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Por Ángel Padilla
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La Libertad caminando con sus hijos

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    La Libertad caminando con sus hijos- (foto 1)

    La imagen que se puede ver acompañando estas palabras corresponde a un hecho de comunicación libertaria. Actual. De hace muy pocas semanas. Convocado un grupo de gente por entidades ecologistas y animalistas, muchos veganos salimos a la calle para hablar a voz en alto por los no humanos, confinados en este mismo instante y hasta cuándo, en barracones, fábricas, hacinados, esclavos desde el nacer y asesinados de la manera más cruenta, para una antinatural alimentación humana, burlados en fiestas, usados como objetos, gritamos, hablamos por ellos, "ellas" en nosotros. Así, al frente se ve a una mujer, de nombre Sandra, artístico: "La Madueño", que ha bailado soberbiamente el poema "Mañana" (puede verse en youtube como "Himno para la liberación animal"), y al final de esta marcha danzó mi poema "Te quiero", inspirado en la imagen real de dos cerditos que parecen darse un último beso o adiós, encaramados al muro que los separa antes de entrar al mismo matadero, una danza que, si algo es politico, entendiendo esta palabra como un mensaje que remueva conciencias y nos ponga en pie para realizar cambios, Sandra habló por todos los animales sometidos como una gran oradora, incluidos nosotros, en sus vueltas y giros, movimientos, pasos casi ecuestres que da el flamenco, y ella misma, en un momento de la manifestación, encabezó, como se ve, la marcha, megáfono en mano gritando las consignas de la hierba.

    Como resultado la imagen es realmente sorprendente. Con su larga falda blanca, al vuelo, airada ella, y por la nobleza que le transpiraba y por la que caminaba, da cuenta de un inmenso sector del mundo consciente humano que no desea habitar el mundo tal cual es, sino otro muy distinto.

    Estos días he podido ver en las redes una auténtica arenga política en bloque, la gente indicaba no a quién iba a votar, sino a quién no había que hacerlo, daba pistas de su voto y conminaba a los "dubitativos", según ellos, a allegarse a las urnas, decían, avisando firmemente, de que el resultado de las elecciones, si no es provechoso para los animales, "luego no os quejéis". Hablo, se entiende, más concretamente de publicaciones de gente animalista.

    En uno de los mensajes anoté algo; el mensaje en concreto era éste, de mi querida amiga en lucha Ana Moreno, donde ella decía: "Casi 4 puntos por debajo en la participación con respecto a las elecciones generales pasadas. Espero que la gente que se ha quedado sin votar hoy mañana no se ponga a quejarse del blindaje del matrato animal y la eliminación de derechos"; decía, yo anoté en su hilo esto: "Yo ayer, hoy y mañana seguiré diciendo que los que creéis, y con ello sustentáis de facto, el espectro letal de la política, sois garantes de la eternización del mismo lobby contra el que lucháis. Una lucha animalista pasa por confrontarse contra todo poder. Este sistema es humano, no metáis a los inocentes por medio; ellos jamás votarían. Lo que esperan de nosotros es un Paso real para liberarlos, y no milongas eternoplacistas".

    La contestación de Ana Moreno fue: "Ya, eso díselo a los animales de Andalucía".

    Mi réplica: "A los del mundo, los de Andalucía padecen lo mismo porque el holocausto está por todo el mundo, y ningún político quiere detenerlo. Yo no hablo de tradiciones y fiestas, hablo de la raíz de todo."

    Del mismo lado Iratxe, mi mujer, contrasistema como yo, que no vota ni votará y que, aunque habitemos esta ciudad, trabajamos por un (des) orden nuevo en que los animales puedan llegar algún día a ser libres.

