12 d’agost de 2020 12/8/20
Per José Megias Vergés
La Columna de Jomeve - RSS

Un apéndice en nuestros cuerpos

    El otro día en la peluquería, mientras esperaba turno, había 5 mujeres y 2 hombres incluyéndome a mí, tomé una revista y mientras leía sonó un aviso de un teléfono móvil, seguramente un mensaje, la persona que estaba a mi lado tomó su teléfono y empezó a escribir. La cosa no termino aquí, esto se repitió en la mayoría de los teléfonos y empezó el acelerado movimiento de todos los que estábamos esperando turno, algunos fueron llamadas y empezaron a hablar de cosas irrelevantes, y empezaron a sonar ¡¡pip-pip-pip!! otros mensajes.

    Mientras esto ocurría yo estaba leyendo una revista (Muy interesante, mes de febrero, nº381) que por cierto hablaba de este tema. Como pienso que puede interesar voy a realizar un pequeño resumen de lo que estaba escrito.

    Las nuevas tecnologías nos han abierto un mundo de posibilidades, pero, advierten muchos especialistas que pueden crear una dependencia insana. Se ha realizado una investigación sobre esta tecnología y el comportamiento.

    Hoy por hoy, nadie niega que los dispositivos conectados a Internet potencian la productividad abren las puertas del conocimiento. Los ordenadores crean este apego insano a móviles, tableta y las puertas al conocimiento ofrecen un enorme caudal de entretenimiento.

    Pero tampoco podemos olvidar que el uso desmedido puede causar depresión, pánico, conductas obsesivas-compulsivas y, en los casos más graves episodios psicóticos. Por nuestra incapacidad de permanecer solos .Estamos constantemente conectados y esto nos da la sensación de compañía sin someternos a la sensación de amistad, afirma Turkle.

    Al margen de los efectos que acarree, la imperiosa necesidad de estar conectados en línea no conoce fronteras. Muchos ciudadanos reciben por término medio 400 textos al mes mediante Internet 4 veces más que en el 2007.Muchos expertos señalan que la conexión continua está alterando el funcionamiento de la mente humana (Gary Small) ha sido el primero en documentarlo.

    El mayor temor es que estas tecnologías estén infantil izando las mentes, reduciéndolas al estado propio de un niño que se siente atraído por luces, ruidos, según indica Greenfield.

    También hay otros científicos como Small que dicen que pueden alterar el cableado del cerebro para vigorizar los caminos neuronales que están menguando e incluso se esté aumentando la inteligencia.

    Después de leer estos comentarios seguramente muchos tendremos dudas de lo bueno y lo malo de Internet, supongo que como todas las cosas hay un término medio y aquí es donde está el equilibrio, seamos prudentes y utilicemos las tecnologías despacio tal como están pensadas para mejorar nuestra vida.

     2 comentaris
    miguel bataller
    miguel bataller
    19/09/2013 10:09
    Muy buena columna

    ...como casi todas, escritas por alguien profundamente observador, y que sabe sacar conclusiones de lo que ve. Las nuevas tecnologías, como casi todo en la vida, son muy útiles y positivas en dosis adecuadas, pero llegan a ser perniciosas y hasta degradantes cuando el uso se convierte en abuso. Y tengo que reconocer que mis mayores reproches a mis nietos, vienen dados por la cantidad de horas que se pasan con la nintendo o juegos , en vez de dedicar a eso algún momento y el resto a actividades mas sanas física e intelectualmente.....y sólo tienen 7 y 9 años.

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