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Se instauran los “juegos del hambre” en Calp

    Una alcaldesa acorralada entre las cada vez más evidentes deficiencias e irregularidades del mandato lanza a su equipo de concejales al pleno para dar 2 horas de lectura online de los informes de gestión redactados por los técnicos.

    Sin duda la capacidad de sorpresa no la perderemos en Calp, sobre todo para quienes tenían el pleno municipal por órgano de deliberación y debate, y no como altavoz propagandístico de quien ostenta el poder. Concluido los temas de debate y bajo una presunción de transparencia, la alcaldesa dio paso a su nuevo invento, una interminable sesión de control, el punto 23, el informe de gestión de alcaldía. Unidireccional, doctrinal y sin posibilidad de réplica.

    Sabemos que cada uno cuenta la feria cómo le va en ella, aquí no fue el caso, por lo menos para la oposición, que no pudo intervenir en los 120 minutos que duró la gloriosa escenificación. El esfuerzo del Anasalato por brillar se asemejaba cada vez más al venezolano “aló presidente”, o a los megáfonos fronterizos colocados estratégicamente en Corea del Norte. No fue la sesión de control que pretendía ser. Los monólogos gubernamentales solamente podían llevar al cierre castizo aquel de “dime de qué presumes y te diré de lo qué careces”. Tras la extensa jarana filibustera que se ejecutó por parte de todos los concejales de gobierno (excepto la alcaldesa) no quedaba otra conclusión.

    Muchos se preguntarán si se debe a los sucesivos pinchazos públicos en materia de comunicación o la también notable ausencia de logros. Si no, el motivo por el que la alcaldesa instituye esta suerte de “juegos del hambre” o “del calamar” entre su equipo, seguirá siendo una incógnita. A no ser que tenga el presumible fin de que estos le sirvan de escudo o salven la vergüenza municipal que ha extraviado. No olvidemos que en este mismo pleno el equipo de gobierno se vio obligado a retirar un punto del orden del día por su incapacidad de explicarlo.

    Con todo, otro ejemplo más de que el Partido Popular tiene una vasta experiencia en retorcer para sus fines todo tipo de reglamentos, si no es directamente para beneficiar a los “amiguetes”, se hace para retrasar, obstruir o evitar el debate público.

    Esta oleada de información vertida en la sesión de control no trajo nada, más allá del cansancio de todos los implicados, y el inequívoco mensaje de “lo hago porque puedo”, por parte de la primer edil. Ya nos han robado 20 años de gobierno progresista, qué son dos horas más.

    Mucha información, pero ningún dato importante, después de dos años, los calpinos no sabemos aún los temas que se tratan en el Consejo de Aguas de Calp, el fin público que tendrá el megaproyecto de la Manzanera o las fechas en las que se construirá el segundo instituto.

    Por otro lado, remilgan la contestación pública de las preguntas formuladas por la oposición y acortan agresivamente sus intervenciones. Se opta por contestar qué, cómo y cuándo les parece. Es evidente que el equipo de gobierno prefiere abrazar sus 2 horas de relato oficial que contestar a las preguntas que a través de los concejales les hace la ciudadanía.

    En definitiva, sesiones plenarias en las que el PP, compungido ahora por un gran agravio, ha quitado la voz a los ciudadanos para convertirlas en un monólogo – de escasa comicidad y exhúmate patetismo– para darse cera, bombo y autocomplacencia, a la vez que enmascaran con autoritarismo la incapacidad de resolución e intelectiva del equipo de desgobierno.

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