23 de noviembre de 2020 23/11/20
Por Ángel Padilla
Yo, animal - RSS

Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal

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    Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal- (foto 1)
    Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal- (foto 2)
    Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal- (foto 3)
    Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal- (foto 4)
    Michelle T Berghäll, la joven sueca que retrata el infierno animal- (foto 5)

    Este artículo habla sobre una humana admirable, alguien que vive en nuestro tiempo y que ocupa sus días en una misión asombrosa. Se introduce en ganaderías y mataderos para filmar el infierno de la explotación animal, a fin de que esas imágenes que se nos niegan, lleguen al mayor número de personas, y así, la conversión al veganismo avance en el mundo. Hay sectores del animalismo que piensan que mostrar imágenes cruentas de la violencia del humano hacia el resto de los animales no ayuda, normaliza este trato, y además en cierta forma -alegan- es indigno para esos seres que tan mal han vivido y tan horriblemente han muerto, ser expuestos ante todos de tales formas.

    Yo opino como Michelle y como muchas y muchos otros que documentan la esclavitud y tortura animal: si quienes producen un daño no observan sus resultados, jamás dejarán de ejecutar ese daño. Esto es: si los consumidores de animales, en una alimentación antinatural, enfermante y sobre todo, no ética ni para esos individuos únicos y cuyas vidas sólo le pertenecen a ellos, no ética la postura del consumidor de animales tampoco para la Tierra que habita, azotada por una emergencia climática, con su cielo destruido por una capa de ozono dañada gravemente por las emisiones de CO2 que proyecta toda explotación animal, sea del nivel que sea; si el consumidor, digo, no ve de dónde vienen los "artículos" que echa al carro de su compra, jamás podrá elegir entre una cosa (cómplice de holocausto) u otra (consciencia, ética mundial).

    La explotación animal genera más veneno Co2 al ambiente que el tráfico rodado. Genera un daño de primer nivel. Y sin embargo, la demanda de cadáveres de animales sigue generándose pantagruélicamente en todo el mundo. Afortunadamente, la llamada vegana levanta a cada vez más personas también, el veganismo mundial ya es imparable. La pregunta es: ¿llegaremos a tiempo, tomando partido individualmente, y después masivamente, de detener en un punto el daño de la Tierra en que aún sea ésta habitable? Sea de una forma u otra la respuesta, desde luego, la postura tuya, quien me lees ahora, es de una relevancia fundamental.

    Volviendo a si importa mostrar el horror animal como revulsivo, me viene a la cabeza la novela La naranja mecánica. A los asesinos les obligaron a ver imágenes cruentas con los párpados pegados arriba y abajo de tal forma que les era imposible cerrar los ojos, terapia de choque. Es claro que el llamado psicópata, más aún el asesino en masa, jamás se arrepentirán de sus crímenes. Pero todos nosotros hacemos cosas, en el caso de la colaboración en la explotación animal, por hábito, costumbre, cultura (en término de costumbre), inercia, en fin, especismo aprendido. Y nadie está exento de tomar postura contraria, como yo lo hice, Michelle y tantas y tantos que un momento crucial mental decidieron que los hábitos que tenían y que copiaron desde pequeños de sus familias y amigos, eran, sencillamente, crueles. Y que podía vivirse adoptando otra postura, la justa.

    Por esa justicia integral lucha cada día Michelle T Berghäll, activista sueca que lleva ya siete años grabando animales esclavos, condoliéndose tremendamente pero sabedora de que esa es su misión en esta vida. Como me dijo Michelle, al expresarle yo mi admiración por su resistencia y su labor, le dije "es necesario", Michelle se afligió: "pero es muy duro".

