15 de septiembre de 2019 15/9/19

La Guardia Civil desarticula una peligrosa organización criminal tras un secuestro “de película”

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La Guardia Civil de Alicante ha desmontado una compleja y violenta organización criminal, deteniendo a 2 hombres de nacionalidad marroquí (30 y 29 años) y a 4 mujeres españolas (26, 31, 32 y 47 años), acusados de robo con violencia e intimidación, detención ilegal, y pertenencia a organización criminal.

Una oscura noche, del pasado mes de noviembre de 2015, un vehículo para en un stop a la salida de Villajoyosa. Frente a la atónita mirada de dos operarios de grúa que se encontraban allí estacionados a la espera de un servicio, un hombre salta de la parte trasera del vehículo. Estaba maniatado y amordazado pero, en un intento por salvar su vida, logró abrir la puerta y salir a trompicones. Consiguió escupir el paño que le habían introducido en la boca, y pedir auxilio a los operarios que corrieron hacia él. Los secuestradores, sorprendidos por la reacción, y al darse cuenta de los testigos, abandonan a toda prisa el lugar.
Parece el comienzo de un thriller de suspense, pero la realidad supera la ficción.

Agentes de la Guardia Civil se ponen en marcha rápidamente para intentar esclarecer el secuestro de este hombre. El perjudicado declara que varios hombres armados han entrado en su casa, un chalet de esa localidad, e irrumpiendo con gran violencia le han maniatado y golpeado, a él y a varios amigos con los que se encontraba.
Al parecer los asaltantes querían dinero a cambio de dejarles con vida, y no habían dudado en incluso apuñalar a uno de los presentes, así como torturarle a él mismo, por lo que, in extremis, les confesó que en su otro domicilio, disponía de unos 20.000 euros en efectivo.

Al realizar el trayecto en el coche de los secuestradores, consiguió escapar en un descuido, aunque temía por la vida de sus amigos, que estaban todavía en la casa con otro de los secuestradores.
Cuando los agentes llegaron a la casa, el secuestrador había huido, y sus víctimas acababan de liberarse de sus ataduras y se disponían a llamar a la Guardia Civil.

Difícil investigación

Apenas había pistas sobre los asaltantes de este grupo de amigos, ya que en todo momento habían actuado con las caras cubiertas y cubriendo las huellas que pudieran delatarles.
Sin embargo, los investigadores descubrieron tras analizar minuciosamente las declaraciones de los perjudicados, y después de mucho repasar con éstos los sucedido, que era conocido de los delincuentes que el finalmente secuestrado, poseía una cantidad de dinero en efectivo.

De hecho, habían registrado toda la casa, y finalmente decidieron torturar al dueño de ésta. Primero le golpearon, le apuñalaron en varias ocasiones, y finalmente intentaron dejarle ciego con las brasas de la chimenea, cuando el hombre no pudo más y confesó que tenía el dinero en otro inmueble.
Tras meses de pesquisas, vigilancias y apostaderos, en el entorno de las víctimas, los agentes han logrado reconstruir los hechos, descubriendo una organización criminal violenta y sin escrúpulos, digna de un guión de película de suspense.

El entramado

En julio del año 2013, un hombre de nacionalidad marroquí, de 29 años, con numerosos antecedentes por robos violentos, tenencia ilícita de armas y falsedad de identidad, había sido expulsado de España.
El hombre, que tenía una hija con una mujer española, afincada en la provincia de Alicante, regresó el pasado año de forma ilegal con el fin de estar cerca de ésta. Sin embargo, al necesitar dinero para mantenerse, contacta con otra mujer, con la que mantenía una relación sentimental, y que ejercía la prostitución de forma voluntaria, para proponerle un "modelo de negocio" que les proporcionaría dinero fácil, rápido y sin complicaciones.

Ambos crearían un grupo totalmente organizado y jerarquizado, en el que tres mujeres se prostituirían de forma voluntaria, aceptando solo peticiones de señores de buena posición económica y, sobre todo, de avanzada edad, para que sus condiciones físicas les impidieran defenderse: el plan era robarles.

Los primeros contactos se harían por teléfono, pactando las citas en los domicilios privados de las potenciales víctimas. Allí las mujeres recabarían la información necesaria sobre la ubicación y disposición de la vivienda, de cajas fuertes, dónde guardaban el dinero, las joyas, etc. utilizando estos datos al asaltar las viviendas elegidas.

