1 de octubre de 2020 1/10/20

Grupos de estudiantes experimentarán esta semana próxima como vive un refugiado tras una catástrofe natural

  • Iniciativa pionera en España que tendrá lugar en Jérica

  • La iniciativa de la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía es sensibilizar a los jóvenes sobre los efectos devastadores de un terremoto

Los primeros grupos de estudiantes valencianos comenzarán a comprobar esta próxima semana como se vive en un campamento de refugiados gracias a la iniciativa impulsada por la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía, a través de Fundar, y gracias a la colaboración de Cruz Roja, según ha manifestado el conseller Rafael Blasco.

Esta semana son los institutos de Xàbia y Vila-real los que se desplazarán en grupos de 50 alumnos hasta el campamento de Jérica. En total, participarán 470 estudiantes de trece institutos de Educación Secundaria de la Comunitat Valenciana que en los próximos meses durante dos días experimentarán como se vive en un campamento de refugiados, ha anunciado el conseller de Solidaridad y Ciudadanía.

El Campamento de Refugiados es una de las experiencias disponibles en el catálogo de actividades de “Solidaridad en el Aula”, el programa de educación en valores que la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía desarrolla, a través de Fundar con la colaboración de Cruz Roja, en los colegios e institutos de Educación Secundaria Obligatoria de la Comunitat Valenciana, para promover de forma activa la participación y el compromiso social de los jóvenes.

Los primeros grupos formados por cincuenta estudiantes cada uno que vivirán la experiencia, en marzo, proceden de institutos de Xàbia, Vila-Real y Segorbe. En abril serán jóvenes de Elche, Benidorm, Onda, Orihuela y Petrer. Y en mayo se sumarán estudiantes de Valencia, Gandia, Peñíscola y Picanya.

Según Blasco, “el objetivo de esta simulación es que a través de su propia vivencia interioricen la vulnerabilidad de las personas en esta situación límite, para promover su empatía, remover su conciencia y lograr una actitud más abierta y receptiva hacia los refugiados, a la vez que promover su implicación y compromiso para contribuir al logro de una sociedad más solidaria”.

“Los estudiantes experimentarán todas las fases que comprende una crisis humanitaria, desde el contexto en el que las víctimas se ven forzadas a huir hasta la retirada de la ayuda y la recuperación de los medios de vida de las poblaciones afectadas”, ha continuado.

Los estudiantes recibirán un kit de higiene personal y una manta, y a la hora de comer se repartirán los alimentos de forma desigual. Se buscarán formas de actuar, con el objetivo de lograr un reparto final equitativo de la comida.

Se realizarán hasta diecisiete talleres a lo largo de los dos días de campamento: “La Ruleta Humanitaria”, “Formar Familias”, “Huída y Separación” o “El Juego del Adiós” son algunas dinámicas de grupo que permitirán a los estudiantes ponerse en situación y experimentar en primera persona la dura realidad de un campo de refugiados, garantizando siempre su seguridad.

“No hay mejor forma de entender una situación límite que vivirla en primera persona. Los jóvenes, precisamente por ser jóvenes, tienen una concepción del mundo limitada y ligada a su universo cotidiano, por lo que este tipo de iniciativas resulta especialmente apropiado para su sensibilización”, ha explicado Rafael Blasco.

Dos días y una noche “refugiados”
Durante dos días y una noche los jóvenes vivirán las consecuencias de un desastre, la realidad que comporta su situación de vulnerabilidad, qué ayuda necesitan como personas que han tenido que huir, qué diferencias hay entre los tres principales grupos de personas que se desplazan (refugiados, desplazados internos e inmigrantes) y qué ocurre cuando vuelven a casa.

Descubrirán los problemas concretos a los que se enfrentan los refugiados, entenderán la angustia psicológica causada por la separación, conocerán las causas que les han llevado a huir, entre otras situaciones.

Los alumnos conocerán la diferencia entre una catástrofe (evento natural o humano que provoca una crisis) y un desastre (el impacto de la crisis a nivel humano, social y económico). A raíz de la catástrofe descubrirán la vulnerabilidad, es decir, el nivel de riesgo a perder la vida, sus propiedades y su vía de sustento.

Asimismo, distinguirán entre la ayuda de emergencia (provisión gratuita de bienes y servicios esenciales para la supervivencia, durante un tiempo muy limitado) y la ayuda humanitaria (además de la ayuda de emergencia, incluye también operaciones prolongadas para proporcionar asistencia y, en ocasiones, que ayuden a sentar las bases para la rehabilitación y el desarrollo futuro).

Ambas ayudas se engloban dentro de la acción humanitaria (conjunto de acciones de ayuda a víctimas de desastres para aliviar su sufrimiento, garantizar su subsistencia, proteger sus derechos fundamentales y defender su dignidad).

“Se trata de una apuesta de futuro, ya que los jóvenes que participen en estos campamentos serán los adultos que conformarán la sociedad de mañana. Su sensibilización y concienciación repercutirán en una sociedad más solidaria a largo plazo”, ha concluido Blasco.

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