1 de octubre de 2020 1/10/20

El Hospital Sant Joan informa a los profesionales sobre la fiebre hemorrágica Crimea-Congo

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    La Unidad de Enfermedades Infecciosas (UEI) del Hospital Universitario Sant Joan d'Alacant ha organizado una sesión informativa sobre la fiebre hemorrágica Crimea-Congo (FHCC), en colaboración con los Servicios de Medicina Preventiva y Microbiología.

    El objetivo de esta jornada, como ha señalado el moderador y responsable de la UEI, el doctor José María Cuadrado, ha sido "informar y formar a los profesionales del centro sobre este virus ante la aparición de los primeros casos en España y por tratarse de una de las enfermedades de transmisión por garrapata con mayor extensión a nivel mundial, con una mortalidad que oscila entre el 5% y el 40%".

    "Los dos primeros casos ocurridos en España suponen la aparición de casos de esta enfermedad en Europa Occidental y pone de manifiesto la importancia de la globalización y del cambio climático en la epidemiología de las enfermedades infecciosas", sostiene la doctora Elisabeth Delgado, adjunta de la UEI. Como ha señalado, si bien las probabilidades de que haya nuevos casos en nuestro país son bajas, es una enfermedad endémica en algunos países de África, Asia, Oriente Medio y sureste europeo, donde cada año se diagnostican más de 1.000 casos de fiebre hemorrágica Crimea-Congo.

    En cuanto a la principal fuente de transmisión, como han explicado los expertos, es a través de la mordedura de garrapatas y, en concreto, las del género Hyalomma y, dentro de éste, Hyalomma marginatum. Asimismo, existe transmisión por contacto directo con tejidos de animales infectados y se puede puede transmitir persona a persona a través del contacto con fluidos o excreciones de pacientes sintomáticos (normalmente entre familiares o sanitarios a cargo), por lo que es necesario establecer y conocer las medidas necesarias para evitar nuevos casos.

    En este sentido, como ha señalado la jefa del Servicio de Medicina Preventiva, la doctora Teresa Gea, "el Servicio de Vigilancia y Control Epidemiológico de la Conselleria de Sanitat Univesal i Salut Pública ha elaborado un protocolo para la vigilancia de esta enfermedad en la Comunitat, que aplicaremos en nuestro Hospital con los objetivos de detectar precozmente los casos para establecer las medidas de prevención y control que se requieran; controlar los brotes de forma precoz y garantizar el correcto manejo de los casos para reducir el riesgo de transmisión de persona a persona".

    Por lo que respecta a la sintomatología de este virus, un alto porcentaje de infectados no llegan a presentar ningún síntoma, como ha resaltado el doctor Francisco Jover, adjunto de la UEI, quien ha descrito las distintas fases de la clínica. El periodo de incubación tras la picadura de garrapata oscila de uno a tres días, pudiendo llegar a nueve, pero si la transmisión se produce a través del contacto con sangre o tejidos infectados puede llegar a los 13 días. Tras este período de incubación, se distinguen otras fases, como son la prehemorrágica, en la que los síntomas comienzan de forma brusca (fiebre elevada, dolores musculares, mareo, entre otros); la hemorrágica, en la que aparecen petequias (hematomas pequeños) que luego pueden aumentar en piel y mucosas y también se pueden producir sangrados de nariz, encías, gastrointestinales, etc. Por último, el periodo de recuperación comienza pasados los 10-20 días del inicio de la enfermedad; puede ser lento y presentar distintos síntomas, como pulso débil, dificultad para respirar, sensación de boca seca, disminución de la agudeza visual, pérdida de audición y de memoria.

    Por su parte, la doctora Ana Infante, adjunta del Servicio de Microbiología, ha explicado que existen varios métodos para su diagnóstico, siendo los más usados los serológicos (detección de anticuerpos) y los moleculares (PCR). "Se debería aplicar una combinación de ambos métodos para lograr un diagnóstico preciso, siempre teniendo en cuenta el día de recogida de la muestra, el curso de la enfermedad y el estatus inmunológico del paciente", ha subrayado.

    Por último, cabe destacar que actualmente no existe ningún medicamento específico que cure esta patología. "Se utilizan algunos antivirales como la ribavirina y el favipiravir para tratar estos casos, que se considera que pueden mejorar el pronóstico en humanos cuanto más precozmente se administren, a pesar de que su eficacia no está plenamente demostrada", ha remarcado el doctor Jover.

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