23 de juliol de 2019 23/7/19
Per José Albalat
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Entrañables casas

Desde la ventana mi vista sólo alcanza ver los edificios vecinos. No abarca más, las moles de viviendas tapan el horizonte y he de conformarme con que la imaginación me dibuje horizontes, calles largas e incluso personas conocidas que cada vez es más difícil verlas. Hace tiempo cuando salías a la calle no cesaban los saludos. Ahora somos más vecinos, somos más gente y se pueden contar los conocidos que te cruzas. Es el progreso y también la gran cantidad de inmigrantes, tanto nacionales como internacionales, que residen en Castellón. El número de habitantes de los pueblos ha descendido, los jóvenes y no tan jóvenes ya hace tiempo que salieron de sus pueblos para encontrar una vida mejor.

CasasA raíz de este movimiento de personas se empezaron a construir grandes edificios y se siguen construyendo. Es normal. Las condiciones higiénicas en las viviendas actuales son un ejemplo de la modernidad y del buen hacer para con las familias.

Cuando voy por la calle, voy como todo el mundo, con el estrés, las prisas y es verdad que no te fijas casi en nada.

Un día dejé el estrés y las prisas y comencé a fijarme en las fachadas de los edificios y casas. Encontraba detalles que nunca hubiese visto si no me hubiese fijado y perder unos minutos en ello.

Hay calles en Castellón donde la mayor parte de las fachadas son edificios pero entre ellos siempre se encuentra alguna de las casas que formaban el Castellón de otros tiempos.

Casas unifamiliares que en la mayoría de los casos tenían entrada para el carro. Con sus ranuras en el zócalo para las ruedas y las piedras en los extremos para que no se desviara el carro al entrarlo. El patio de luz, el pasillo largo y la cuadra para la caballería. Su terraza para tender la ropa y en aquellos tiempos las jaulas para la cría de conejos, gallinas y palomos. Eran otros tiempos. La imaginación y la añoranza a veces se presentan al contemplarlas.

Muchas familias han modernizado el interior de estas casas pero han conservado la fachada. Desde aquí les doy la enhorabuena.

Hace poco vi que estaban restaurando la fachada de una  y me alegré. Seguro que mientras vivan los propietarios disfrutaremos al verla. Así ocurre con muchas y debemos estar contentos de que no se pierdan.

Cuando veo a las empresas de derribos demoler varias casas para construir un edificio es como si me arrancaran un trozo de Castellón. Se deberían de conservar.

CasasA veces supone gran sacrificio económico adecentarlas por dentro. Puestas a la venta, puedes conseguir un piso donde quizás tengas más comodidades. No se puede ir contra estas decisiones.

En Castellón se han restaurado “masets”, alguna alquería. Edificios que quedaron dentro de la ciudad alcanzados por la expansión. En aquellos tiempos nadie hubiese imaginado que ocurriría.

Pasarán muchos años y en ese futuro, seguro que se dejará alguna de estas casas para que las generaciones venideras conozcan más de su Castellón.

Tenemos un museo en plena calle y debemos saber apreciarlo observando las fachadas y que la imaginación nos transporte a otros tiempos.

Por lo menos en esta opinión, quiero realzar el valor de estas casas que fueron y son orgullo de nuestro Castellón.