22 de septiembre de 2020 22/9/20

Investigadores de La Fe determinan que el sistema hemostático se altera en mujeres sometidas a un tratamiento hormonal

Investigadores de La Fe determinan que el sistema hemostático se altera en mujeres sometidas a un tratamiento hormonal  - (foto 1)
  • La Fe presenta un estudio de trombofilia en la mujer

  • La hipercoagulabidad puede manifestarse durante la gestación, la anticoncepción hormonal oral y la menopausia

  • La doctora Amparo Estellés es la primera mujer en presentar la Lección Conmemorativa Ricardo Castillo en el último Congreso de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia

Especialistas del Centro de Investigación del Hospital Universitari La Fe de Valencia, en colaboración con el doctor Juan Gilabert Estellés, especialista en Obstetricia y Ginecología del mismo hospital, han presentado una lección magistral durante el último congreso de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia en la que se analiza el riesgo de trombosis durante tres etapas clave en la vida de la mujer, como son la gestación, el tratamiento anticonceptivo hormonal oral y la terapia hormonal sustitutiva durante la menopausia.

Según los datos de esta ponencia, basada en una revisión de la literatura científica y en la propia experiencia del grupo de investigación liderado por la doctora Amparo Estellés, estas situaciones pueden desencadenar estados de hipercoagulabilidad y, por tanto, una mayor tendencia a fenómenos trombóticos.

Sin embargo, el sistema hemostático (responsable de la detención de las hemorragias) no sólo tiene importancia por su relación con cuadros de trombosis o hemorragia, sino también por su intervención en otras patologías. Tal y como afirma la doctora Estellés, “cada día existen más evidencias en relación a la importancia del sistema de activación del plasminógeno (sistema encargado de la disolución de coágulos sanguíneos) en otros procesos como son la angiogénesis (formación de los vasos sanguíneos), la invasión tumoral y la reproducción”.

La doctora añade que “todos estos procesos juegan un papel relevante en patologías tan prevalentes en la mujer como el cáncer de mama y la endometriosis. Así, en la actualidad estamos investigando sobre la endometriosis, enfermedad con una alta repercusión en la calidad de vida y fertilidad de la mujer que la padece”.

En este sentido, durante el último Congreso anual de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, la doctora Amparo Estellés fue la encargada de exponer esta revisión en la VII Lección Conmemorativa Ricardo Castillo de dicho encuentro, que por primera vez contaba con una mujer para esta ponencia.

Las principales conclusiones de la ponencia han destacado que durante la gestación normal acontecen en la mujer modificaciones del sistema hemostático, cuyo objetivo fundamental es garantizar la correcta detención de hemorragias producidas durante el parto. Estas modificaciones afectan especialmente a la coagulación, lo que se traduce en un mayor riesgo de tromboembolismo venoso en la embarazada, riesgo que se incrementa si la paciente tiene más predisposición a la trombosis, sobre todo si subyace una causa genética protrombótica.

Además, los procesos de fecundación in vitro implican el uso de hormonas para estimular los ovarios y mejorar la implantación. Entre los posibles efectos secundarios más importantes figura el desarrollo de un síndrome de hiperestimulación ovárica, situación que puede asociarse a trombosis, tanto venosa como arterial. En estos casos, las trombosis venosas pueden presentarse con una localización inusual, por ejemplo, en los brazos.

Para evitar la aparición de trombosis en mujeres embarazadas se recomiendan medidas preventivas como la práctica de ejercicio moderado, el control del peso, hábitos alimenticios adecuados y no fumar.

Trombosis relacionada con tratamiento hormonal
Por otro lado, desde los primeros estudios epidemiológicos desarrollados en la década de los 60, se sabe que el tratamiento anticonceptivo hormonal oral incrementa el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa, lo que ha dado lugar a la reducción de la dosis de estrógenos. Estas posibilidades aumentan en usuarias con trombofilia congénita, en el primer año de utilización y también si se padece obesidad.

Sin embargo, hay que tener en cuenta al Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, quienes sostienen que “aunque los anticonceptivos hormonales orales aumentan el riesgo de trombosis venosa, se debe decir que este tratamiento sigue siendo el método más eficaz dentro de los métodos anticonceptivos reversibles y que también tienen beneficios, como la disminución de quistes y de riesgo de padecer cáncer de ovario”.

De todos modos, es importante conocer la historia personal y familiar de la futura usuaria de anticonceptivos hormonales con el fin de realizar un screening selectivo en las mujeres con antecedentes personales o familiares de trombosis, en las que debería informarse adecuadamente de los riesgos y buscar alternativas, si se diera el caso.

En relación a otra situación en la vida de la mujer como es la menopausia, se ha descrito que la deficiencia estrogénica, que caracteriza la postmenopausia, ocasiona una serie de cambios en la mujer que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Así, en diversos estudios observacionales se sugirió que los estrógenos (terapia hormonal sustitutiva) podrían tener un impacto positivo en los factores de riesgo cardiovascular.

No obstante, estudios posteriores llevados a cabo con terapia hormonal sustitutiva por vía oral en Estados Unidos indicaron no sólo que no prevenía la enfermedad cardiovascular, sino que podía aumentar el riesgo de trombosis venosa.

Sin embargo, estudios recientes han indicado que la utilización de la terapia hormonal sustitutiva por vía transdérmica (en forma de parche sobre la piel), que es la más utilizada en nuestro país, a diferencia de la vía oral, no aumenta el riesgo de trombosis venosa.

Con todo lo publicado se puede concluir que no se debe iniciar la terapia hormonal sustitutiva para prevenir la enfermedad cardiovascular, pero sí se debe utilizar para mejorar la sintomatología climatérica, por vía transdérmica, a dosis bajas y no en tratamientos prolongados.

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