convento de los Agustinos de San Pedro y Santa Marta, construido en 1607 y demolido en los años treinta para el nuevo trazado de la carretera nacional.

    Las excavaciones han hallado estancias del convento y, especialmente, una parte del altar mayor de su iglesia, con el escalón que le daba acceso. En los pies del altar, perpendiculares al mismo, se han hallado dos tumbas del s. XVII realizadas con mortero de cal.

    Las sepulturas son de dos individuos adultos. Su situación privilegiada a los pies de la grada de acceso al altar mayor indica que se trata de dos personajes importantes del convento, quizá dos de los primeros priores. Los estudios de antropología física y en archivos permitirán seguramente comprobarlo. Las tumbas aún conservaban los restos de madera del ataúd. Además uno de los difuntos llevaba consigo un crucifijo realizado en madera y bronce, un rosario y restos del calzado con el que fue enterrado.

    Según Ernesto Zaragoza, a principios del siglo XVII la de los Agustinos era una Orden en expansión, pues en el Reino de Valencia tenía diecisiete conventos, pero en la costa desde Valencia a Cartagena no tenía ninguno, y de ahí el interés en hacer la fundación de Villajoyosa. El de Villajoyosa era el único convento de frailes existente entre Benisa y Alicante. Los frailes suplían al párroco en sus ausencias; eran organistas, confesores y vicarios de la iglesia parroquial arciprestal, atendían el servicio de la Ermita de San Antonio así como la educación de primeras letras y de gramática para los escolares de Villajoyosa.

    El convento se abandonó en 1838, tras más de dos siglos de servicio, como consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, cuando se convirtió en cárcel modelo, juzgados y escuelas.

    La mayor parte de los trabajos arqueológicos han finalizado aunque todavía resta por acometer dos pequeños tramos de la misma acometida que podrán deparar nuevos descubrimientos.

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