20 d’octubre de 2019 20/10/19
Per José Luis Ramos
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El machismo y alguna de sus categorías

    El repugnante asesinato de Laura Luelmo, ha convertido en actualidad hablar de machismo. No es para menos, dado que desde el año 2003, al 2018, el año con menos mujeres asesinadas fueron 49, el que más 76.  Así que aprovecho para decir, que tengo la sensación que la sociedad no tiene asimilado que los asesinatos de mujeres por sus parejas, tiene su causa en una base social machista, mucho más amplia que los criminales que cometen los asesinatos. Aunque simplificando el tema, para que todas las personas nos puedan entender, trataré de explicar que el machismo al igual que el deporte tiene distintas categorías, que se retroalimentan entre ellas.

    En la 3ª categoría podríamos incluir a todos los hombres niegan que la mujer esté discriminada. Por consiguiente, están en contra de las medidas específicas en favor de las mujeres, que tienen por objeto favorecer la igualdad de oportunidades de las personas. Son hombres que no entienden, o no quieren aceptar, que la igualdad exige un tratamiento desigual a las personas que no están en la misma situación. Es decir, no se puede tratar igual a una persona discapacitada que a otra plena de facultades, a una persona sin trabajo que a la que trabaja, a una persona anciana que a una con edad de trabajar, a las personas acaudaladas que a los pobres. En fin, la lista de ejemplos podría ser interminable.

    Esos hombres, tampoco comprenden que el Estado, en aras a potenciar la igualdad de oportunidades de las personas, tiene el deber de tomar medidas que corrija las discriminaciones que sufre la mujer. Algunos de los muchos ejemplos que podemos citar son: a igual trabajo no se recibe igual salario, no hay una participación de la mujer, proporcional a la del hombre, en la dirección de empresas, en los cargos públicos, etc. Tampoco como propietarias su posición es equivalente a la del hombre.

    En la 2ª categoría pueden incluirse a todos aquellos que niegan la existencia de una violencia de género, y, aunque no lo digan expresamente, están en contra de la existencia de cualquier “Ley Contra la Violencia de Género”. No quieren admitir que la causa de los asesinatos de mujeres, por sus parejas, o por negarse a tener relaciones sexuales con hombres que no son su pareja, se debe a la violencia que el sexo masculino proyecta sobre el femenino para mantenerla sobre sus dominios o someterlo. No quieren aceptar la existencia de una violencia ejercida por los hombres, que se proyecta sobre la mujer al objeto de someterla a su voluntad por la fuerza, a diferencia de la violencia común que puede tener otras causas diferentes.

    Estimo que, en la mayoría de casos, se niega la existencia de esa violencia para no autocondenarse. Pienso que esa teoría es propia de quienes usan el maltrato a la pareja para conseguir que la cosas sean siempre como él quiere.

    En la 3ª categoría están los machistas celosos. Son los hombres que creen tener el derecho de controlar la vida de su pareja en todos sus ámbitos, y, sobre todo, el de sus amistades masculinas. Estos se sienten con el derecho de decidir, que puede y que no puede hacer su pareja, y cuando ella no hace al pie de la letra lo que él pide, recurre a la violencia, física o psíquica, para atemorizar a la mujer y no se atreva a desobedecerle otra vez.

    En algunos casos, estos machistas, revindican expresamente que ellos son el jefe de familia, y les corresponde tomar todas las decisiones de la familia, porque es quien la sostiene. Otros niegan que exista una ideología machista que incluye un amplio conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto, con el derecho a tener las mismas oportunidades que los hombres.

    Quedan los más repugnantes. Los que carecen de moral y no están dispuestos a respetar la dignidad de las personas, como un valor superior a todos. Me refiero a los que juegan “La Champions”.  Es decir,aquellos que no aceptan que una mujer rechace tener relaciones sexuales con ellos, y la violan. Y, entre esos, los peores son aquellos que ven por la calle a una mujer, deciden violarla y luego matarla para eliminar el testigo de su acto criminal.

    En fin, aislar y eliminar el machismo de nuestra sociedad es una tarea que todas las personas tenemos el deber de afrontar, aunque en esa tarea, sin la participación activa de la familia y principal del sistema educativo, poco podremos avanzar.

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