    Nuestros posicionamientos (el de Iratxe y el mío) en el punto que aborda en qué será el futuro, con nuestra lucha o sin ella, son distintos. Iratxe detesta el "fenómeno humano" tanto como yo -ambos entendemos que "humanidad" no tiene remedio, ya es secta destructiva hasta las trancas-, y visibiliza tanta zozobra en este barco como yo. Ambos luchamos con igual ahínco por los animales, no he conocido a otra activista que lleve, como yo, desde tan joven día tras día y sin descanso, ambos ya con casi 50 años, entregando nuestra vida y sangre por la lucha animal, y por supuesto en contra de toda injusticia en la sociedad humana, que detestamos y combatimos por igual, aunque la sociedad y el sistema sea un mundo que repudiamos, cárcel "abierta", lo que ocurre en la penitenciaría, no dejamos de tomar partido, de otra forma, malentenderíamos la lucha animalista, como hacen otros, que creen que los esfuerzos de la liberación animal van sólo para los no humanos, pues esta libertad, este sueño de apertura de jaulas, sin un "humano nuevo", como si dijéramos, no se sostendría en el tiempo. Es decir, ¿para qué lograr liberar, incluso a la fuerza, a todos los reos, si sus carceleros siguen pensando con iguales troqueles mentales, y acabarán tarde o temprano encerrándolos de nuevo?
    Iratxe no cree que pueda llegar un día en que los animales sean libres (en masivo), porque sabe que la humanidad es un ente tan podrido y enormemente pestilente, que jamás cambiará en masivo, pero eso no es óbice para que luche incansablemente por derechos humanos y enconadamente por que los animales sean respetados, su lucha es inagotable.
    Yo tengo la desgracia de ser habitado por una Visión, que creo real, poética pero real, de que en un futuro muchas manos abrirán muchas jaulas, miles de manos miles de claustros. Así, animales de todo tipo se abrirán paso por las ciudades provocándose una debacle tan grande mundial que provocará, a medio y largo plazo, y como final, un giro de 180º. Una "otra cosa", aquí. Se me denomina como "La Bella Revolución", nombre, de hecho, que da título a uno de mis poemarios.

    Desde luego, a corto plazo, a medio plazo, cambios del pasoapaso que llaman, para los animales, el conocido bienestarismo (ir alcanzando derechos para los reos, más espacio en jaulas, menos horrores en sus encierros), no es deseable y es hacia donde van ahora las políticas y los empeños animalistas. Digo que no es deseable no porque no quiera que lo pasen "menos mal" los secuestrados en sus claustros", sino por el hecho de que claudicando en esos raíles nuestras fuerzas en esos empeños, negamos el paso y esfuerzo por un cambio más difícil de lograr, pero realmente el merecido para nuestros defendidos. Nadie cree en una revolución real para en un plazo corto-medio de tiempo generar un cambio forzado para que los animales sean liberados, quizá no hoy, pero sí mañana.
    Y sé que esto sería posible si fuéramos los suficientes. El problema es que no somos los suficientes no porque ya no haya la gente necesaria que piense que los animales no merecen el trato que padecen, sino por la visión de la forma en que se debe abordar la solución para esto, ahí está la disensión, esa mayoría, que son millones en este mundo, de personas que están del lado de que los animales, mañana mismo, dejen de padecer por culpa del humano, no desean unirse en una forma común de bloque de presión multifactorial, que desarme al sistema por tratarnos nosotros de un problema mayor que el que devendría de dejar de usar animales para su gran mercado de ganancia mundial.

    Así las cosas, ya no quedan sueños, el poder, el llamado poder, ha logrado matar la ilusión del sueño común de millones, que nos llega desde los hediondos encierros, tristes acuarios, tristítismos circos con animales; y como recurso para no sentirse mal se autoengañan, y lo logran, engañando luego a otros, en que nuestra única forma de actuación contra el engendro yugo es la política, tal o cual partido.
    Y nada más.

    Allí se quedan.

    Iratxe Arruti Elguezabal (el nombre completo de mi mujer, la mejor abogada animalista de este estado, feudo, arrabal...) ha ganado con sus tremendamente bien fundamentadas querellas a Bancos en juicios, ha detenido la entrada de circos con animales en distintos lugares por disparar sin cesar denuncias a dichos circos, ha defendido con su poderosa palabra jurídica a leones, vacas, terneros, gallinas, perros, delfines, perros... A activistas por los animales, su libertad de expresión, donde les pedían condenas hasta de cárcel, Iratxe logró que fueran absueltos. Llegar al tribunal Supremo no le es desconocido, lo ha hecho varias veces.
    Esta lucha con distintas personalidades como la de Iratxe, La Madueño, Rosa Más (otra grande en lucha anarco animalista) y muchas, muchos otros, que los hay, es grande y lo podría ser muchísimo más si nuestros pares no se doblegasen a la desolación de entregar el esfuerzo de sus manos y posibilidades creativas para la lucha, en las manos de alguien/es que ni conocen ni nada hará/n con la carta que le entregan (votan).

