26 d’agost de 2019 26/8/19

Los bloques que bloquean

El extremo multipartidista existente en el Congreso de Diputados, viene planteando, varios y serios inconvenientes.

Lo primero que se constata, y es una evidencia total, es una falta de cultura aliancista. Parece que el pactar, el hecho solo de negociar y pactar, con independencia de los contenidos. La forma, es suficiente para desencadenar los ataques de aquellas fuerzas cuya acción política solo se reduce a denunciarlo.

Y es que aquellos que se quejan de las políticas de alianzas, lo hacen porque son solo unos autoritarios y ciegos políticamente, que aun no se han percatado – por su ceguera - del pluralismo político que hay en nuestro país.

En ese pluripartidismo, y al margen de las dos grandes formaciones  políticas, el PSOE y el PP, se encuentran los aparecidos movimientos/partidos, surgidos como los champiñones, sin estructura organizativa, ni programa que se le parezca como tal. Así tenemos a Ciudadanos, Podemos, VOX y los partidos separatistas PDeCAT y ERC, que todos en su totalidad, tratan de romper el marco de la Constitución, de una forma u otra. Y con sus variados pretextos así se están comportando los líderes que aspiran a ser inquilinos de La Moncloa, y los que pretenden la separación de Cataluña con nuestro Estado de Derecho.

Y es verdad, que la Constitución de 1978, es tan reformable como deseemos, aunque sea una de las más modernas del mundo occidental y que hay que adecuarla con un nuevo texto, que la haga más convincente que la anterior cuando fue refrendada por los españoles con el 88% que voto ¡Si! a la Constitución.

Pero dado el escenario de las irracionales confrontaciones que actualmente se dan entre las fuerzas políticas, donde los dos bloques fundamentales que configuran los Independentistas por un lado, y las derechas y ultraderecha de VOX por el otro. La verdad es que se hace muy difícil abordar ¡Ya! y ahora la reforma de la Constitución.

Porque en primer lugar, hay que ponerse de acuerdo en lo que se quiere reformar. Eso es lo primero, y lo más difícil, ya que el espíritu de concertación – tantas veces denostado – que impero entre los partidos políticos en 1978, hoy brilla por su ausencia entre las fuerzas políticas. Tanto entre las tradicionales como el PP y en las recientemente aparecidas, como si de champiñones se tratara, Ciudadanos, Podemos y VOX, y no hablemos de los Independentistas.

Y en segundo lugar, es que antes de la reforma, hay que ponerse de acuerdo que esta se debe realizar para resolver los problemas que se tienen que abordar. No para otra cosa.

Y ahí radican los principales obstáculos para proceder a la reforma que nos aportara con una actualización la nueva Constitución que tendría que someterse al Referéndun para su aprobación.

Y como sea, que hoy después de los 40 años de nuestra historia democrática en nuestro país que ha desembocado en el multipartidismo actual, en el que la voz cantante la llevan los extremos.

Estos dos bloques formados entre los Independentistas por un lado y el bloque de la derecha y ultraderecha por el otro, y que no tienen ninguno de los dos, la intención de ocupar un espacio racional de centralidad, de normalidad parlamentaria, nos lleva a la conclusión de que estos bloques, solo sirven para bloquear la acción del Gobierno e incluso del mismísimo Parlamento donde la Mesa del Congreso, ha estado dilatando la fecha del, debate de los seis Reales Decretos Ley, que han sido finalmente aprobados, por la Diputación Permanente del Congreso, pese al boicot de la Mesa atrasando la fecha, donde se han sometido a votación. Y que esos bloques no nos interesan a los españoles, para nada, porque son otros los intereses que persiguen

Porque el Presidente del PP, Pablo Casado, ya ha anunciado este jueves que su partido recurrirá ante el Tribunal Constitucional “los Decretos abertzales y electorales” del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha convalidado la Diputación Permanente del Congreso sin el apoyo del PP. Recursos idiotas los ha hecho el PP a lo largo de su historia, pero este recurso anunciado por Casado ha sobrepasado la tasa de idiotez. Y no hacen falta explicaciones.

Por lo tanto, visto lo visto parece conveniente que aprendiendo de la experiencia que nos han dado 40 años de Democracia, los españoles reflexionemos y elevemos nuestra cultura política.

Y no se trata de hacer un “Máster como Casado” – que esas ventajitas no las ha tenido por listo, sino por pillo – pero si centrarnos con nuestro voto a fortalecer la única fuerza política que hoy por hoy, y desde ayer, desde el inicio de la Transición, ha apostado siempre por los valores de la izquierda, en la configuración del Estado de Bienestar dotado de una Sanidad Pública excelente, Educación y protección social, alcanzados durante los años de los Gobierno socialistas en el país.

Por lo tanto, administrar bien el poder que nos otorga y reconoce la Constitución, será la de votar masivamente las candidaturas socialistas en cada colegio electoral.

Porque solo con una mayoría suficiente será posible la continuidad en el Gobierno de Pedro Sánchez y de un Consejo de Ministros y Ministras de la talla política y social, que necesitamos en este país. Porque, como han demostrado, en los nueve meses de gobierno si con los 84 escaños del Grupo Socialista han sido capaces de proponer medidas económicas y sociales de indudable beneficio para los españoles. Con un mayor espacio parlamentario del Grupo socialista será la única garantía de mejora y progreso para todos los españoles. Y así será la España que queremos.

Así pues, el 28 de abril, vayamos a votar las candidaturas del PSOE.

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