12 de diciembre de 2019 12/12/19

La biología sintética, peor valorada que la biotecnología y la ingeniería genética

La biología sintética, peor valorada que la biotecnología y la ingeniería genética - (foto 1)

    Manel Porcar y Esther Molina, del I2SysBio, Martí Domínguez, del Departamento de Teoría de los Lenguajes y Ciencias de la Comunicación de la UV, y Adriel Latorre, del Darwin Bioprospecting Excellence han realizado la encuesta para comprobar cuál es la opinión actual alrededor de la ingeniería genética, la biología sintética y la biotecnología, tres disciplinas que, según el propio estudio, tienden a crear controversia, preocupación y cierta reticencia entre la sociedad. Esta ha tenido lugar en una exhibición centrada en la biología sintética expuesta en el Museo CosmoCaixa de Barcelona.

    Biotecnología, ingeniería genética y biología sintética son términos que están muy interrelacionados y con fronteras muy borrosas entre sí. La biotecnología es la disciplina de la ciencia que utiliza organismos vivos, células o componentes celulares para confeccionar productos para la agricultura, la medicina o la industria. Es una práctica muy antigua que ahora se hace en el laboratorio pero que el ser humano ha llevado a cabo, incluso de forma involuntaria, a lo largo de la historia. Por otra parte, la ingeniería genética es una subdisciplina de la misma y su práctica consiste en la manipulación del código genético de los organismos. Estas dos disciplinas emplean normalmente organismos provenientes de la naturaleza. En cambio, la biología sintética consiste en diseñar y manipular sistemas artificiales creados en los laboratorios y que también puede ser vista como una nueva vertiente de la ingeniería genética. Según el grupo de investigación, estos términos son sistemáticamente relacionados con organismos modificados genéticamente (Genetically Modified Organisms, GMOs). Y esto, sumado a la percepción crítica que se tiene de este tipo de organismos, ha generado una respuesta negativa hacia la biotecnología.

    La muestra total fue de 38.113 personas, una cifra que garantiza unos resultados sólidos al respecto. Las personas participantes se han dividido en 6 grupos generacionales en función de su fecha de nacimiento. El primer grupo estaba formado por las personas nacidas entre 1920 y 1945, la llamada “Generación silenciosa”. El segundo grupo, los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964. El tercero, la Generación X, entre 1965 y 1980. La generación Y, más conocida como millenials, son el cuarto grupo generacional en el que han dividido a las personas participantes en la encuesta. El quinto, los centennials, personas nacidas entre 1997 y 2010. Finalmente, la Generación Alpha, personas nacidas después de 2011.

    La encuesta, realizada en castellano, catalán e inglés, preguntaba a los participantes por su edad, género y formación académica. La respuesta consistía en valorar del 0 (poco favorable) al 10 (muy favorable) una imagen con la pregunta “¿Cómo valorarías el siguiente campo científico?”. La encuesta iba mostrando de manera aleatoria una imagen de entre seis combinaciones aleatorias diferentes (es decir, tres mujeres científicas, cada una de ellas con una disciplina y tres hombres científicos).

    Los resultados muestran que los términos biotecnología e ingeniería genética tienen mejor aceptación que biología sintética –un resultado inesperado, ya que la encuesta se enmarcaba dentro de una exposición centrada en la biología sintética, lo que demuestra que la exposición no ha conseguido cambiar la percepción de la gente–. En palabras de Manuel Porcar, “es sorprendente como el término biología sintética está incluso peor valorado que ingeniería genética. Las connotaciones negativas del término artificial son muy fuertes, y parece que la combinación con el término biología lo empeora más aún. Esto nos conduce a un dilema interesante: si queremos aprovechar el potencial de esta tecnología y hacerla aceptable por parte de la sociedad, ¿debemos explicar mejor qué es la biología sintética o, simplemente, tenemos que cambiarle el nombre?”.

    Respecto al género, la imagen de la mujer científica ha sido mejor valorada que la imagen del hombre. Uno de los motivos que da el grupo de investigación es que la mayoría de mujeres que acudieron a la exposición, interesadas en cuestiones científicas, han valorado positivamente a las mujeres de las imágenes, lo que significa que se ha mejorado la percepción general sobre la mujer, pero que no ha tenido ningún efecto sobre la imagen del hombre. También sugieren que, dado que la mayoría de visitantes de la exposición pertenecen a la generación centennial, la mejor percepción de la figura de la mujer se debe a que la promoción de la figura de la mujer científica durante los últimos años ha surtido efecto.

    En cuanto al nivel académico, los resultados han mostrado que las personas con un mayor grado educativo tenían más aceptación hacia las tres disciplinas que las personas con un bajo nivel de estudios. También, la gente con más formación ha mostrado menos desigualdad en cuanto a la percepción de hombres y mujeres. Y en cuanto a la edad, los resultados muestran que los grupos generacionales más jóvenes (centennials y Generación Alpha) y los más mayores (Generación silenciosa y baby boomers) son los que peores evaluaciones dan, mientras que aquellas personas que pertenecen a la generación X son las que han mostrado una actitud más positiva hacia estas disciplinas.

    Sistemas biológicos complejos

    El Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), centro mixto de la Universidad de Valencia y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se dedica al estudio de sistemas biológicos complejos, sobre todo microorganismos, con aplicaciones principalmente en biomedicina y biotecnología. El centro funciona mediante un innovador modelo de investigación público-privada y está situado en el Parque Científico de la Universidad de Valencia, en el campus de Burjassot-Paterna.

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