17 d’octubre de 2019 17/10/19
Per Ángel Padilla
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Yo, vaca lechera

FOTOS
Yo, vaca lechera- (foto 1)

Aquí estoy, jodida, por tu puta culpa. Que no te puedes quitar el quesito, que, joder... "pídeme otra cosa, pero el queso y el chocolate, tía...", y los yogures, que son buenos para la flora vacteriana blablablá, y la leche, ¿cómo se la voy a dejar de dar a mis hijos?, dirías, cuando ya te dijo la médica cuando el niño tenía flema que le retirases a cohete la leche (y que no se la dieses más, sino sustitutos, como la de almendra o arroz -donde no se me jode a mí para nada-). Te dijo bien claro esa profesional que el casi cien por cien de problemas de los niños que le llegaban enfermos con mucosidades, gripes, neumonías, problemas respiratorios, ta, toc, tec, la leche les atasca la sangre, a la mayoría de niños la leche les caga el alma, los revienta, como suena, pero allí están los de Pascual sacándonos en el campito, andando libres, sólo nos falta bailar zumba, cuando en realidad nos tienen puteadas entre espacios férreos individuales, donde no nos podemos dar ni la vuelta, se nos da de comer, avanzamos hacia el rancho, y otra vez a la misma postura, todo el puto día de pie con máquinas succionadoras de nuestras ubres, se nos acaban infectando las tetas y para ello desde el inicio en que parimos nos chutan antibiótico; los hijos nos los roban, lloramos pero de qué, no vale mierda, nos los soplan, los peques gritan, nosotras gritamos durante noches y días la pérdida, les importa un huevo a los trabajadores, se ríen, se cagan de risa, y esa leche que la naturaleza había preparado para mis niños ya va para los mamones, mayores o niños, de los humanos, único animal que después del destete sigue trincando leche, asquerosos
APUNTE: La foto que sale en este texto mío que me lo está escribiendo Ángel Padilla corresponde a una mujer humana, con leyes que os protegen, foto bellísima, qué envidia sana, lo juro, me da la plorera (poeta, no pongas esto). Yo..., me dejé llevar por su consejo para que en lugar de aparecer mi imagen apareciese la de esa mujer tranquila y sin peligros, para que se viese el constraste.
FEMINISTAS, las hay, que luchan también por mí, pero debéis luchar todas en bloque, porque, es que lo mío (y de cada animal "de explotación") va de violación a violación.
¿Manadas? Aquí las manadas son todos y todas las que andan por el Carrefour y no son veganos ni veganas, deberían estar en la cárcel.
Esta es la crónica de mi esclavitud y martirio injusto, no dejo de preguntarme desde que nazco en vuestro infierno preparado para mí hasta que me matáis a través de un tercero de manera atroz: ¿Por qué, por qué...?:
Me inseminan con el semen de un toro al que también han maltratado sexualmente, soy varias veces, por tanto, "madre de alquiler" no voluntaria, unas tres, hasta que no valgo y al tajo. No llego nunca a conocer al padre de mis hijos y a mis hijos, como he dicho, casi nada, pues me son arrancados nada más nacer.
A mí me llega el esperma del pobre toro porque se lo extraen mediante el uso de vaginas artificiales y la electroeyaculación, un aparato que se lo meten por el ano y le aplica descargas intermitentes y de intensidad creciente, con el fin de estimular las glándulas que producen el semen, hasta la eyaculación. En todo el proceso el toro se encuentra en una jaula que le impide moverse o escapar. Desgraciados.
Su esperma robado ¿sabéis cómo me lo meten? Va en una pipeta y viene un tío y me lanza todo su brazo hasta llegar al cuerno uterino, la gracia es que no mete el brazo por la vagina sino por el ano, muy próximos ambos, se ve que les es más fácil así (aplausos). Y allí me veo de reojo a un tipo escarbando con todo su brazo metido por mi culo buscando mi cuello uterino. 
También, para economizar espacio en estos Treblinkas me cortan los cuernos, a mis hijos, si tienen días de vida, les echan sosa cáustica en el nacimiento del cuerno, para quemar la piel. Y si tienen más de un mes, se usan descorchadores eléctricos o hilos de acero. Si esto no es un nuevo nazismo, más cruel, dilatado en el tiempo y con un número de víctimas infinítamente mayor, entonces yo soy Belén Esteban.
La castración, que siempre les realizan a mis hijos, les aumenta la grasa corporal y así son más manejables, más dóciles.
Nos marcan con hierros al rojo vivo la piel, para idenfiticarnos.
Que van siempre a lo fácil no hay ni que indicarlo.
A mis partos, separan hijas de hijos, las hijas se destinan a ser vacas lecheras, los machos tendrán un sufrimiento más corto en el tiempo pero quizá más triste, son lo que llaman "ternero lechal", les encierran en pequeños habitáculos de plástico o madera, su alimento es muy bajo en hierro para que, anémicos, su carne presente ese aspecto rosáceo o blanquecino, no les puede dar el sol en las pocas semanas en que los engordan rápido y los matan.
Una vaca en estado de libertad, comiendo en pastos verdes y bajo el sol, puede llegar a vivir 25 años. Las esclavas que damos los productos del Aldi y del Mercadona, 4 ó 5 años, y preferiríamos no nacer. ¿Quién quiere abrir los ojos a la vida y no tener ni un santo minuto de paz?
Los del Pascual ya pueden seguir sacando anuncios poniéndonos en un prado, el cielo azul y sus putas familias sonriendo tomando NUESTRA leche, que están MINTIENDO.
Ahora se han subido al carro otras firmas de trata de animales con lo de la etiqueta de "bienestar animal", donde se tienen que cumplir una serie de normas blablablá, ¡pero si no hay ni dios que entre y controle las estabulaciones intensivas! Da igual, ellos en sus anuncios siguen diciendo con la voz de Constantino Romero, "con la garantía de bienestar animal".
Bueno, que ya me piran, me están sacando a patadas y con un palo los trabajadores. He oído fuera el camión, no niego que tiemblo y estoy llorando como una tonta, ya no puedo conservar esa chulería falsa que antes me permitía contar mi drama al poeta al que agradezco lo haya retratado tal y como lo he soltado.
-Poeta, ¿estás seguro que servirá más poner esa foto de mujer humana tranquila lactante que has escogido que no la mía, ahora cuando me están metiendo en el camión y estoy llorando?
-No quiero que salgas así, no lo mereces, el humano es capaz de imaginar.
-Bueno... confío en ti; adiós y gracias. Y si esto dirve... bara las si... guientes... ¡Dios, me tiembla la voz, los dientes, estoy aterrada!...
¿Cuándo lo publican?
-Creo que el martes 3 de septiembre de 2019.
-Qué idiota ¿verdad? Preguntando. Para entonces... ya estaré muerta.
-No en nuestros corazones, y viva en esa foto que escogí adrede, esa mujer de la foto en su mirada hablará más por ti que todo lo que hemos intentado hacer hablando ambos, créeme.

NOTA: La foto de esta crónica corresponde a una colección denominada "Preciosas fotografías de madre amamantando a sus bebés"

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