14 d’agost de 2020 14/8/20
Per Eleuterio Fernández Guzmán
Piedras vivas - RSS

Rezar y pedir por las Benditas Almas

    Como el que esto escribe tiene por cosa de poca validez que se centren determinados días, digamos, espirituales, en los que son como, por ejemplo, tener por bueno el día de determinado santo y, luego, no hacerle caso en el resto del año… en fin, que en un tema como el que traemos hoy aquí, se va a aplicar tal regla.

    En realidad, manifiesta gran ceguera quien no pide, como miembro de la Iglesia católica militante (la que está, ahora, en el mundo, la que pisa la tierra) por aquellas almas que sabemos Benditas y que están y permanecen en el Purgatorio-Purificatorio.

    Sí, este tema es más importante de lo que parece. Lo es muy a pesar de que se hable poco del mismo (como del Infierno porque, al parecer, sólo nos debe interesar el Cielo…) Sin embargo, saber que hay almas que están esperando en tal estadio espiritual intermedio entre el aquí y el definitivo Reino de Dios, debería hacernos pensar que el fuego que limpia sus impurezas puede ser aliviado… si queremos, claro está. Y no hace falta esperar a los primeros días de noviembre para hacer esto porque las Benditas Almas ¡ahora también están en el Purgatorio-Purificatorio!

    Rezar y pedir por las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio es, además, una obligación grave para un católico. Y es que los demás, que se hacen llamar discípulos de Cristo, si no creen en tal estadio de cosas… allá ellos. Luego, que no vengan a protestar cuando les llegue el momento de plantarse ante el Tribunal de Dios y no sepan a qué atenerse. Y es que, advertidos, están más que de sobra…

    Bueno. Decíamos arriba que es obligación grave pedir y rezar por y a favor de tales Almas. En primer lugar, porque son muchos los escritos espirituales (entre los que se encuentra visiones aceptadas por la Iglesia católica o revelaciones privadas, etc.) que nos dicen que sí, que al orar o rezar por ellas, Dios las alivia de sus padecimientos como tiene a bien decidir que lo hace. Pero que lo hace a su favor es algo que, por ser de las generales de nuestra ley espiritual, la del Amor, la tenemos por verdad.

    Debemos, por tanto, en la intimidad de nuestro corazón (como diría Jesucristo a la hora de orar porque Dios ve lo secreto del mismo) pedir sin descanso en favor de las Benditas Almas. Y lo podemos hacer de muchas formas:

    -Ofreciendo nuestros sufrimientos por ellas.

    -Orando, simplemente, con nuestras habituales oraciones, en su favor.

    -A través de jaculatorias: “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío” o, sólo (que no es poco) diciendo “Jesús” repetidas veces, en su favor.

    Seguramente, hay más de un lector de esto que seguro tiene otras muchas formas de pedir por las Benditas Almas. El caso es pedir por ellas porque queremos (como querríamos que hicieran con la nuestra) que den, por decirlo así, el salto al Cielo.

    Pero es que, además, aquí hay un motivo que también debemos tener en cuenta: las Benditas Almas, a su vez, piden por los que piden por ellas y, estamos seguros, al estar más cerca de Dios que los que militamos en el mundo… bueno, que a lo mejor sus peticiones llegan antes al corazón del Padre.

    De todas formas, no vaya a pensarse que esto no es más que algo egoísta que debemos hacer para eso, para que pidan por nosotros pero si, además de “beneficiar” a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio, ellas aplican eso del do ut des… bueno, que no está mal la cosa.

    Bueno, en realidad, este “Doy para que des” pudiera parecer algo ajeno al buen espíritu de la cosa pero, creo y espero, que ustedes me entienden a la perfección.

    Orar y rezar. Las Benditas Almas lo están esperando, ahora mismo, que para mañana es tarde.

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