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Per Francisco Gómez - Presidente de COEPA
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Mirando al futuro

    Coepa se va, pero los empresarios se quedan. La institución desaparece, pero la provincia de Alicante sigue con vida. Siguen sus empresas, siguen sus proyectos, siguen los puestos de trabajo que generan. Y también siguen sus problemas, la necesidad de marcos regulatorios de diversas actividades, la urgencia de inversiones en infraestructuras y servicios públicos, la capacidad de establecer acuerdos y convenios laborales con respeto y adecuación a la realidad socio-económica de la provincia. Coepa se va, pero más allá de sus cinco letras, todo sigue en su sitio.

    Cuando tomé la decisión de asumir este caballo desbocado que era COEPA, todos sabíamos que aceptaba una responsabilidad de futuro incierto. Muchos me alertaron de que lo mejor era mantenerse al margen, dejar hundir la nave, y tratar de saltar de los primeros. Pero en mi vida personal y empresarial siempre he optado por lo justo frente a lo conveniente. Es una forma de entender la vida y nuestro paso por este mundo más allá de la búsqueda de la rentabilidad, de la plusvalía, del win and win de estos tiempos.

    Mi única motivación fue la de seguir construyendo un organismo que fuera interlocutor de los empresarios de la provincia de Alicante con el resto de la sociedad, especialmente con los poderes políticos y las administraciones públicas. Con el único objetivo de que los empresarios del futuro, que nuestros jóvenes de hoy, no tuvieran que luchar solos como nos ocurrió a muchos veteranos hace 40 años. La patronal alicantina, los empresarios de esta provincia se han hecho a sí mismos, y no han buscado de la administración más que una cosa: que no suponga un problema. Y que garantice la igualdad de los empresarios de esta provincia con respecto al de otros territorios dentro y fuera de la Comunidad Valenciana. La misión última de la administración es garantizar que todos podamos jugar, competir, trabajar, en igualdad de condiciones y para ello, es necesario que se nos escuche y que se atiendan algunas de nuestras reivindicaciones.

    Desde ese único objetivo, intenté "salvar" COEPA con el apoyo de muchos de los empresarios de esta tierra. Y lo intenté tratando de no repetir errores del pasado, es decir, sin establecer pactos con ninguna fuerza política, sin condicionar la actividad de la institución a ningún interés partidario o ideológico. Primero, para no morir otra vez en el 'abrazo del oso' y garantizar nuestra independencia; segundo, porque los empresarios votan (votamos) a todos los partidos políticos. Hay tantos empresarios diferentes como partidos políticos, y tanto respeto merecen unos como otros.

    Alguien me hubiera dicho (y me lo dijeron) que navegar a la estela de los que hoy mandan era lo más rentable. Y de nuevo me volvían a ofrecer a elegir entre lo Justo y lo Conveniente. Y elegí lo justo. Muchos pueden decir que fue un error, otros podemos afirmar que si queremos cambiar el mundo, tendremos que dejar de hacer lo de siempre.

    Al final, las cinco letras de COEPA se van a perder en el olvido. No voy a decir que no me duele, pero lo que de verdad me desgarra es la situación de indefensión de nuestros empresarios y de víctimas en la que quedan los ex trabajadores. De otra manera, con algo de ayuda y bastante más sensibilidad de aquellos que nunca nos escucharon, hubiéramos podido atender a estos hombres y mujeres; hubiéramos podido cumplir a medio plazo con la administración; hubiéramos podido continuar con nuestra labor en la defensa del empresariado de la provincia y de la riqueza de la Comunidad Valenciana.

    Pero, a pesar de que lo hemos intentado con mucha pasión y ahínco, no ha podido ser. Y creo que hoy es el momento de agradecer a todos aquellos que desde hace casi 40 años han trabajado para esta organización y sus cinco letras. Quiero agradecer a aquellos que han creído que había salida a esta situación, que han luchado para sostenerla, que han pensado (y piensan) que la provincia no puede quedarse sin voz (aunque haya otras más altas).

    En tiempos donde la política y muchas relaciones humanas se construyen desde el odio y el rencor, tengo que decir que nosotros no. Deportivamente aceptamos nuestra realidad. Con la cabeza alta, la satisfacción de haber asumido nuestros aciertos y nuestros errores. Con la mirada en el horizonte, que no se acaba, que sigue en el infinito.

    Deseo y espero que vengan mejores tiempos, sin que nadie nos vuelva a prometer cosernos o recosernos. Con que no nos desgarren sería suficiente. Confío plenamente en el futuro de nuestra provincia, que se ha hecho a base de tierra, mar, aire limpio, cielos azules y rayos de sol. Nadie más ha contribuido desde fuera a hacer lo que hoy somos.

    Por eso, a pesar de los cantos de sirena de mares lejanos, con cinco letras o con mil, las gentes de esta tierra, desde aquí o desde allí, seguiremos peleando para que nuestras generaciones futuras tengan las mismas o mejores oportunidades de futuro que nosotros. Seguiremos peleando para ser Comunidad Valenciana, sin que nadie nos conceda un espacio; seguiremos defendiendo nuestra participación en este país que se llama España. Seguiremos peleano para que nuestros productos y servicios tengan hueco en el resto del mundo.

    Seguiremos.

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