20 d’agost de 2019 20/8/19
Per Vicent Albaro
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Estatua de la Salle

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Estatua de la Salle- (foto 1)

En la plaza de San Juan Bautista de la Salle, justo frente al colegio del mismo nombre, se ha instalado una estatua del santo de Reims con la iconografía propia, que le muestra en actitud enseñante junto a un alumno, representativa de este benemérito instituto de enseñanza como son los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

Y si tres colegios hay en Alcora que brillan más que el sol, esos son sin duda: los Maestros, la Salle y las monjas de la Consolación. Todo ello antes, muchos años antes de Institutos de ESO y aquello, Fps, Escal y poco más. Así que esta escultura, es un merecido tributo a esta orden de frailes menores, que lo han dado todo por la enseñanza y la educación de los niños alcorinos siguiendo las virtudes y normas de su Fundador.

Vivimos tiempos de escasa virtud y superficialidad manifiesta, tiempos en donde quien más grita o alardea parece tener más razón, y quien calla y soporta pacientemente las bravuconadas impertinentes, ese no existe. Al menos, para la tropa vociferante y petulante que domina los altavoces sociales sometidos al poder dominante, con una capacidad de mimetismo y adaptación al medio que hace sonrojar a cualquiera con un mínimo de criterio propio, alejado de la masa borreguil que lo ramonea todo.

El Colegio la Salle es una institución de primerísimo orden en la población. Quienes la hemos conocido desde dentro como alumnos primero, y antiguos alumnos después, que conocemos su historia desde el arranque del colegio en las primeras décadas del siglo XX, hasta nuestros días, sabemos de los sufrimientos limosneros y privaciones de la primera comunidad de hermanos, de cómo los vecinos del barrio les auxiliaban con productos alimenticios de subsistencia básicos. Lo que más tarde se convirtió en la Catalina, llevando al colegio cada alumno lo que buenamente podía para su sustento. Vivir en celdas de humildad cartujana, dejando los mejores salones para la enseñanza de los alumnos, el huerto comunitario, la capilla de rezos marianos, los juegos tradicionales en el patio delantero bajo los pinos, y al fútbol en el patio de detrás.

Después llegó la memorable pista de baloncesto, el cine, el balonmano, el frontón, el patinaje, los clubs juveniles y siempre la fiesta de fin de curso con ginkamas, la procesión del santo, la comilona en el patio trasero, la misa de difuntos. Los mayos con rosas, jacarandas y estampitas ante la Inmaculada, San José y San Juan Bautista a los laterales. El grandioso belén, los villancicos rayana la Navidad, los cruzados. Las excursiones por Santa Catalina a mil sitios camperos, los recreos multitudinarios y ruidosos. Las primeras coca colas. La leche en polvo, los botellines a los que ponías el cola cao. Cantalear gorriones en los pinos, o golondrinas en los alféizares de los anchos ventanales.Tiempo de enseñanza, ilusión y amistad. Ensoñaciones infantiles de futuro prometedor, no siempre cumplido. Clases de aritmética, lengua y literatura, historia, geografía, historia sagrada, disciplina y urbanidad. Boletín de notas. Suspenso, aprobado, notable y sobresaliente.

Ambientazo en la mañana dominical tras la misa en la cancha de baloncesto. Memorables encuentros con victoria de los locales: “Alabí, alabá, alabista está, La Salle, La Salle y nadie más” gritaban cientos de voces a coro, animando a los atletas con sus equipajes negros ribeteados de amarillo siena. Cuántos días de gloria ha dado este centro a nuestra población. Clases de repaso, de contabilidad, de mecanografía, etc. una Sorbona doméstica, un Oxford en miniatura a los pies del monte de San Cristóbal y sus arrabales de casitas de obreros que escalaban, cual nidos de golondrina y a base de barrenos con la piedra caliza, aquellas escarpadas laderas.

La imagen de los hermanos con la sotana negra y el corbatín blanco, es un icono grabado en el corazón de muchos. La Salle, no es solo estas pinceladas que someramente estoy esbozando, pues su calado es tan hondo, que no podría entenderse la evolución social, cultural e industrial de los últimos sesenta años, sin la presencia “quas”i omnipresente de la influencia del Instituto la Salle.

Con el tiempo, las sombras del pasado se difuminan, los recuerdos se diluyen en oscuras quimeras, y en las grietas que los zarpazos de la vida te van dando sopapos sin que los esperes. Pero siempre hay una luz, como de estrella que te susurra el: “… Salla indivisa manent” y vuelves a los orígenes de un patio en algarabía, de juegos de parao, mocadoret, xurro-mediamanga-mangotero, te recreas en los rostros impertérritos de algunos hermanos, cuya personalidade marcó de por vida. En la boca hay un regusto de moro, fumate y pipas mientras gritas a la caballería que persigue al malo. Y entonces descubres, que tus amigos Pepe Piva, Juanito Forés, Paco Cansalá y otros más, desaparecieron para siempre de tu vida, sin saber cómo, ni porqué. Que te hiciste mayor, y traicionaste muchos de los principios que estos hombres en su día, te inculcaron.

Después de más mayor, vino un retorno en la junta de Antiguos Alumnos, con el hermano Gregorio Juste y el cine Astoria, la cabalgata de Reyes, el Concurso de Belenes…pera esa, esa, es otra historia. En mi pueblo, con referentes derruidos por la modernidad, el exacerbado amor al money y sobre todo, el mal gusto, nos han dejado huérfanos a muchas generaciones de los recuerdos de la niñez. El colegio la Salle, aún sin pinos es un oasis de referencias vitales, con su estatua a la vera del olivo centenario, un placer romántico y sentimental, al que no estamos acostumbrados. Enhorabuena pueblo.

 1 comentari
Vicent Bosch i Paús
Vicent Bosch i Paús
02/12/2015 01:12
Jo sols vaig anar-hi un curs.

Crec que va ser 1954-55. I no recorde res d'especial, fet obvi. Algun que conec em deia la quantitat de rosaris, sabatines i control d'assistència a missa els diumenges i festes de guardar. Per sort als mestres sols teníem rosaris el mes de maig. A la missa no érem tant controlats. L'"hermano" més famós de tots era el de la segona (classe). Jo sols recorde un poc a l'"hermano" Jaime. Tot ha passat i el passat sols va ser millor per als que ho van viure. Ara, nosaltres, farien el que "fanno tutti". Dels mestres recorde a don Antonio, don Samuel i don Paco (als que jo tingué de mestres), també a don Cristóbal i don Joaquín. I de mestres a "doña" Lola, "doña" Josefina i en especial a "doña" Paquina (que estava molt bé físicament), crec que era de Vila-real.

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