6 de diciembre de 2019 6/12/19

El 18 y el 19 de octubre, amplio despliegue de medidas de seguridad ante las fuertes lluvias

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    Policía Local, Protección Civil y Brigada Municipal, coordinados por el concejal de Protección Civil y Emergencias y la alcaldesa, han formado el dispositivo puesto en marcha por el Ayuntamiento de Puçol ante las lluvias previstas en la población. Reuniones, medidas preventivas y atención inmediata ante los efectos del agua han permitido que el viernes 19 por la tarde la normalidad sea la tónica tanto en las calles como carreteras y servicios municipales.

    El jueves 18 de octubre, a las 8 de la mañana, se abrían las desembocaduras del estany y de la playa, al mismo tiempo que se ponía en marcha una turbina para recoger agua del término y evacuar cuanta más agua mejor. Eran los primeros pasos del primer día clave de las lluvias.

    «El primer problema que detectamos es que a mediodía, en la inspección que hicimos el concejal y el coordinador de la brigada, comprobamos que la gola del estany se había cerrado por el efecto de arrastre del agua, por lo que volvimos a abrirla antes de la reunión con el resto de efectivos que realizamos a las 13 horas», recuerda Juan Miguel Bayarri, concejal de Protección Civil y Emergencias.

    A las 13 horas, la reunión de coordinación, contó con representantes de todos los cuerpos: Policía Local, Brigada Municipal y Protección Civil, además del concejal y la alcaldesa Lola Sánchez.

    Las primeras medidas fueron inmediatas: el estado de alerta naranja motivó un edicto de Alcaldía por el cual quedaban «suspendidas las clases en todos los colegios de la localidad, así como las actividades en el Polideportivo Municipal y en el parque Josep Mª Ribelles». Medidas que se hicieron efectivas a partir de las 14.30 horas del jueves y durante todo el viernes. Un bando, el WhatsApp y las redes sociales municipales se encargaron de la difusión de la noticia.

    En los puntos críticos que podían acarrear inundaciones puntuales y cortes de tráfico se habilitaron vallas, se abrieron los imbornales y se despejó de obstáculos todos los puntos que podían ayudar a evacuar el agua. En cada zona de previsible dificultad se dejó una persona encargada de atender cualquier emergencia y todos tenían claro su papel dentro del protocolo de actuación.

    A las 17.30 horas del jueves se montó dispositivo experimental de prueba en la zona del cuartel de la Guardia Civil, el punto en el que mayores inundaciones se producen: para ayudar a evacuar agua de los imbornales del Camí La Mar, se instaló una bomba capaz de expulsar mil litros por minuto y, mediante una tubería, el agua se enviaba a una acequia situada tras el cuartel, para evacuarla al barranco del Puig.

    «El jueves tarde no hizo falta ponerlo en marcha porque no llovió mucho, aunque en las inspecciones detectamos que nuevamente se había cerrado la gola del estany, por lo que la abrimos y mantuvimos la turbina en marcha retirando agua», continúa el concejal.

    A las 6.45 del viernes, la bomba accionada mediante un tractor comenzó a extraer agua del entorno del cuartel. Funcionó perfectamente en las primeras trombas de agua. Al subir el nivel tras sucesivas trombas, sobre las 10 de la mañana, la bomba adicional sufrió una avería, por lo que el tráfico estuvo cortado en el Camí La Mar durante media hora, al tiempo que se distribuyeron efectivos de la Brigada Municipal, Protección Civil y Policía Local en los puntos estratégicos ante los previsibles cortes de tráfico en algunos accesos a la población.

    Puntualmente también se cortó la avenida Mancomunitat por la caída de un árbol, que fue retirado durante la mañana por la brigada. Y los 75 litros por metro cuadrado caídos en la población llegaron a obstruir las tuberías de las urbanizaciones, por lo que el agua bajaba por las avenidas Alfinach y Molí de Vent hacia el casco urbano, siguiendo el cauce de los antiguos barrancos que en ellas había.

    «Hay que destacar que la evacuación del agua en la avenida Molí de Vent ha funcionado a la perfección con las nuevas obras finalizadas el mes pasado, por lo que no ha habido que cerrarla en ningún momento, pese a la cantidad de agua que bajaba por la avenida. En cambio, en Alfinach ha habido un cierre puntual a lo largo de la mañana, lo mismo que ha sucedido en el Camí Fondo hacia el Puerto de Sagunto, en el Camí Fondo de Rafelbunyol y en el Camí Llíria, este último se ha comenzado a descongestionar a mediodía gracias a la colaboración del Ayuntamiento de El Puig, ya que la zona cortada corresponde a su término municipal», finaliza Bayarri.

    Y por la tarde del viernes, limpieza general de las calles y avenidas, con especial atención a imbornales, desagües y todos los puntos necesarios para evacuar el agua. Paralelamente, bomberos, brigada y Protección Civil continúan atendiendo casos puntuales de desprendimientos, arrastres del agua y solicitudes de los vecinos.

    Puçol sigue en nivel de preemergencia, pero los accesos abiertos y los servicios funcionando correctamente. Ha sido, sin duda, un gran trabajo en equipo.

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