24 de septiembre de 2020 24/9/20

Sant Joan aplica la telemedicina para el control de pacientes cardiológicos con riesgo de muerte súbita

Sant Joan aplica la telemedicina para el control de pacientes cardiológicos con riesgo de muerte súbita - (foto 1)
  • Un dispositivo conectado al teléfono del paciente vuelca su información clínica de manera inmediata al ordenador de su facultativo

  • Este programa permite prevenir nuevos episodios y mejora el seguimiento de estos pacientes con trastornos del ritmo cardíaco

El servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant cuenta con una consulta de arritmología dirigida a pacientes portadores de un desfibrilador automático implantable (DAI), que se sirve de la telemedicina para el control de estos pacientes con riesgo de muerte súbita.

En la actualidad, el número de pacientes que forman parte de esta consulta o programa de seguimiento es de 70 y el objetivo es la inclusión progresiva de todos los pacientes portadores de desfibrilador (un total de 120 en el Departamento de Sant Joan) y de una selección de pacientes portadores de marcapasos.

Un desfibrilador automático es un dispositivo que se implanta en pacientes con riesgo elevado de muerte súbita de origen arrítmico (relativo a trastornos en la frecuencia o ritmo del corazón); en concreto, se trata de pacientes con enfermedades cardíacas que les hacen propensos a tener taquicardias ventriculares (ritmo cardíaco superior a 100 latidos por minuto con origen en los ventrículos) o fibrilación ventricular (ritmo del corazón desorganizado e ineficaz que precede a la muerte). Atendiendo al perfil, un 60% de los pacientes que ven en consulta han padecido un infarto y, a consecuencia de ello, tienen un elevado riesgo de muerte súbita. El 40% restante padecen enfermedades congénitas o valvulares del corazón que predisponen a la muerte súbita.

Este programa de telemedicina se sirve de un comunicador o transmisor, que se conecta a la línea telefónica del paciente y recibe toda la información del desfibrilador, con las variables biológicas del paciente, que se transmiten automáticamente al ordenador de su facultativo (anteriormente, se volcaba la información del paciente en el ordenador cada vez que éste acudía a consulta). Además de contar con estos parámetros, los profesionales pueden determinar con qué periodicidad quieren recibirlos y, si alguno de ellos se sale de lo normal y el caso es grave, se les informa de inmediato por triple vía: a través de una plataforma web, correo electrónico y fax.

“El propio desfibrilador identifica el ritmo del paciente, y si detecta riesgo de muerte, puede iniciar el tratamiento (choques eléctricos) para restablecer el pulso normal, pero el hecho de contar con este programa y con el transmisor nos permite una ventaja principal, que consiste en disponer de manera inmediata de la información de nuevos problemas surgidos a nuestros pacientes. Ello va a ayudar a la mejora del tratamiento, por ejemplo, con un ajuste de medicación, y, en definitiva, va a mejorar el seguimiento del paciente y su pronóstico”, apunta el responsable de la consulta, Vicente Bertomeu González.

Asimismo, este programa evita desplazamientos a los pacientes, permite consultas más rápidas y es una valiosa herramienta para la prevención de nuevos episodios cardíacos. “Tenemos casos de pacientes a los que hemos llamado telefónicamente para que acudan al hospital e iniciar el tratamiento de algún problema, incluso antes de que ellos mismos se hayan dado cuenta de que existe”, concluye.

¿Qué es la muerte súbita?

La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. La víctima de muerte súbita pierde en primer lugar el pulso, y en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención médica inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos.

La desfibrilación es la única medida de tratamiento eficaz y consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada con un dispositivo que se conoce como desfibrilador. Este dispositivo básicamente reinicia la actividad del corazón, para que éste recupere su ritmo habitual normal. De no tener a mano un desfibrilador, es importante iniciar rápidamente la reanimación cardiopulmonar, manteniéndola hasta que la víctima recupere el conocimiento o hasta que llegue la asistencia médica.

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