22 d’octubre de 2020 22/10/20
Per Eleuterio Fernández Guzmán
Piedras vivas - RSS

Lo que molesta la Santa Misa

    Como bien sabemos, el Mal no cesa de hacer su trabajo. Es decir, nunca se nos ocurra pensar que el Demonio no trabaja por implantar su pequeño reino de maldad y de negritud.

    Tiene muchos discípulos aquel que, siendo Ángel, quiso oponerse a Dios y manifestó su odio cayendo hacia la Tierra para ser el Príncipe de este mundo. Y tales discípulos siempre se manifiestan, eso es evidente, contra lo bueno y mejor que Dios haya hecho a favor de su criatura humana.

    El caso es que los diablillos que pululan por nuestra España no quieren que la Santa Misa siga ocupando parte de la parrilla televisiva de Televisión Española que, como sabemos, es una televisión pública que, por tanto, es financiada por los impuestos de “todos” los españoles que tenemos a bien pagarlos.

    Se argumenta mucho pero todo lo que se argumenta es torcido: que si el Estado es aconfesional, que si todos tienen que tener derecho a lo mismo, etc. Todo es puro relativismo y se pretende que todo valga lo mismo para que todo valga nada de nada.

    Nosotros sabemos, sin embargo, los católicos me refiero, que estamos protegidos, todavía, por la Constitución de 1978. Y es que el artículo 16.3 dice que los poderes públicos han de respetar las creencias de los españoles. Dice esto:

    “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”

    Es decir, en efecto, no hay confesión alguna a la que el Estado se pueda dirigir como propia. Eso está claro. Y a los católicos nos parece la mar de bien porque al César hay que darle lo que es del César pero a Dios, ¡a Dios!, hay que darle lo que es de Dios.

    Sin embargo, parecen olvidar los adalides del Mal y los servidores de la noche que tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española significa que se han de tener en cuenta. Y eso, se diga lo que se quiera decir, supone que la Santa Misa ha de ser transmitida por Televisión Española como debería ser transmitida por el resto de televisiones públicas que existen en nuestra patria. Y eso independientemente de la ideología que esté en el poder.

    Sabemos, también, que estos individuos, partidarios de las dictaduras más aberrantes que han sido en el mundo y que son en el mundo, no respetan las leyes más que cuando les conviene. Por eso hacen de su capa un sayo y plantean, ¡se atreven, sin vergüenza alguna, a plantear!, que la Santa Misa deje de ser transmitida por la segunda cadena de Televisión Española. Y eso no desconociendo que se trata de personas de mayor edad y/o enfermas las que, por imposibilidad de acudir a la Iglesia, se ponen ante la pantalla del televisor y, al menos, tienen el consuelo de presenciar la Santa Misa, aunque sea, en tales condiciones.

    A ellos, a los servidores del mal (digamos, por ejemplo, “Podemos”) seguramente, se les ocurría alguna que otra idea en contra de tales personas. Es más, acaban de perder en el Congreso de los Diputados una iniciativa para aprobar la Eutanasia…

    Y quien tenga ojos para ver, que vea. 

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