19 d’octubre de 2019 19/10/19
Per Cristina Querol
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Ya no quedan conejos en la chistera de Zapatero

    “A largo plazo, todos muertos”. Así respondió John Maynard Keynes al ser preguntado sobre el comportamiento económico más allá de los plazos más inmediatos.

    La frase de uno de los mejores economistas de la historia no hace más que evidenciar la dificultad a la hora de hacer predicciones sobre el comportamiento económico. Máxime en un mundo globalizado donde los mercados financieros no tienen ningún tipo de anclaje efectivo de carácter territorial o político que se pueda traducir en una regulación real.

    Sin embargo, a pesar de que no existen leyes universales en la macroeconomía sí existen algunas premisas sobre las que se asienta la capacidad de reacción de las economías en el sistema internacional. Entre ellas están la conveniencia de un análisis temprano y adecuado, una respuesta acertada, la estabilidad como norma y la confianza entendida como concepto transversal. Sentido común, en definitiva, que es lo único con lo que, ausente todo lo demás, se pueden dar unas mínimas expectativas de éxito.

    Traducido en clave española, el análisis no es muy esperanzador, como hemos podido comprobar. Y es que ningún gobierno europeo ha sido tan nefasto a la hora de gestionar la crisis como el de Zapatero. Empezando por negarla, lo que supone, en el mejor de los casos, una incapacidad absoluta por parte del ejecutivo, no ya de predecir lo venidero, si no de ver lo que tenía delante de sus narices.

    La reacción no fue mucho más acertada: llegó tarde y mal, si es que se puede decir que ha llegado. Zapatero ha fundamentado su discurso y su acción en pulular por los derroteros de la economía política, en vez de centrarse en la política económica. He aquí dos conceptos diferentes: el primero consiste en el estudio de las relaciones de producción, especialmente entre clases, mientras que el segundo es la estrategia de los gobiernos para conducir la economía de los países. Y es que no se puede vivir de espaldas al mundo: para repartir, primero hay que tener. Y para tener, hay que generar. Y eso no es opción ideológica sino un axioma, ya que no hay discusión posible. Y así seguimos: divagando mientras el paro se dispara y el IBEX se desploma.

    El tres de julio de 2007 Zapatero decía que “la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España”. Añadía que sería un pleno empleo “definitivo”. Hoy España tiene una tasa de desempleo del 20%, con más de 4 millones y medio de parados: la más alta de Europa (se intervino a Grecia con un 13% de paro).

    El 21 de agosto de 2007 Zapatero aseguraba que “España está a salvo de la crisis financiera”. Hoy la española es una de las economías más afectadas por la crisis internacional, con una capacidad nula de crear empleo y una deuda pública sin precedentes.

    El 11 de septiembre de 2007, haciendo un símil futbolístico, Zapatero manifestaba que “España ha entrado en la Champions League de la economía mundial”. Hoy España es una economía débil y sin esperanza, vigilada de cerca por la Unión Europea para evitar poner en riesgo al resto de países de la eurozona.

    El 14 de enero de 2008 Zapatero aseguraba que la crisis “es una falacia, puro catastrofismo” ya que España crecía por encima del 3% y con grandes expectativas de seguir creando empleo y con superávit. Hoy la economía española crece al 0,1% tras siete trimestres de recesión y el PIB cerró 2009 con un descenso superior al 3%.

    En la campaña electoral de 2008 el PSOE presentó sus eslóganes electorales: “Por el pleno empleo”; “Soñar con los pies en la tierra”; “Motivos para creer”. Hoy el desempleo en España alcanza niveles desesperantes, hemos pasado de soñar a vivir una pesadilla y pocos creen en la capacidad de este gobierno para salvar al país.

    Durante la misma campaña, Zapatero afirmaba que había que comparar a Solbes con Pizarro “para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía”. Hoy Zapatero ha demostrado poco más que una visión cortoplacista de la economía, basada en la rentabilidad electoral y siguiendo un solo criterio: la improvisación.

    Todo parecía estar justificado por el bien de los derechos sociales, el caballo de batalla de este gobierno, que hasta la saciedad se ha llenado la boca creyendo saber lo que nos conviene. Sin embargo, una vez más la política deja en evidencia a la propaganda: el 11 de mayo el gobierno aprobó un Real Decreto Ley que certificaba el mayor recorte de derechos sociales de la historia, que suponía la congelación de las pensiones, una bajada del 5% de los sueldos de los funcionarios públicos, el mayor recorte en infraestructuras de la democracia española: 7.000 millones de euros y la eliminación del cheque-bebé y los famosos 400 euros.

    Finalmente, y como consecuencia de las anteriores, está la peor de las consecuencias que esta crisis está teniendo para el gobierno de Zapatero y, por extensión, para España: la falta de confianza. De los mercados internacionales en las posibilidades de recuperación de la economía española. Del resto de países europeos en el gobierno español. De las empresas en la política económica del ejecutivo. De los trabajadores en la capacidad de la clase política para garantizar su derecho al trabajo. De la ciudadanía en su gobierno. De la sociedad en las posibilidades de prosperidad si Zapatero sigue siendo el presidente del gobierno.

    Ya no se pueden hacer malabares ni trucos: la verdad aflora. Y es que ya no quedan conejos en la chistera de Zapatero.

     

     19 comentaris
    j.megias
    j.megias
    10/09/2010 08:09
    hablando de conejos

    Muy claro tu escrito ,eres joven y con inquietudes es bueno recordar lo que no se ha cunplido,pero te recuerdo que en politica ,dicen lo que hay que hacer ,como hay que hacerlo y por ultimo explican porque no se ha podido hacer saludos j.megias No lo olvides

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    Ya no quedan conejos en la chistera de Zapatero
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