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Medio Ambiente planta 100 ejemplares de una especie en peligro de extinción en el Montgó

Medio Ambiente planta 100 ejemplares de una especie en peligro de extinción en el Montgó - (foto 1)
  • Todos los ejemplares de Narcisus perezlarez han sido producidos in vitro en el CIEF

  • Esta actuación es parte del programa de refuerzos de poblaciones de especies amenazadas

  • El catálogo florístico del Parque Natural supera las 600 especies, entre las que destacan los 52 endemismos exclusivos

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Medio Ambiente planta 100 ejemplares de una especie en peligro de extinción en el Montgó - (foto 2)
Medio Ambiente planta 100 ejemplares de una especie en peligro de extinción en el Montgó - (foto 3)
La Conselleria de Medio Ambiente ha realizado hoy una plantación de 100 ejemplares de Narcisus perezlarez en el Parque Natural del Montgó, una especie catalogada en peligro de extinción por el Catálogo de Especies Amenazadas de la Comunitat Valenciana.

Todos los ejemplares de esta planta bulbosa silvestre han sido germinados in vitro en los laboratorios del CIEF, ya que en la Comunitat Valenciana sólo se conocen escasas poblaciones en el Noreste de Alicante en zonas cercanas al parque natural del Montgó que, además no parecen producir semillas.

Según ha explicado la directora general de Gestión del Medio Natural, Mª Ángeles Centeno, “esta actuación es parte del programa de refuerzos de poblaciones de especies amenazadas propias del Parque Natural que se desarrolla desde hace años y que incide especialmente en las especies endémicas, como la Silene de Ifach”.

600 especies de flora diferentes
La flora es una de las mayores riquezas del Macizo del Montgó y uno de los principales motivos que justificaron su declaración como Parque Natural. Más de 600 especies, entre las que destacan más de 50 endemismos, hacen del Montgó un paraíso vegetal en el que crecen plantas amenazadas o extremadamente raras que solo pueden encontrarse en las paredes del macizo.

“Por eso –ha continuado Centeno-, gran parte de los esfuerzos de la Conselleria van destinados al conocimiento y manejo de la Biodiversidad del Montgó, especialmente en los acantilados y paredones verticales, que son hábitats prioritarios donde crecen una serie de especies de flora que han merecido la atención europea, nacional y regional, por su singularidad y exclusividad”.

Estos hábitats han mantenido un adecuado estado de conservación a lo largo de los años, básicamente debido a su inaccesibilidad y a los esfuerzos realizados en materia normativa y de gestión.

La diversidad y la singularidad son las dos características que mejor definen la flora del Parque Natural del Montgó. El catálogo florístico supera las 600 especies distintas, aunque las joyas son los 52 endemismos que crecen en el Parque Natural, de los que 19 sólo existen en la Comunitat Valenciana

“Si se comparan los endemismos exclusivos de toda la Comunitat Valenciana, el 32 % crece en las 2.200 hectáreas del Montgó, con lo que la importancia de este parque para la biodiversidad es altísima”, ha destacado la directora general.

Distintos hábitats
En el Parque Natural del Montgó existen distintos hábitats para la flora. En las cumbres, desde donde puede contemplarse un imponente paisaje, crecen el coscojar y el cantauesar.

En los acantilados del Cabo de San Antonio se desarrollan comunidades formadas por plantas adaptadas a vivir en las grietas y los rellanos de la pared rocosa. Estas especies son capaces de soportar el efecto de la sal de la salpicadura del agua de mar. En la zona más próxima éste, donde la influencia de la sal es más intensa, se desarrolla el hinojo marino y la siempreviva.

Conforme nos alejamos del mar y el grado de salinidad va disminuyendo, aparece la violeta roquera valenciana y la escabiosa. En las zonas con menor pendiente crecen interesantes endemismos propios de Denia y su comarca, como la propia violeta roquera valenciana, el Carduncellus dianius y la Centaurea rouyi.

En Les Planes y en las laderas también crecen el coscojar y el cantauesar, pero entremezclados con repoblaciones de pino carrasco y cultivos de secano. Por su parte, los acantilados de la umbría presentan unas condiciones de humedad elevada, el aislamiento y la inaccesibilidad permiten el crecimiento de numerosos endemismos como la violeta roquera.

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