1 de octubre de 2020 1/10/20

Alternativas de inclusión en el contexto de la crisis actual

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    La tarde de ayer del Foro Luis Vives se inició con la ponencia “Panorama sociológico de la exclusión en España” a cargo de Fernando Vidal, Presidente de la Fundación R.A.I.S y profesor de la Universidad de Comillas y co-partícipe del VI Informe Foessa.

    “Para poder pensar en la exclusión debemos pensar desde las personas, las propias historias de las personas, pues ahí radican las soluciones: en sus potencialidades”. Con estas palabras iniciaba el ponente su intervención. En ella explicó cómo el contacto directo con las historias de los pobres y excluidos es vital para activar la labor del trabajador de lo social. Para ello narró dos experiencias prácticas llevadas a cabo por la Fundación R.A.I.S. La primera en el Barrio de Colorines (Badajoz), mayor foco de tráfico de armas y contrabando de las península. “Es una zona donde se juntan todas las capas de pobreza urbana que os podáis imaginar y un lugar donde las cotas de violencia callejera son muy altas”. Pero incluso en este contexto, Fernando observó humanidad y signos de esperanza cuando organizaron un concurso de canto de jilgueros, animales a los que las bandas cuidan y protegen, y cuya jornada se cerró sin pelea alguna.

    La siguiente experiencia que el ponente narró fue la de Cuqui en Palma-Palmilla (Málaga). Esta joven procede de una familia de 11 hermanos, de padre maltratador, donde sólo trabaja ella. Toda la familia se sostiene de la pensión de una abuela y de lo que ella gana en trabajos ocasionales. “¿Cuál es la clave por la que Cuqui sacó fuerzas para seguir adelante?”, preguntó el ponente a los asistentes. “Nuestras biografías son cada vez más arriesgadas y cada vez es más fácil caer en la exclusión” afirmó. En datos aportados en el transcurso de la exposición, solamente en 48% de la población española está plenamente integrada, teniendo el resto, al menos, un factor de exclusión. Y es que, a parte de la exclusión económica, existen otros tipos de exclusión. “Por primera vez el informe FOESSA se interesó el año pasado por el capital social” manifestó el conferenciante. “La exclusión social empobrece nuestras relaciones y nuestras identidades y neoliberaliza nuestro contacto con la sociedad, no es sólo una cuestión de tener menor capacidad salarial”.

    Para combatir esto, Fernando abogó por una labor de desarrollo comunitario, que genere lugares y tiempos para la integración de las personas y que teja un entorno más inclusivo. “Solamente la reconciliación social puede dar respuesta a la exclusión social, y esto es tarea de todos”, afirmó. “Como demuestra la historia de Cuqui las personas pueden salir de la exclusión si no pierden una cosa: la esperanza”, concluyó.

    Tras esta intervención tuvo lugar la Mesa Redonda que puso fin a la jornada y a este penúltimo curso del Foro Luis Vives. Bajo el nombre “Organizaciones voluntarias a favor de la exclusión en España” y moderada por Marita Macías, coordinadora del curso, la Mesa trató del voluntariado en cuatro ámbitos: las personas en prisión, las personas mayores, el acogimiento familiar y la discapacidad.

    La primera en explicar su labor fue Soledad Calderón, representante de BOLUNTA, Agencia para el voluntariado y la Participación Social de Vizcaya. Este organismo se dedica a todo el voluntariado en general y lleva proyectos diversos, si bien la ponente se centró en las acciones específicas desarrolladas dirigidas a personas con discapacidad. “Ayudamos a las asociaciones de voluntariado y también a las personas individuales que quieren acercarse a este mundo y formar parte de una asociación”. De esta manera, en el ámbito de la discapacidad, ayudan a mentalizar a cerca de la situación real que vive la persona con discapacidad y persiguen orientar y llevar a cabo tareas de prevención, apoyo psicológico y asesoría jurídica. Según explicó, juegan un papel de intermediación y realizan campañas de promoción al voluntariado.

    Por su parte, Miguel López, Secretario de la Asociación Mayores Voluntarios de Mislata, explicó que el fin de su asociación es intentar que los mayores sigan sintiéndose útiles en la sociedad. “Pretendemos hacerles salir de ese hueco de reclusión frente a la caja tonta para que sociabilicen con gente afín”, explicó el ponente. “La mayoría de la gente joven trabaja mucho, tanto el hombre como la mujer, y viven tan rápido que no dedican tiempo para atender a sus mayores” afirmó Miguel. En su asociación se realizan alrededor de 80 talleres distintos (artesanía, decoración, marquetería, pirograbados, informática, teatro, poesía…, etc) y cuentan con casi 3.000 voluntarios. “Nuestro taller estrella es el de Ayuda Solidaria, en el que nos desplazamos hasta las casas de los ancianos y conversamos con ellos de cosas comunes”. Miguel también comentó que se desplazan a residencias de ancianos, pero también a colegios para contarles cuentos a los más pequeños. “Nos encanta el intercambio generacional y, aunque sea una asociación de mayores para mayores, estamos intentando meter voluntarios jóvenes para poder realizar ese intercambio en el que nosotros, mayores, no podemos llegar por falta de fuerza y ellos, jóvenes, por falta de experiencia”, concluyó.

    El siguiente en participar fue Raúl Celda, Gerente de la Fundación por la Justicia. En una aproximación más creativa, el ponente se apoyo en su intervención de dos cortometrajes audiovisuales. El primero centrado en las vivencias de un niño seropositivo en uno de los barrios de chavolas más grandes del mundo en Kibera (Kenia). El segundo sobre la mutilación genital femenina. “Desde nuestra fundación, independiente y con sede en Valencia, nos dedicamos a la promoción y defensa de los derechos humanos” explicó el ponente quien destacó el papel de la creatividad para movilizar a la sociedad. “Organizamos un Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos, vamos a realizar el I Festival Internacional de Teatro Social, y también usamos la música como elemento de integración social”. De esta manera, las actuaciones de la Fundación se centran, sobre todo, en el área de sensibilización ciudadana trabajando a partir del Arte, en la cooperación al desarrollo y en la formación. “Trabajamos con mujeres víctimas de violencia de género, drogodependientes, menores infractores y reclusos, con los que hemos impulsado un programa de microcréditos” explicó Miguel

    Por último, Javier Edo, Presidente de A.V.A.R (Associació Valenciana d’Ajuda al Refugiat), habló del colectivo MENA (Menores Extranjeros No Acompañados). Según explicó, el cambio en el Reglamento 2004 de la Ley de Extranjería y, en concreto, en su Art. 72.3, que aumenta de 3 a 5 años el período en el que un menor inmigrante debe estar tutelado por la Administración Autonómica correspondiente “ha supuesto que los menores vengan cada vez más jóvenes, alrededor de los 13 años”. Según afirmó el ponente, esto supone que no tengan un proyecto migratorio claro, que las estructuras de acogida anteriores no sean las adecuadas para la nueva realidad, que lo que en un principio podría parecer una mayor protección supone todo lo contrario y que el coste económico y social de esta modificación del reglamento es enorme tanto para las comunidades autónomas como para las familias en origen. En el transcurso de la ponencia, Javier formuló algunas propuestas para evitar consecuencias más graves para un futuro posible. Entre ellas, trabajar el acogimiento de la familia educadora y eliminar el estereotipo de “niños delincuentes” que rodea, a menudo, a estos menores.

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