23 de setembre de 2019 23/9/19
Per Francisco Planelles
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¿Qué hacemos con la basura humana?

Si para opinar hay que hacerlo con altura, pienso que desde la azotea de mi vida estoy bien situado.

Hubo un tiempo que ni los excrementos se desperdiciaban.

Con las sobras de los alimentos diarios, el hombre alimentaba gallinas, las gallinas ponían huevos, con los huevos…

Me fui del tema. No es mi intención en esta oportunidad profundizar sobre el derroche que hacen los nuevos ricos, con aquello que no les pertenece.

Mi preocupación específicamente en esta ocasión es razonar junto a ustedes, el desperdicio de vidas. Ilusiones y realidades que, nuestra civilización está ocasionando.

¿Quién es el responsable? ¿Fuente Ovejuna?

Basura: del latín vulgar “versura” (desperdicios)

Basura (si cabe) es aquel inepto (gobierno) que manejando elementos naturales (seres humanos) incapaz de aprovecharlos en su totalidad, buena parte de los mismos se desperdician.

En mis tiempos, que eran otros, cada ser tenía su lugar en el que se sentía identificado y responsable. El padre era padre, la madre, madre, y los abuelos… ¡ay los abuelos! Lo más grande que había sobre la tierra. (Igual que hoy)

Hoy, en la Universidad mandan los estudiantes; en el trabajo, los trabajadores; en la cárcel, los presidiarios y en la Administración, los servidores. ¡Viva la Pepa!

Hemos adelantado tanto y tan rápido que dejamos atrás nuestras vidas. Por suerte está el fútbol, las drogas y los empleos públicos.

Dicen los que saben que la Humanidad está madurando: yo pienso que se está pudriendo. (Cuestión de apreciación)

¡Tantos años que me costó aprender a ser hombre! Y ahora resulta que…

No crean que todo me es negativo.

Después de catorce años de jubilado, cuando ya empezaba aburrirme, en uno de mis paseos matinales, percibí que alguien caminaba junto a mí. Por un tiempo no le dirigí la palabra hasta que un día tropecé y caí de narices.

-¡Levántate! -me dijo, que no es nada. Efectivamente, sólo había sido un susto.

A medida que pasaba el tiempo fue ganando mi estima, y yo confiándole mis más íntimos secretos a lo que él, se limitaba a escuchar y asentir, inclinando su cabeza.

-¿Qué opinas de los presentimientos? –le pregunte un día. Se detuvo y mirándome a los ojos me pregunto:
- ¿Por qué?

-Siempre tuve la intuición que iba a morir joven -le respondí.
Sonrió y me respondió: -Seguramente así será. Lo que no intuiste, es el tiempo que ibas a vivir. ¡Ay Paquillo! Haz tu trabajo, y deja que yo haga el mío.

 

 5 comentaris
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21/05/2010 12:05
Fe

Pilar le agradezco sus conceptos y la felicito por sus convicciones. La Fe abre todas las puertas. Afotunados de los que la tienen

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