14 de desembre de 2019 14/12/19
Per J. P. Enrique
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Líbreme Dios

    Líbreme Dios de las ideas que en nombre de Dios (el más cercano, el nuestro, el de nuestros valores cristianos) pregona un partido que junta  como valores divinos la patria, la bandera, las frontera y la intolerancia. Un partido que entiende que dar de comer al hambriento y de beber al sediento y de cuidar a los enfermos, solo debe hacerse cuando el pobre lleva consigo un DNI con una bandera roja y gualda dibujada en él.

    Líbreme Dios de la ideología de un partido que entiende la ley y los valores como algo excluyente, ya que considera que solo son españoles los que comparten sus valores y principios.

    Líbreme Dios de ser racista, xenófobo y aporófobo. Líbreme Dios de odiar a “rojos, judíos y masones” como repetía quien ahora en momia y ocupó un espacio preferente en el Valle de los Caídos sin ser él caído.

    Líbreme Dios de odiar a los andaluces o  a los catalanes.

    Líbreme Dios de la injusticia de pretender rebajar los impuestos y suprimirlos para dejar así al Estado sin recursos con los que  atender necesidades sociales. Líbreme Dios de pensar que es justo que pague la misma tarifa de impuestos cualquier bancario que Ana Botín.

    Líbreme Dios de los que dicen haber llegado para luchar contra la corrupción y la acumulan en sus propias filas.

    Líbreme Dios de los políticos que no están ahí para defender los intereses de las personas sino al servicio de los intereses de los poderes económicos.

    Líbreme Dios de pensar que lo justo es vender lo público al sector privado, cuando el máximo  dirigente del partido que más lo pregona viene de vivir de un sueldo público creado especialmente para él con el fin de que esté tranquilo, sin hacer nada,  y sin molestar.

    Líbreme Dios de creer que las viviendas sociales deben ser propiedad de fondos buitre para que las gestionen mejor, entendiendo que lo mejor es lo peor para los inquilinos.

    Líbreme Dios de difundir ideas, a veces simples, a veces falsas. Ideas que solo sirven para ganar votos, aunque sea a costa de ir sembrando el odio.

    Líbreme Dios de pensar que los políticos deben dejar de hacer política y poner los problemas en manos de la justicia.

    Líbreme Dios de defender a Franco, de añorar el franquismo y de decir que pretenden vengarse quienes se creen con derecho a recuperar los restos de su abuelo  asesinado para tenerlos cerca y ponerles flores.

    Líbreme Dios de considerar un arte al maltrato animal y de criminalizar a quienes no comparten esa idea.

    Líbreme Dios de rechazar todo lo que venga de Cataluña, con boicots incluidos, y de pretender a la vez que los catalanes sean españoles y que continúen sintiéndose a gusto en una patria común.

    Líbreme Dios del exagerado amor patrio y emociones, inentendibles para mi,  ante una bandera de la que algunos se han apropiado.

    Líbreme Dios de estar ciego ante las injusticias y de adular al poder y a la riqueza.

    Líbreme Dios  de apoyar a los guardias civiles que dispararon contra seres humanos, matando a 15 de ellos, en la playa de El Tarajal, absueltos por el Tribunal Supremo con la doctrina creada expresamente  para salvar al banquero Botín, o la lamentable resolución   que acaba de dictar  ese mismo tribunal sentenciando que es legal despedir a alguien por estar de baja durante dos meses a causa de una enfermedad.

    Líbreme Dios de dejar de defender a la naturaleza y de denunciar los abusos que se comenten contra ella.

    Líbreme Dios del castigo divino a las mujeres para parir con dolor y permítase que sea legal morir sin sufrimiento si la ciencia puede lograrlo, como ha logrado el parto sin dolor.

    Líbreme Dios de creerme en posesión de la verdad y de dejar de buscarla entre la tergiversada información con la que nos bombardean.

    Líbreme Dios de que no comparta ciertas ideologías a la vez que le doy gracias porque no me mande a alguien  al poder para que acabe con el derecho de expresarme libremente.

     

    ELECCIONES 10 DE NOVIEMBRE

    Si las encuestas no fallan demasiado, todo apunta a que la apuesta de Sánchez para ir a elecciones y  ganar escaños habrá fracasado y que el mayor beneficiado va a ser  el partido heredero del franquismo y en menor medida el PP reconvertido en más centrista y moderado por obra y gracia de los asesores de Casado. Al lado de ellos va a quedar un Ciudadanos insignificante y un Podemos dividido por la operación Erejón a la que se ha sumado Compromís.

    En ese escenario parece que quienes  no están en la política y mandan y deciden, han decidido que gobierne Pedro Sánchez con la abstención del PP.

     

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