15 d’agost de 2020 15/8/20
Per José Megias Vergés
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Un poro en un testículo, bueno... en un huevo

    Tengo un amigo que trabaja en el teatro y deleita al personal con monólogos, algunos de ellos se los he escrito yo, como estoy de vacaciones y no tengo ganas de comentar sobre política voy a enviarlos a mi columna, espero que os guste, al menos lo voy a intentar.

    El otro día mientras me duchaba vi que tenía un poro en un testículo, bueno... en huevo, pero era una parte difícil de acceder, con un espejo que me coloqué por la parte inferior pude ver una cosa negra e intenté sacar apretando con los dos dedos, pero me fue imposible.

    Pensé que mi novia que tenía mucha habilidad en sacarme los poros de la espalda y la nariz podría realizar esta intervención, no se me ocurrió otra cosa que solicitar su ayuda, a la cual ella sin saber su localización se ofreció a ayudarme. Cuando llegué a su casa me dijo que le indicara dónde estaba el poro, le comenté que lo tenía en un testículo, bueno... en un huevo. Después de un debate en el que le comenté que yo no era capaz de sacarlo por su situación tan difícil accedió a actuar.

    Me indicó que tumbara en la cama y así lo hice, me bajé los pantalones y los calzoncillos y me tumbé esperando que realizara su extracción, mientras me manipulaba los huevos el pene se puso en erección y su dimensión paso de gusano a butifarra, cuando ella vio el tamaño se retiró rápidamente de su posición y me dijo: oye, si esto no baja de dimensión el poro te lo quitas tú.

    Me fui a la ducha y me refresqué con agua fría, volví a tumbarme en la cama y la llamé, acudió rápidamente y empezó a hurgar de nuevo en mi testículo, automáticamente el pene de nuevo empezó aumentar de tamaño y mi novia me dijo que si la cosa seguía de esta forma ella no me sacaría el poro.

    Estoces consulté con unos amigos y me indicaron que consultara con el médico de cabecera, así lo hice y me comentó que en la Seguridad Social no entraba sacar poros de los testículos. Bueno la cosa se ponía fea, solo me quedaban dos cosas: apuntarme a un gimnasio para poder flexibilizar mi cuerpo y poder contorsionare para quitarme el poro, o ir a un herbolario y que me recetara algún producto.

    Lo del gimnasio lo descarté y me decidí por el herbolario, que es un jardinero con estudios. Fui a visitarle y me recetó una pomada a base de hierbas que debía colocar cada 8 horas. El problema era que hacía mucha olor, mejor dicho, peste, y mi novia no se acercaba a mí mientras me estaba medicando, como la medicación debía durara 3 meses, el problema se agravó.

    Debido a estos ayunos los testículos empezaron a inflamarse de tal manera que me tuve que cambiar de talla de calzoncillos, como la cosa empeoraba día a día, decidí ir a una clínica privada, expliqué mi caso y después de gastarme 1500 euros, hospitalizado y estudiando mi enfermedad con análisis y radiografías, me indicaron que no había ningún poro y lo único que tenía era una inflamación de testículos por falta de sexo, el problema que se me planteaba era explicarle a mi novia, que no se creía que todo lo que me pasaba era culpa de ella, primero por no quitarme el poro y después por tenerme 3 meses sin sexo, con el agravante de que me tuve que gastar todos mis ahorros para las vacaciones que teníamos previstos para los dos.

    Nunca pensé que un poro depende de dónde esté ubicado puede cambiarte tanto la vida.

     3 comentaris
    Musich
    Musich
    05/08/2013 09:08
    Humor Valenciano

    Sublime. Una de las mejores "opiniones", leídas en su elenco gráfico artístico periódico. Además, de alegrarme la tarde de vacaciones, me ha recordado a mi madre valenciana. Le agradecería que en algunas fechas señaladas, nos regalara con un poco de su sano humor. Es casi como una parábola, para ateos, seguramente con más interpretaciones que las intenciones del autor, los caminos del Señor son inescrutables.

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