    La conocí, a Michelle, a través de la red, como a tantas y tantos hermanos y hermanas en lucha. El caso de Michelle me llamó la atención especialmente. Le escribí y me contó: "Estoy en granjas cada semana, en mataderos a veces". Ante mi pregunta de si trabaja en algún tipo de organización internacional animalista, me respondió que va por libre, con un equipo de gente, cuestión que me alivia, porque hoy en día trabajar para una organización, en el animalismo, no siempre o nunca significa algo bueno (las organizaciones grandes, por eso mismo, por ser grandes, estructuras grandes y financiadas, acaban no siendo libres, ni molestas ni agresivas al sistema, sino agradables, condescendientes al Sistema). "Estoy trabajando con mi grupo. Compartimos las grabaciones que obtenemos en la página "Total Insyn Sverige" (que significa más o menos 'Transparencia total')".

    Michelle también tiene su propia página, "La animalista", donde cuelga los vídeos que obtiene entrando sin permiso en las granjas. "La animalista" se puede buscar en facebook, la recomiendo encarecidamente, es dura, durísima, pero necesaria. Precisamente de dicha página es que he tomado prestadas algunas instantáneas tomadas por Michelle, de esa industria de explotación animal que siempre se oculta en zonas alejadas de las ciudades, que no deja entrar a "extraños", a "gente ajena" que no sean los meros trabajadores, los matarifes. ¿Por qué tanta ocultación? Michelle y sus compañeros lo saben muy bien. En el tiempo que lleva trabajando por mostrar ante la luz el sangriento averno animal de los esclavos destinados al plato, ha descubierto los horrores más innombrables. En este mismo artículo podrá ver el lector la foto de un cerdito pequeño muerto, arrojado sin escrúpulos a un putrefacto contenedor encima de otros niños cerdos muertos, que cuando Michelle la colgó en su página, acompañó tal imagen con las siguientes palabras sentidas y devastadoras:

    "Ojalá pudiera hacerlo, empezar a respirar de nuevo. Pero no importa que mire sus ojos, se quedan quietos. No importa cómo mire su cuerpecito, permanecerá frío y rígido.
    Ojalá me mirara. Lo levantaría de este sucio basurero y lo abrazaría. Lo sostendría en mis brazos y lo llevaría lejos.
    Ojalá no estuviera muerto.
    No hubiera fallecido.
    Lo llevaría a un lugar seguro.
    Lo llamaría Billy.
    Pero es solo otro número en la industria.
    Se mantendrá rígido y frío.
    Él nunca me mirará.
    Y su cuerpecito nunca crecerá más."

    Michelle realiza su labor antiespecista por el sur de Suecia, donde, según me informa, "hay más granjas y mataderos aquí que en Estocolmo". "La animalista" me cuenta que ha vivido en Barcelona casi tres años, algunos meses en Sevilla. Y que ha colaborado también con activistas de Valencia. Le he pedido entrevistarla, me ha dicho que sí. Más adelante, cuando encontremos tiempo ambos, entregaremos una entrevista sobre sus experiencias en "Una temporada en el infierno", como tituló el poeta maldito Rimbaud a uno de sus más lúcidos libros. Por el momento, creo que con lo dicho ya es suficiente como presentación de esta admirable mujer. Y para que se entienda el motor que en tan penosos lugares la mueve a moverse, aquí muestro unas palabras que la propia Michelle publicó, como si le hablasen a ella unos cerdos muertos en la imagen, lo siguiente: "No llores por nosotros, ya nos han degollado. Lucha por los que quedan"

    Resulta, asimismo, uno de los textos más conmovedores y poderosos de la lucha, el que leí en otra publicación de La animalista. Tal texto, que acompañaba a una nueva imagen de las tantas que Michelle publica de animales asesinados, humillados, rotos, se publica aquí a continuación (en su publicación no llevaba título, se lo añado yo) :

    PROVOCAREMOS LA TORMENTA

    "La tormenta que se avecina es inevitable.
    No nos detendremos.
    No nos sentaremos.
    Nadie podrá seguir utilizando y asesinando a inocentes en paz. No mientras estemos aquí.
    No somos los criminales aquí por exponer el sufrimiento y salvar vidas, y en el fondo ustedes lo saben.
    Nos llenamos de pelea.
    Alzaremos nuestras voces.
    Ya no te dejaremos usar, abusar y matar.
    Provocaremos la tormenta.
    Vendrá.
    Y seguiremos
    hasta que todos estén libres de opresión."

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