    Este horror de mundo lo sustentan y recrean personas como nosotros. Otras personas deben confrontarse, pero no con sus lenguajes y entre sus paredes, donde todo está dirigido y controlado, sino en campo abierto.

    Entrar a los colegios electorales es como entrar en una tumba. En la propia y en el panteón comunitario de todos los sueños.

    La Libertad camina junto a sus hijos esperando eternamente -ojalá un día se produzca la visión- a que se unan los suficientes, una gran miriada...

    Para, como una ola, un tsunami, derribar toda esta podredumbre.

    Podredumbre sin remiendo. Que el caballo cocee a su jinete. Nada de reuniones con jinetes, en hípicas.

    La Gran Coz. Y el galope justo. Preciso. Adecuado.

    Las utopías en toda época son las que han cambiado siempre el curso de las cosas.

    Al paso de ese caballo crecerá de nuevo la hierba, una más nueva, renovadora. Pero el caballo necesita sangre, nervio, tuétano y viento interno para relinchar.

    Ana Moreno me dijo, respondiendo a mi último mensaje del hilo de nuestra conversación, reflejada aquí: "la raíz no se elimina por dejar de votar. Más cuando los que llevan la falta de empatía y respeto por los animales a las escuelas siempre votan. Mira, Ángel, el problema es que el mundo está lleno de gente sin empatía ni consideración por los débiles o los diferentes, y eso seguirá siempre porque el ser humano es como es.". Le dije: "no, mientras quienes no votemos seamos tan pocos, no se elimina no, la raíz así. Pero sí se vigoriza esa raíz con los millones de garantes que le donáis vuestras sangres a sus cartílagos, arterias, ojos, visión, existencia, anda y golpea con la fuerza que le entregáis".

    Ana sentencia: "Yo defiendo el voto porque los políticos forman el poder legislativo, donde se crean las leyes, y las leyes son herramientas para ayudar a los animales."

    "Poder legislativo". Iratxe es anarquista y desde letrados independientes como ella, activistas independientes y corazones independientes, es, sin ir muy lejos, como se han forzado creaciones de leyes, de prohibiciones, ejemplo: las grandes revoluciones de calle por los negros en la época en que se les consideraba herramienta y cosa, como hoy y siempre a los animales no humanos. La "revolución" no violenta de Ghandi, en realidad triunfó gracias a la facción beligerante de esa época, que llevó el ideal al éxito. Lo mismo que el otorgarse la libertad a los negros (qué triste evocar esto), se dio no por la calma y petición de rezo hasta para el bien del enemigo del enorme King, sino también, y quizá más, por los airados discursos de Malcolm X, los panteras negras y, en tanto a los esclavos, las multitudinarias huídas que al final del proceso se produjeron, en que quemaron, por ejemplo en Haití, más de 100 campos de algodón. Los políticos no hacen nada, la política es un cartel grande en la carretera, esos personajes no hacen más que, presionados, recoger el testigo de lo que exige el pueblo, ya sea mansamente -mediante el voto- o en una gran rebelión que nos haga retemblar los pies.
    He ahí el quid que veo. Repito: la gente no cree en su poder, en la Reacción comunitaria.

    Respeto profundamente a Ana Moreno, gran luchadora por los animales y a quien le he pedido permiso para reproducir sus palabras. Que culminan en estas: "qué más quieren los que quitan derechos: que no votemos. Tú pides que peleemos con las manos atadas mientras los otros vienen con bazooka."

    Efectivamente, las armas, los tanques, lo atómico. ¡Qué Poder! Y real.

    El nuestro está, y podría ser más grande, insisto. Si no creemos en ello moriremos con el mundo doblegado.

    Me pregunto por qué para lograr conquistas humanas -detener injusticias de humano a humano- se han puesto en marcha desde ya y fieramente mecanismos de todo tipo y al paso de la Verdad en las bocas de miles y millones la moral, la cultura, ha sufrido los cambios necesarios exigidos por la Revuelta del pueblo contra el poder epocal. Revoluciones. Se producen cuando ya no se cree en el Estado y se busca otra fórmula, atosigando al Estado.

    Para los no humanos, repito, curioso es: se confía en el Estado. Me suena a discriminación a la hora de luchar con más compromiso personal o no, y lo lamento: se les traiciona.

    Porque se realizan periódicamente donaciones de sangre. Pero no en el lugar correspondiente.

     

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