18 de novembre de 2019 18/11/19
Per Jesús Montesinos
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Esta casa es una ruina

    Guillermo de la Dehesa y Bernaldo de Quirós coincidían esta semana en señalar que en el segundo semestre de este año 2011 empezaremos en España a disfrutar de alguna alegría económica. Pero los dos coincidían también en valorar que el atasco financiero e inmobiliario puede arrastrar aún más al fondo a familias y empresas. Las casas nos llevan a la ruina aunque el PIB vuelva a crecer.

    Junto con los dos economistas (uno fue ministro socialista y el otro puede serlo con el PP) hay muchos más que argumentan como las deudas y la hipotecas destrozan los esfuerzos para salir de la crisis. Particulares y promotoras debemos una millonada a bancos y cajas y estos deben a su vez otra millonada a acreedores extranjeros hasta el extremo de que el propio Estado tiene que aportar 42.800 millones de € para capitalizar las cajas, empezando por el Banco Financiero y de Ahorro que conforman Caja Madrid y Bancaja.

    En el caso de la Comunidad Valenciana el caso es doblemente grave por la elevada exposición al boom inmobiliario. Las grandes constructoras y promotoras deberán hacer frente este año a la refinanciación de sus enormes deudas, sin apenas generar ingresos para abonar los intereses. Y encima la devaluación creciente de sus activos en suelo, casas y proyectos urbanísticos los deja sin avales solventes.

    Los expertos consideran que la situación es perversa y va a provocar un gran empobrecimiento de la clase media valenciana. Ello al margen de que la capacidad regeneradora de esta sociedad mediterránea y el tirón de las exportaciones (+ 13 % en 2010) permitan recuperar el tono de la economía. Volveremos a crecer, a generar empresas y empleo, pero mucho más pobres porque debemos hasta la camisa. ¿Qué hace una familia que paga una hipoteca de 300.000 € cuando ese activo solo vale en el mercado 150.000? Volverse locos a trabajar sin derecho a disfrutar, por eso la desconfianza ante el futuro.

    La morosidad alcanzará oficialmente el diez por ciento antes del verano, pero bancos y cajas están haciendo un aprovisionamiento que en algunos casos alcanza el 25 por ciento porque el Banco de España les obligará a dotar sobre valor actual del mercado y no sobre el valor con el que dieron créditos e hipotecas. Como la vivienda y el suelo están ya en precios reales, toda la diferencia entre ese valor y el hipotecado corre a cargo del banco o la caja. Y como se sigue construyendo (15.142 viviendas nuevas al capítulo de sobrantes en 2010 y hasta 870.00 previsibles en las reclasificaciones de suelo) el valor del activo actual aún se deprecia más rápidamente.

    Bancos y cajas van a verse obligados a sacar a la calle estos activos al precio de mercado, no a su precio contable. Y ni siquiera así podrán ejecutar las ventas por falta de demanda, con lo cual se enredarán en otro ciclo financiero para quitarse de en medio estos activos. Perverso según los economistas, porque si los bancos y cajas venden sus pisos por bajo de coste, ¿qué hacemos con las inversiones particulares? Pues darle las llaves a la caja, como hacen las promotoras.

    Cuando los bancos bajen los precios incluso con pérdidas, todas las viviendas en manos de empresas y particulares correrán la misma suerte. Si la casa de al lado la vende la CAM por 100.000 no puedes vender la tuya por 200.000, aunque sea ese el valor de la hipoteca pendiente. Vamos a estar pagando hipoteca toda la vida sobre una casa que nunca volverá a valer la mitad de lo pagado.

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