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Rafa Miró: “El paisaje creado’ pretende divulgar el patrimonio cultural material e inmaterial de los valencianos”

Rafa Miró: “El paisaje creado’ pretende divulgar el patrimonio cultural material e inmaterial de los valencianos” - (foto 1)
  • El Centro del Carmen acoge la presentación de la publicación de Mª Ángeles Arazo y José Manuel Almerich

El secretario autonómico de Cultura, Rafa Miró, ha presentado esta tarde una nueva publicación editada por la Generalitat bajo el título ‘El paisaje creado’, de los autores Mª Ángeles Arazo y José Manuel Almerich.

Según el secretario autonómico de Cultura, Rafa Miró, “se trata del cuarto libro de una serie de publicaciones que viene realizando la conselleria de Cultura i Esport con el objetivo de divulgar el patrimonio cultural material e inmaterial de los valencianos”.

Asimismo, Rafa Miró ha subrayado que “el paisaje cultural forma parte también de la línea de recuperación del Patrimonio Valenciano de la conselleria de Cultura i Esport. Entre otras iniciativas que tienen su reflejo en esta publicación, podemos citar la excavación del yacimiento de las Pilillas de Requena y el impulso a través del IVC+R para que la UNESCO reconozca como Paisaje Cultural de la Vid y el Vino a la comarca de Utiel-Requena, lo que podría convertirla en la primera región española con este reconocimiento”.

“Tras los ‘Claustros de la Comunitat Valenciana’, ‘Calles y Plazas de la Comunitat’ y ‘La huella morisca en tierras valencianas’, ‘El paisaje creado’ muestra la arquitectura que hizo el hombre en función de los cultivos y la ganadería”, según Rafa Miró.

En este sentido, el secretario autonómico ha subrayado que “en ‘El paisaje creado’ se advierte sobre la necesidad de conservar nuestro patrimonio rural para preservar nuestras tradiciones. La arquitectura rural es el resultado de nuestra tradición agrícola y del modo de vida de nuestros antepasados que ha llegado hasta nuestros días”.

“La publicación recorre nuestra Comunitat de norte a sur mostrando la arquitectura que hizo el hombre en función de los cultivos y la ganadería: desde los azagadores de piedra-seca de Morella en els Ports o los molinos y olivos milenarios de Castellón, pasando por las alquerías de Alboraya como la del Magistre, que alberga el Museo de la Horchata o los silos de Burjassot hasta las casetas de piedra o las cavas para la nieve de las altas montañas de Alicante. En la publicación encontramos construcciones que datan desde el siglo XI hasta el XIX, algunas de ellas restauradas”, según Miró.

Por último, Rafa Miró ha afirmado que “el libro es una oportunidad para aproximarnos a nuestra historia de una manera diferente ya que pocas publicaciones han centrado el estudio del paisaje desde el punto de vista de la intervención del hombre. Además estas publicaciones nos permiten profundizar en el conocimiento de nuestro patrimonio y despiertan el orgullo sobre nuestro territorio”.

El paisaje creado
‘El paisaje creado’ se centra en la impronta de la intervención del hombre. En la publicación se ha huido de la minuciosa descripción, tanto iconográfica como literaria de la naturaleza, para inclinarse por el paisaje que muestra la lucha del hombre por sobrevivir en cualquier lugar, tanto abrupto como remansado junto a ríos, campos de pedregal o de tierra fértil.

El periplo comienza en la provincia de Castellón, en los pastizales de Morella, donde el ganado vacuno sustituyó al de ovejas, tan apreciado por la lana que llegaron a intercambiar siglos antes con mercaderes italianos; ganados que conducían por los azagadores, caminos marcados con muros de piedra seca que todavía subsisten.

La ruta por los pueblos castellonenses permite conocer minifundios a orillas de los cauces de Villahermosa del Río y Lucena, modestos campos de hortalizas limitados por cañaverales y zarzas, pertenecientes a municipios que conservan joyas góticas en sus templos.

En Valencia se muestra una gran diversidad paisajística. En Ademúz se encuentran los manzanos y las choperas de los valles del Turia y el Ebrón, contrastando con el dramatismo pétreo que impone la falla geológica de Chera y con la panorámica de los viñedos de Requena y Utiel.

Lindando con la ciudad, emerge la huerta de cosecha en l’Horta Nord, aquí predomina la chufa en los campos, aunque aún se elaboran puros caliqueños y se cultivan variedades de verdura china. Tampoco hay que olvidar aquí las huertas de naranjos que recuerdan el esplendor de la exportación de cítricos y la influencia en la arquitectura modernista.

En la publicación se descubre también el duro oficio que supuso el comercio de la nieve que dejó sus cavas en las cumbres de Mariola y desde Bocairent a Agres. La montaña de Alicante se articula en la Vall de la Gallinera con los cerezos en un entorno de pueblos llenos de restos de castillos.

Después en el Vinalopó se pueden ver los viñedos embolsados y en Rojales la búsqueda del agua y la canalización del riego dan como resultado un paisaje dominado por la red hidráulica del Azud, Noria y Puente de sillería, emblemático conjunto del siglo XVI, que se construyó para la huerta.

Por último ‘El paisaje creado’ no se ha olvidado de las salinas de Santa Pola, Parque Natural declarado en 1988 y zona de especial protección para las aves.

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