25 d’agost de 2019 25/8/19
Per Vicent Albaro
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50 años de Pista Jardín (II)

Vuelvo en puertas de las fiestas a retomar el tema de la Pista Jardín en su cincuenta cumpleaños. Si en la crónica anterior reflejaba su descripción geográfica y primeros andares festivos del recinto, ahora toca hablar del contenido. Lo primero que se me aparece son las verbenas de verano, pero no para jubilados y gente de escuelas de baile, sino para los numerosos jóvenes de la época. No existían las discotecas, pero en cambio había cinco cines. En fiestas se realizaba un baile en la plaza de España muy concurrido y muy observado también. Así que la Pista era un recinto bastante más discreto y alejado de molestos mirones. La juventud se concentraba en masa en ese recinto, entre otras cosas porque no existía otra opción ni recursos para irse a otro lugar. Lo de las motos y coches vino después, pero aún así… ¿para qué salir, si en casa lo tengo?

Eran bailes animados con orquestas próximas donde se interpretaban las canciones del verano, temas del Dúo Dinámico (aún están en forma estos abueletes), las primeras canciones yeyés, rockanroles y twitses, canciones melódicas y los movidos pasodobles. Todo perfectamente combinado en dos partes: Lento y Suelto. El suelto permitía bailar a tu aire, solo o en pandilla. Cuando se ralentizaba el ritmo, la desbandada del centro del baile era general. Las chicas se sentaban, salían algunas parejas de novios formales con esa seguridad y aplomo, que dan tener los papeles del festejo en regla. Entonces los chicos comenzaban a rondar los bancos de la barandilla en formación de cola, con una palabra temblorosa: ¿Balles? O ¿Vols ballà? Dejo el resultado de éxito o calabazas, al recuerdo de quienes vivieron esos memorables tiempos, cuando bailar agarrado no era una canción de Sergio Dalma, sino el primer contacto físico con una mujer, y todo el mar de sensaciones que comporta juntarse dos cuerpos inexpertos con la testosterona a galope. Paso página.

Pero esa Pista que ha visto tanto y a tantos, ha obsequiado noches memorables de gloria. Porque cuando en ningún pueblo de los contornos acudían primeras figuras del panorama musical español, en la Pista Jardín de Alcora, pasaba cada verano lo mejorcito. Voy a enumerar algunos sin ningún orden prefijado, únicamente a modo de ejemplo de lo que digo: Conchita Bautista, Camilo Sesto, Karina, Luis Aguilé, Victor Manuel, Juan Pardo, Miguel Ríos, Al Bano, El Fary, Juan Bau, Manolo Tena, Bertín Osborne, David Civera, Rocío Jurado, Isabel Pantoja, María Jiménez, Marta Sanchez, Alejandro Sanz, Malú, Rosendo, Joan Manuel Serrat. El Dúo Dinámico, Mocedades, Sergio y Estíbaliz, La Trinca, Década Prodigiosa, Café Quijano, Presuntos Implicados, La Unión, Amaral, Mojinos, etc. seguro que me dejo a un montón, pero es sólo un ejemplo.

La presencia de estas figuras en escena a poco más de la medianoche, interrumpía el baile y concentraba la atención en el escenario. Llenaba de magia el recinto porque el público joven y no tanto, escuchaba las canciones de su vida en vivo y en directo, con su ídolo musical a escasos metros. Un lujo al alcance de los de Alcora y forasteros desde décadas, que lograba enaltecer los festejos como nadie. El recinto de la Pista albergaba aquellos sueños adolescentes entre músicas y el tarareo de las letras, que estaban sonando a diario por las emisoras de radio. Al acabar la actuación con gritos de: ¡¡Otra, Otra!! La figura volvía a salir e interpretaba uno o dos tema hasta hacer la despedida definitiva. Después en el camerino autógrafos a la reina y damas, fotos y sabrosas anécdotas de los divos, que podrían contarnos más de uno y que no vienen al caso. A veces algunas fiestas, se han recordado por la actuación estelar de la Pista Jardín, hagan memoria. Aunque ya hace algunos años que esta realidad no se constata.

La Pista Jardín ha acogido noches de fábula en algunos Bailes de Gala con orquestas de fantasía, Janio Marti entre ellas. Por allí se han desbarbado los conjuntos locales de mayor o menor resonancia musical. En ese recinto se proclamaron dos reinas de fiestas con sus cortes, la mayor, Elia Carnicer Albaro y la infantil Estefanía Expósito Gómez, siendo mantenedor de las fiestas Ximo Puig. Un servidor les hizo la presentación. En ese recinto se han convocado los mejores concursos de reclamo bucal del tordo, en tiempos de armonía, ilusión y esperanza. En ese espléndido entorno concluye el pregón infantil en el último domingo de fiestas, cuando todo se acaba, ya no quedan fuerzas. El dinero ha volado en escotes, carafales, vermuts, gin tonics, tabaco y merendolas.

Pero también en ese lugar, para un servidor ya mítico, -cincuenta años es una vida-, se desarrolló una actividad que cambió a las gentes de este pueblo. Me refiero a la Setmana de la Joventut. Una experiencia de autogestión festiva que comenzó un lejano verano de 1976, hace ahora mismito cuarenta años. Pero esa…esa, es otra historia. Pero como quien hace de cronista informal estuvo allí, pues va a ser que lo cuente en próximas entregas. Felices Fiestas amigos.

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