8 de desembre de 2019 8/12/19
Per Santiago Ríos
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Filth street

    En el número 2 de la desaparecida revista “Sequiols”, de noviembre de 2003, aparecía un artículo que titulé “¡Mucha mierda!” En él me hacía eco, del estudio elaborado por la empresa FOBESA, adjudicataria del servicio que en tan solo 58 días había retirado de la vía pública 5.301 excrementos sólidos (cacas) de perro.

    Terminaba el estudio con un escatológico ranking, dando el nombre de las calles, por número de excrementos recogidos, donde la “pole position” era para la ronda Poeta Calzada y el farolillo rojo se le adjudicaba a la calle de la Mare de Deu de Montserrat.

    El origen de la expresión, por si alguno de ustedes lo desconocen, proviene del lugar donde se representaban las obras de teatro, generalmente patios y corralas, en cuyos establos, los espectadores provenientes de la zona, alojaban a las caballerías mientras duraba la función.

    Como en aquellas épocas se carecía de productos químicos y fitosanitarios, el excremento de los animales se recogía celosamente por los lacayos, para convertirlo en abono para la agricultura.

    El éxito de la obra venía determinado por el número de espectadores, por tanto a mayor cantidad de ellos, suponía un incremento de deposiciones y una sustanciosa ganancia, para el dueño del edificio que generalmente solía ser el mecenas o productor de la obra. Si se recogía ¡Mucha mierda!, la función había sido un gran éxito.

    Pero volvamos al año 2003, cuando Burriana “nadava en carabassetes”. Los salarios entraban a borbotones en todos los hogares y aumentó el número de animales de compañía en ellos. Lógicamente, a más perros, más cacas. Pero no debía considerarse como un problema, ya que era producto de la clara mejora, en la calidad de vida de los ciudadanos, siendo otro factor indicativo de la pujanza y el despegue hacia el futuro (como decían los políticos) que estaba experimentando Burriana.

    Hoy la situación actual es muy distinta y debo alabar la iniciativa que ha tenido el Magnífico Ayuntamiento, de crear la campaña Por una ciudad limpia, utiliza la bolsa, porque aunque haya disminuido el número de perros, han aumentado los desaprensivos propietarios, (en valenciano coloquial “cotxinos satisfets”) que los sacan a defecar, a su antojo.

    El cuerpo de seguridad municipal, ha intensificado la labor sancionadora, contra los vecinos que no recojan los excrementos de sus mascotas y ya han comenzado a formular denuncias, en la calle Abel Mus, plaza La Fira, calles Pablo Ruiz Picasso, Polo de Bernabé y Juan Bautista Mingarro.

    La ordenanza municipal de limpieza urbana, claramente establece que en caso de deposición de un animal en la vía publica, sus propietarios están obligados a recoger y retirar los excrementos, colocándolos dentro de bolsas impermeables, en los contenedores. Pudiendo suponer para los infractores, una multa de 600 euros y para los reincidentes, la intervención del animal y su puesta a disposición de las instituciones municipales.

    El problema tiene una difícil solución, pero yo apelaría a la participación ciudadana, para que sin tapujos ni temores, denunciara a la policía municipal los focos de infección que detectaran en su entorno.

    Y para muestra, un botón.

       

    Entre la carretera del Puerto y el camino Hondo, se encuentran las calles Fra Terencio Huguet, Vicente Cañada Blanch y Vicente Ríos Enrique que las une entre sí. En la parte más próxima al camino Hondo, donde hay menos edificios, verán una calle peatonal en forma de cruz, con una explana central que divide la manzana en cuatro sectores de parcelas.

    Esto viene a estar, por detrás del “futuro” Centro Comercial Yaiza y por lo que se puede ver y leer, por los carteles artesanos allí colocados, tiene a los vecinos muy enfadados.

    Tanto la explanada como la calle, son una muestra al aire libre, de todo tipo de excrementos de perro. Los hay imaginativos, de diversos colores, según el tipo de alimentación y otros más contundentes, con variedad de calibres dependiendo del tamaño del presunto defecador.

    Les puedo asegurar que yo no había visto nunca tanta acumulación de “cagadas”, por metro cuadrado, como allí se puede contemplar. Me refiero a las de perro, no vayan ustedes a pensar en otras cosas. Habría que hacer un informe exhaustivo, a ver si se podría incluir esta situación en el libro Guïnnes de los records o por si pudiera ser motivo de una tesis doctoral, para un avezado estudiante de veterinaria que trabajos mucho más raros se han visto y luego han conseguido un sobresaliente “cum laudem”.

    Estoy convencido de que el concejal delegado, va a tomar parte en el asunto y prontamente solucionará el problema de salubridad que tienen los vecinos.

    Muchas gracias, en nombre de todos ellos.

     3 comentaris
    KIKO
    KIKO
    05/10/2009 10:10
    PAPELERAS Y BOLSAS

    tengo un perro, vivo en madrid pero paso temporadas en burriana, no he visto ni un dispensario de bolsas para recoger las cacas y tampoco abundan papeleras o depositos donde tirarlas yo personalmente las recojo con las bolsas del ayto de madrid y las paseo por todo burriana asi que responsabilidad compartida, ciudadanos y ayto

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