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Per Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Un medio ambiente sin confinar - RSS

A un paso de la palmatoria

  • Sobrevivir al Mercado Eléctrico

Podría definirse para aquellos que desconozcan tal utensilio, en forma de platillo, provisto de asa en el borde y cuyo fin principal es sostener una vela encendida durante un periodo de tiempo.

Fue muy utilizado en los hogares españoles durante la guerra civil y posteriormente para afrontar “cortes y apagones” durante la larga posguerra.

Hoy día, asume una función meramente decorativa en cerámica, ocupando algún lugar discreto como adorno en algún rincón hogareño que otro.

Desaconsejable para aquellos domicilios en los cuales habiten niños y ancianos, por el peligro potencial que puede acarrear, pero, sin embargo, sugerente para ofrecer un ambiente romántico basado en velas encendidas a ciertos adultos.

Afortunadamente ya pasaron aquellas vicisitudes, que fueron sustituidas por otras, y se convirtieron en incrementos de nuevas deudas para nuestros hogares.

Me refiero y no vamos a adentrarnos en Temas, suficientemente perennes, que castigan “in misericorde” desde hace bastante tiempo a España a través del bolsillo de sus ciudadanos, y al respecto, me escriben algunos lectores inquietos, por ejemplo, ¿hasta dónde podrá llegar el precio del recibo de la Luz?

Les respondo desde estas páginas, que se trata de una de esas preguntas que se califican de “retóricas”. Es decir, suele consistir en una interrogación lanzada a una especie de limbo o vacío, sin esperar un retorno de respuesta.

Escribíamos en este Medio, en enero del presente año, al igual que otros también de referían al presente “affaire”, que el coste neto del consumo de la energía, alcanzaba alrededor de un 30% del importe de la factura. O manifestado desde otro ángulo, un alto porcentaje de los costes indicados en la factura no se encontraban relacionados con el suministro.

Lo que sucedió después, la reducción del IVA del 21 al 10%, demostró su insuficiencia y huelga incidir una situación harto conocida, la cual nos lleva a recurrir de nuevo al refranero que nos indica sabiamente:

“No creas de ligero, ni vuelvas las orejas al son del pandero”, en el sentido de “no ser nunca cándido ni ceder a seducciones engañosas, ni a cantos de sirena”.

Comprobado quedó el vano resultado de la aireada propuesta de nuestro presidente a la U.E. y presuntamente exitosa para el establecimiento de un frente común beligerante a efectos de precios contra el “establishment” del mercado

A la situación actual también hemos llegado a través del clásico “tirarse piedras” de unos a otros, siguiendo el ejemplo de un gobierno actual culpando a otro anterior, lo cual no es novedad, siempre que el electorado y sus bolsillos se encuentren en medio de ambos.

En uno de nuestros últimos artículos, adelantábamos que es suficiente estudiar los Indicadores de nuestro País para darnos cuenta de nuestro crítico deambular, y para colmo, en el horizonte de nuestra inestable economía, el inesperado crecimiento desmedido del I.P.C.

Las franjas horarias sirven de poco ante el aumento desmedido del precio de MWh, ya que en lo que llevamos transcurridos de 2021, según dicho Medio y la OCU, la factura es de un 32,96% superior a 2020.

Disponemos desde hace tiempo de las mismas, que han servido para que el españolito se acostumbre un poco más al sacrificio de trasnochar y madrugar en algunas tareas domésticas, pero no hemos sido capaces de controlar a otro “CABALLO DE TROYA” en forma de kw/hora que se nos ha colado en nuestros hogares

Según EL MUNDO y LA OCU, la escalada inflacionista al 29/9, alcanzaba el 4% I.P.C. con un incremento de precio hasta 189,90 MWh, con una media de 68,48 euros en 2021. frente a los 33.96 de 2020.

Como dato adicional en la primera quincena de octubre, se superaron los 200 euros MWh.

A la fecha de redactar la presente Columna 20.10.2021, (20.30 horas) continua en tal sentido (207,92 euros).

Tampoco debemos echar en olvido el comportamiento en el IPC del precio de los aceites y productos frescos incluidos en la cesta de compra diaria.

Resumiendo, aún nos quedan muchos capítulos de esta desesperante novela trágica o pesadilla, vista desde otro, punto de vista de la que, en cierto modo, nos ha tocado ser protagonistas.

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