7 de desembre de 2019 7/12/19
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CONTIGO “En Marcha”

    “No va a ser fácil y va a costar. Hace unos años todos nos pusimos la venda de la ilusión en los ojos cuando por fin parecía que nos podíamos quitar la pinza de la nariz para poder ir a votar”.

    España tiene de nuevo una oportunidad. Siempre la va a tener, los ciclos no dejan de repetirse una y otra vez. Los que pasamos por esta vida somos las personas, no los momentos ni las oportunidades, que se repiten, por suerte para todos. Pero esta nueva oportunidad a la que me refiero es para los que seguimos aquí, para los millones de supervivientes de la última y catastrófica decepción. Después del artificial engaño de Podemos y Ciudadanos, espero que ahora sí Podamos los Ciudadanos confiar en una alternativa real que nos permita soñar con una nueva forma de hacer las cosas en este país.

    España está en la uvi políticamente hablando. Sigue funcionando gracias a la capacidad de innovar de sus empresarios y al esfuerzo diario de sus trabajadores. Siempre he defendido que España es un país que funciona a pesar de sus políticos, y ahora se reafirma este principio con más fuerza que nunca. Una derecha infectada hasta el tuétano, queda inhabilitada para gobernar por sus innumerables casos de corrupción y no tiene más remedio que renovarse en su totalidad y no seguir poniendo unos parches cada día, que lo único que consiguen es avergonzar a sus nuevas generaciones. Una izquierda socialista que tardará en recorrer la larga travesía del desierto que ellos mismos se han autoimpuesto. Y unos partidos emergentes que lo que de verdad necesitan es un buen detergente para limpiarse por dentro, aclararse, definirse y dejar de seguir jugando con la ilusión de esos millones de españoles que les confiaron su ilusión y su futuro.

    No va a ser fácil y va a costar, lo reconozco. Hace unos años todos nos pusimos la venda de la ilusión en los ojos cuando por fin parecía que nos podíamos quitar la pinza de la nariz para poder ir a votar. Un grito sordo de esperanza recorrió España cabalgando a lomos de un aire fresco que nos anunciaba un cambio de ciclo, un final deseado para ese bipartidismo que se había acomodado en el fango, feliz entre tanta corrupción que se movía por debajo de sus pies, mientras nos aplastaban a todos los demás. No creo que los españoles perdonemos en muchos años la oportunidad perdida de aquellos que se decían nuevos, ni la impunidad de los de siempre a la hora de reírse de todos nosotros. La duda la tengo en si estamos dispuestos a darnos una nueva oportunidad, si queda un halo de esperanza en esta esquilmada generación para pensar que el esfuerzo por volver a intentarlo vale la pena. O si por el contrario estamos ante una sociedad que ya no cree en nada ni en nadie y sólo se plantea el discutir su realidad a través de conversaciones de bar.

    ¿Seremos capaces los españoles de poner En Marcha CONTIGO a la misma velocidad que en Francia?

    Quiero pensar que sí. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. La prueba la tenemos en la madurez de Francia, una de las democracias más fuertes y consolidadas del Continente europeo. Emmanuel Macron, un joven desconocido por la mayoría de franceses y sin partido político alguno que le respaldara hace unos años, es hoy el Presidente de la República con más apoyos desde la implantación de la V República con el General Charles de Gaulle. Y lo es gracias a la puesta “En Marcha” de una Plataforma Cívica que se reconvirtió en partido político  y supo recoger el descontento generalizado de los millones de votantes hartos de tanta corrupción en la derecha de Fillon y la indolencia e incapacidad de la izquierda de Hollande. Además de conseguir que varios millones de franceses que pensaron que la solución estaba en los extremos de Le Pen y Mélenchon, al final reconsiderasen su voto. Sorprendente pero real.

    En España ha empezado a funcionar, también con una inusitada velocidad a la hora de atraer y acumular ilusión, un proyecto político que también viene de una plataforma cívica, CONTIGO, encabezada por un experto político, Enrique Aguar, que en tan sólo año y medio ha sido capaz de implantarse en 21 provincias españolas y poner En Marcha más 70 agrupaciones con casi 1.800 afiliados. Un partido que nace bajo el ideario de respeto a lo más social de la izquierda y la prudencia liberal de la derecha, bajo el estigma de la mejor política de la Transición que nos permitió el paso de la dictadura a la democracia en la figura de Adolfo Suárez. Que nace desde abajo, respetando autonomías personales y dejando crecer a las personas.

    ¿Seremos capaces los españoles de poner En Marcha CONTIGO a la misma velocidad que en Francia?, ¿estamos por fin ante ese proyecto político que consiga despertar conciencias, erradicar extremismos y hacer desaparecer viejos eufemismos de izquierdas y derechas? Sólo el tiempo lo dirá, pero toca aplaudir la iniciativa y a sus impulsores, pues nos permite a todos los españoles tener una nueva oportunidad y un motivo de ilusión, aunque sólo sea por el hecho de permitirnos ir a votar sin venda en los ojos y sin pinza en la nariz.

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