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El CSIC califica de “impresionante” la observación del equinoccio en el santuario íbero de la Malladeta

El CSIC califica de “impresionante” la observación del equinoccio en el santuario íbero de la Malladeta
  • El Centro Superior de Investigaciones Científicas, a través del Dr. Esteban (investigador del Instituto Astrofísico de Canarias), ha alabado esta actividad

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“Impresionante”, comenzaba un e-mail que el mismo sábado por la mañana, apenas unas horas después de la observación de la salida del sol desde el equinoccio desde el santuario íbero de la Malladeta, enviaba el astrofísico César Esteban. El Dr. Esteban es investigador del Instituto Astrofísico de Canarias, una institución científica de prestigio mundial, dependiente del CSIC y la Universidad de la Laguna. Se trata de uno de los más destacados estudiosos de astronomía cultural, también llamada Arqueoastronomía, en España. Se trata de una rama interdisciplinar en la que colaboran astrónomos y arqueólogos para comprender cómo las civilizaciones antiguas observaban el sol, la luna y las estrellas para fijar las fechas del calendario agrícola y otros fines prácticos, pero también mágicos o religiosos.

“Una noticia excelente”, continuaba el Dr. Esteban. “Las sospechas se confirman: parece que la hipótesis de partida (la importancia de los equinoccios para los íberos) se confirma una vez más.”

Las observaciones de los días 21 y 22 han permitido, con la ayuda de miembros del Foto-Cine la Vila, obtener fotografías y vídeos de la trayectoria solar al amanecer, a pesar de que la neblina del horizonte impidió fotografiar el momento de salida del día 22. “Con la foto del día 21 se puede trabajar muy bien —afirma el Dr. Esteban—. Sabemos exactamente el desplazamiento que tiene el Sol entre los días 21 y 22 y comparándolo con el diámetro del sol que medimos sobre la foto podemos indicar perfectamente por donde hubiera salido el día 22. Creo que el criterio de "día en que el Sol sale por el borde derecho de la isla" pudo ser usado para establecer con precisión el día exacto del equinoccio (día mitad entre solsticios) por los íberos desde la Malladeta”.

Por tanto, los sacerdotes del santuario de la Malladeta de Villajoyosa podían saber cada año el comienzo exacto de la primavera y del otoño (los “equinoccios”) comprobando qué día aparecían los primeros rayos del disco solar exactamente por el punto en el que el acantilado derecho de la isla toca el horizonte del mar. El día anterior y el posterior su posición está bastante desplazada a la izquierda y a la derecha, respectivamente.

La observación arqueoastronómica, organizada por el Ayuntamiento de La Vila Joiosa, a través de la Concejalía de Patrimonio Histórico, y la empresa Thalia Guies Turístics el pasado sábado (22 de septiembre), ha resultado un éxito de participación, con 300 personas que participaron en la actividad (la mayoría en la observación de la puesta de sol); una actividad que coincide con el equinoccio o comienzo del otoño. Una vez analizada la trayectoria del sol en estos días, se confirma que el comienzo de la primavera y del otoño quedaban señalados exactamente por la aparición del sol por el punto en que se unen el acantilado sur de la isla de Benidorm y el horizonte del mar, según la información facilitada por el Museo de La Vila Joiosa.

El evento, nacido de una propuesta de la empresa Thalia Guies Turístics y organizado en el Ayuntamiento de Villajoyosa (Vilamuseu), se ha saldado con un éxito de participación: cerca de trescientas personas acudieron a las visitas guiadas y la observación de la salida y la puesta del sol del equinoccio de otoño (la mayoría de público acudió a la puesta de sol).

Calendario agrícola
El único punto desde el que se puede ver la isla y se observa exactamente esta coincidencia es precisamente el más alto del cerro de la Malladeta, donde hoy está la torre del s. XIX, y donde estuvo el templo del santuario. Los sacerdotes de las culturas prerromanas de la Península Ibérica eran los encargados, entre otras funciones, de controlar el calendario agrícola, del que dependían las cosechas y la supervivencia, y la mejor manera de hacerlo era observando los equinoccios, cuando el sol se mueve más de un día para otro en el horizonte. Más tarde, con la fijación del calendario actual por Julio César, que introdujo años bisiestos que corrigen las horas sobrantes de cada año solar, esta necesidad de observar el horizonte desapareció.

El Dr. Esteban ha comprobado que en muchos santuarios íberos hay claras coincidencias de la salida o la puesta de sol el día del equinoccio con cimas de montañas, fondos de valles o islas.

Los equinoccios son precisamente los dos únicos días del año en que hay total equilibrio entre el día y la noche, que duran exactamente lo mismo, 12 horas, y los dos únicos días en que el sol sale y se pone por el este y el oeste exactos. Para la cultura íbera, además de razones prácticas del calendario agrícola, esto tenía una significado importante, porque su divinidad principal, la Diosa Madre Mediterránea, era la protectora de la vida y de la muerte, de la noche y el día, de la tierra y el agua, y la que hacía a las almas viajar al otro mundo con el sol poniente por el oeste: por eso los lugares sagrados de los iberos suelen tener, como afirma el Dr. Esteban, una relación especial con los equinoccios. Esta, la Diosa Madre, era precisamente a la que estaba dedicado el santuario de la Malladeta, en el que se han encontrado cientos de fragmentos de terracotas y estatuillas con su imagen. El yacimiento ha sido excavado entre 2005 y 2009 por un equipo científico franco-español y la memoria está a punto de ser publicada.

El éxito de esta observación anima a Vilamuseu a proponer posteriores observaciones arqueoastronómicas en el yacimiento, los próximos equinoccios y solsticios, en los que se invitará de nuevo al público general. Para el próximo equinoccio de primavera ya ha anunciado su presencia el propio Dr. Esteban, que va a iniciar un proyecto de investigación de astronomía cultural en diferentes yacimientos ibéricos, romanos e islámicos de Villajoyosa.

Hay que destacar la colaboración de Foto Cine la Vila, voluntariado ambiental de Cruz Roja, voluntariado de Vilamuseu, Servicios Técnicos Municipales, empresa SAV, la UTE Museo y Chocolates Valor. El sábado 22 se produjo un segundo éxito: el de participación. Cerca de trescientas personas disfrutaron de las visitas guiadas gratuitas al santuario íbero por la empresa Thalia Guies Turístics, planteadas de una forma amena y atractiva; después de la puesta de sol del equinoccio de otoño, y finalmente de un chocolate cortesía de Chocolates Valor. Los últimos rayos desaparecían por el oeste exacto mientras los numerosos participantes aplaudían: después de 2000 años, la puesta de sol del comienzo del otoño volvía a ser una fiesta en el antiguo santuario.

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