Paralelamente, pretendían desarrollar un complejo aparato de extorsión, consistente en solicitar cantidades periódicas de dinero a las personas con las que mantuvieran relaciones sexuales, a cambio de no dar a conocer estos aspectos al entorno familiar y social de los extorsionados.

El dinero recaudado sería enviado a Marruecos a través de conocidas empresas de servicios financieros y de envío de dinero, así como pequeñas transferencias bancarias a Ceuta.
Bajo este contexto, el considerado por los investigadores como el líder de la organización, se encargó de enrolar en el grupo a compatriotas marroquíes, para conformar la rama que ejecutaba los seguimientos a las futuras víctimas, los atracos a los domicilios y el aparato de extorsión posterior.

Éste hombre ejercía una fuerte influencia entre sus miembros, repartiendo los roles y dirigiendo, tanto la trama de prostitución y recaudación de dinero como los asaltos a los domicilios.
La mujer pareja sentimental del líder, por su parte, era la encargada de captar a otras mujeres que, por su precaria situación económica, ejercían ya esta actividad de forma voluntaria para mantener a sus hijos y a sus familias.

Las mujeres acudían a los domicilios particulares de los solicitantes de estos servicios sexuales y así aportaban la información sobre las víctimas a los hombres del grupo, quienes estudiaban con detenimiento todos los movimientos de estas personas, normalmente empresarios de la zona y, entre todos, dilucidaban qué víctima era la más rentable, económicamente, para llevar a cabo el atraco, es decir, con cual sacar el máximo dinero dando un solo golpe.

Su primera víctima

Bajo este contexto, se decidieron por un empresario español, de 69 años, con la cual las mujeres habían adquirido cierta confianza gracias a diversos encuentros. Conocieron que todos los viernes recibía una considerable cantidad de dinero procedente de varios negocios y que no la ingresaba hasta el lunes de la semana siguiente, guardándola durante el fin de semana en su casa, concretamente oculta en el interior del colchón de la habitación de matrimonio.

Tres mujeres de la organización concertaron una cita con la víctima y otros dos amigos, en la casa donde se suponía que iba a estar el dinero. Una vez allí, las mujeres incitaron a los tres hombres a consumir alcohol, para así mermar sus capacidades físicas y facilitar el atraco. Durante ese tiempo, una de ellas mantenía constantemente contacto telefónico con el resto del grupo, informándoles de cómo iba trascurriendo todo.
Finalmente, esa mujer salió a la calle con la excusa de coger cobertura para hablar por teléfono y dejó a su paso la puerta de la propiedad abierta, para que se colaran los marroquíes.

Minutos después, entraron armados con una pistola de descargas eléctricas y con cuchillos de grandes dimensiones. Tiraron a las tres víctimas al suelo, propinándoles golpes por todo el cuerpo y atándoles con bridas las manos y los pies. Para hacer más creíble el asalto, también golpearon a las mujeres, aunque sin causarles lesiones. Al no encontrar el dinero que supuestamente había en la casa, amenazaron al empresario para que les dijera dónde lo tenía.

Solo llegaron a cometer un golpe, y frustrado

Gracias a la actuación de los agentes, que fueron deteniendo uno a uno a todos los integrantes de la organización, estrecharon el cerco a estos criminales, impidiendo así que llegaran a cometer más golpes.
Finalmente, tras más de 10 meses de trabajo, la operación culminó con la detención cuando huía hacia la localidad francesa de París, del líder, que había cambiado completamente su imagen y su complexión física, en un intento por despistar a las autoridades.

La operación se ha cerrado con la detención de 2 hombres marroquíes (29 y 39 años) y 4 mujeres españolas, de entre 27 y 47 años, cinco de ellos vecinos de la localidad de Muchamiel y una mujer vecina de Villajoyosa.
A los 6 detenidos se les acusa de delitos de robo con violencia, detención ilegal y pertenencia a organización criminal, y los 6 han ingresado en prisión.
La operación ha sido desarrollada por agentes del Equipo de P.J. de la Guardia Civil de Villajoyosa, y han prestado colaboración las Gendarmerías Marroquí y Francesa, así como la Policía Local de Muchamiel.

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