22 d’octubre de 2019 22/10/19
Per J. P. Enrique
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Una burrianera internacional

    Muchos lo sabemos pero demasiados ignoran que en Burriana tenemos una figura internacional especialista en la flauta. Se llama Eugenia Moliner.

    Quienes acudimos, el pasado domingo, al auditorio Juan Varea disfrutamos con el repertorio  que nos interpretó  mostrándonos  su magia en extraer  los melodiosos sonidos del pequeño instrumento musical que ella  domina como nadie. Eugenia está tan en primerísima línea que hasta la empresa fabricante de flautas se dirige a ella para solicitarle su opinión previamente a introducir modificaciones o nuevos materiales en sus flautas.

    Escucharla interpretar es una gozada. Sus notas melodiosas llenaron el espacio y atravesaron la piel de quienes olvidando el calor, la siesta veraniega y el reposo estival en la hamaca, acudimos al pequeño concierto en  que  estuvo acompañada a la guitarra de su marido, el bosnio, no menos genial,   Denis Azabagic. Previamente a esa actuación sonaron otras notas, las de las teclas de un piano movido por los dedos del hijo de ambos, un joven talento que demostró ser portador en sus genes del arte  que sus padres  le han regalado.

     Tras el éxito de la celebración del Primer curso, el año pasado, este año convocaron el “II Curso de Música de flauta y guitarra Juan Gual Esteve”. Al evento se han apuntado 25 especialistas para mejorar sus conocimientos musicales de interpretación. Vienen  procedentes de lugares tan alejados como Japón, China, EEUU o Chile y de varios rincones de la península,  lo que indica que tenemos en nuestras manos un certamen que debe apoyarse y potenciarse  por parte de las instituciones de donde podría nacer un concurso internacional de flauta y guitarra, porque eso sí es burrianerismo de calidad del que hay que enorgullecerse, un burrianerismo que incorpora unos valores únicos y diferenciados.

    Apoyarlo significa apoyar su difusión y preocuparse porque la sala tenga las mejores condiciones: Hay que corregir que las luces emitan excesivo calor,  un calor que no ayudó a los artistas en su interpretación. Pienso que también  habría que cambiar de lugar un foco que se refleja en el espejo que hay detrás del escenario y que se incrusta en la mirada de los espectadores y molesta y mucho. Creo que pedir que esas deficiencias se subsanen no es pedir la luna, señora alcaldesa.

    Burriana debe sentirse orgullosa de que  Eugenia    emane burrianerismo por su piel y que ella y su marido, el no menos genial Denis,  se  presten a impartir ese curso internacional en Burriana, cuando tendría un caché más elevado de hacerlo en EEUU país en el que ambos residen con su hijo y en donde ella imparte clases en la Universidades de Roosevelt e Illinois.

    Quien quiera conocer de lo que estoy hablando puede acudir al concierto que el próximo viernes a las dieciocho horas tendrá lugar en la misma sala como final de curso, interpretado por alumnos que, venidos desde los rincones más alejados del mundo  han asistido a las clases magistrales de perfeccionamiento.   Es una fecha para anotar en la agenda y no perderse ya que los asistentes al curso seguro que nos deleitaran como lo hicieron sus maestros, ya que se trata de músicos de nivel.

    La jornada del domingo terminó en otra sala, el teatro Payá, con otro espectáculo musical de cariz distinto a cargo de la Coral Borrianenca.

    De la mano de Jordi y David, Fuensanta y otros músicos, dirigidos todos ellos por la batuta del maestro e investigador musical  Carlos A. Valero Aicart, nos llevaron de viaje remando con madrigales  en un musical que lleva por título  “La barca di Venetia per Padova”, un trabajo de coral divertido, refrescante y  muy bien elaborado por su director y bien trabajado por todos los componentes de la coral.

    Burriana  en lo que se refiere a la cultura está a un gran nivel. Quienes se quedaron con el  bañador en la playa o en el sofá, tal vez no lo saben y se lo perdieron.

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