23 de juliol de 2019 23/7/19
Per José Albalat
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Nuestro Río Seco

En la década de los cincuenta era costumbre para muchos vecinos de Castellón ir a comerse “la mona” en alguno de los tramos del Río Seco. Siempre se buscaban sitios que estuviesen fuera de la ciudad donde el cauce del río se encontraba más limpio. El río siempre ha estado vinculado a la gente de Castellón.

Cuando había lluvias considerables, nos desplazábamos a los puentes para ver correr al agua. Con sinceridad, era una novedad. Veías que la fuerza de la corriente se llevaba gran parte de los vertederos incontrolados que había y transportaba los vertidos río abajo depositándolos en zonas más bajas, próximas al mar, creando obstáculos al curso normal del agua.

A los pocos días siempre quedaban pozas y agua estancada que originaban malos olores y no era agradable vivir cerca de él. De nuevo aparecían los vertederos que desprestigiaban la zona.

Si nuestro río hubiese llevado un pequeño caudal constante, siempre lo hemos soñado los castellonenses, hubiese cambiado la fisonomía de gran parte del término municipal de Castellón.

La noche del 28 de febrero de 1.957, el río nos dio un serio aviso. Hubo lluvias torrenciales en su curso alto provocando que se desbordara a su paso por la ciudad y por toda la zona de su curso bajo. Parecía un gran mar al llegar a la playa.

Momentos trágicos para muchas familias.

Este aviso fue recogido por las autoridades. Las primeras medidas que se tomaron fueron en la zona de la desembocadura. Se canalizó el último tramo para que si ocurriese de nuevo lo del 57, el agua no encontrase obstáculos en la desembocadura y pudiese fluir con normalidad al mar.

Luego de muchos estudios vio la luz un proyecto que se licitó en 1995. Este proyecto afectaba en encauzamiento del río desde la autopista AP-7 hasta la desembocadura entre las playas de Serradal y Gurugú.

Se contemplan tres fases:

- La primera con un tramo de 3200 metros discurre desde la AP-7 hasta la N-340. Con la limpieza del cauce y la construcción de muros de hormigón en las márgenes.

- La segunda: Soterramiento del río en un tramo de 1600 metros. Desde la N-340 hasta la Ronda Norte. En la embocadura de ente tramo cubierto hay un salto escalonado de 10 metros.

- La tercera: Comprende un tramo de 6650 metros con una anchura del cauce entre treinta y cuarenta metros.

La actuación es para evitar inundaciones, pero además, gracias al cubrimiento de los 1600 metros se gana una gran superficie para las comunicaciones viarias para mayor crecimiento y desarrollo de la ciudad.

Entre los soterramientos del tren y del río Seco se ha conseguido un Castellón sin barreras. Los vecinos, cuando empiecen a utilizar los bulevares, comprenderán que a pesar de las obras que les han causado malestar durante meses, al final han valido la pena.

Cuando paso junto al Estadio Castalia y llego al puente, veo la gran transformación de esta zona. El puente con dos carriles se ha transformado en un puente con cuatro vías. Lo recorro a pié y veo los ramales para unirse al bulevar, el paso para los minusválidos, los edificios del Padre Ricardo y la Asociación Gitana y parece que estoy sumergido en un sueño.

Me asomo y ya no veo el agua estancada ni los vertederos. Ahora veo un bulevar, “Bulevar del Río Seco”, con su doble calzada de dos carriles, con sus aceras y carril bici y no es un sueño. Es una realidad.